El Renacer de un Corazón

Capítulo 19: Un Primer Beso

Kiara

—¿Qué? —es lo único que sale de sus labios.

—Que, ya no podemos ser amigos, Elian.

—¿Por qué? ¿Qué hice mal? —interroga mientras estamos a un lado de la calle.

—Nada —respondo caminando de nuevo.

—¿Entonces?

—Soy yo, Elian —el corazón se me estruja—. No puedes estar cerca de mí.

—Pero yo quiero estar cerca de ti —confiesa—. Hablemos.

—No. Lo siento, estoy ocupada.

Elian me sigue, y mientras lo hace, se adelanta y me ataja por delante.

—Basta. No estoy para jueguitos —ups. Se ve molesto—. ¿Qué pasa?

—Ya te dije que nada.

—Y yo te digo que no voy a dejar que te vayas hasta que me digas qué te pasa —contradice.

—¿Por qué no mejor vas con tu novia? —suelto de repente.

—No tengo novia, ya te lo dije.

—Tu amiga, novia o lo que sea de ti.

—¿Hablas de Corina?

—Como sea que se llame. Ves a buscarla que yo me tengo que ir.

—¿Estás celosa? —pregunta alzando una ceja.

—No —respondo lo más normal que puedo.

—Claro que sí.

—Claro que no —intento irme, pero él me vuelve a detener por el brazo—. Déjame ir.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

Y diciendo esto último, Elian me jala hasta pegarme a él. Nuestros ojos se encuentran y el corazón se me acelera.

—Repítetelo varias veces hasta que te creas que no estás celosa de nadie.

Me quedo callada, porque en realidad no sé qué decir. Mi mente se nubla y lo único que hago es entrar más en esos ojos de mezcla extraña.

No me di cuenta de cuándo él se había acercado tanto hasta que sus labios están sobre los míos. Ni tampoco el momento exacto en él que yo haya cerrado los ojos. Me estaba besando.

He dado mi primer beso.

Después de unos segundos, él se aleja solo un poco. Mis ojos se abren lentamente y me encuentro con los suyos.

—No tengo novia porque no quiera —dice sin quitar los ojos de mí—. Es porque no sé si la chica a la que quiero, me acepte.

—¿Y me lo dices ahora?

—¿Está mal? —pregunta perdido.

Niego.

—¿Cómo es ella? —se me va la pregunta sin medirla—. No me digas si no quieres.

—Ella es una chica tranquila. Su color favorito es el azul. Es un poco enojona, pero muy linda cuando quiere —se detiene un momento—. Le gusta mirar los atardeceres, la luna, leer libros, escuchar música en silencio y también le gusta mirar la lluvia. Me contó una vez que le gusta ver la lluvia caer, ya que siente que es el cielo llorando —sus ojos se vuelven a posar en mí—. Y es muy fuerte porque…

—Basta —lo detengo, dando dos pasos atrás.

—¿Por qué?

—Me tengo que ir —vuelvo a decir—. Me están esperando.

—¿Por qué quieres huir? ¿Te aterra que te tenga que decir que me gustas? ¿Qué me enamoré de ti?

—No sigas —niego con la cabeza—. Basta, Elian. No puedo.

—¿Qué no puedes?

—Todo. No puedo.

—Si puedes. Me he dado cuenta de que eres muy valiente. Siempre le sacas el lado bueno a las cosas malas. Y…

—No. No me conoces tanto para decir eso —las lágrimas se me inundan en los ojos—. No soy fuerte, ni valiente. Solo soy yo… una chica común como todas, y… vivo en un mundo oscuro en el que no quiero que estés.

—Pero yo sí lo quiero. Por la única razón de querer estar contigo, Kiara.

—No sabes lo que dices —mis lágrimas bajan, mojando mis mejillas—. No soy… tengo muchos problemas.

—¿Y tú sabes cuál es tu problema mayor?

Me quedo en silencio.

—Tu problema es que no te das cuenta de lo increíble que eres.

¿Has sentido alguna vez que alguien te esté diciendo las cosas más raras del mundo?

Creo que ese no es el problema. El problema es que realmente nadie en tu vida te ha dicho cosas positivas de ti.

—No digas cosas para hacerme sentir bien.

Él niega.

—Ójala pudieras verte con mis ojos aunque sea una vez.

Ambos nos quedamos en silencio un momento que para mí son horas.

—Sí quiero —respondo lo más bajito que dudo que él me haya escuchado—. Quiero intentarlo. Quiero hacerlo. Quiero creer lo que una vez me dijo una persona.

—Entonces hazlo.

—No quiero que caigas en lo oscuro conmigo —bajo la mirada cerrando los ojos.

—No pasará —se acerca tomándome del mentón alzando la mirada para que lo mire a los ojos. El dorso de su mano limpia mis mejillas—. Pero déjame estar contigo.

El mundo es rosa cuando tú lo intentas ver de esa manera. Es oscuro si tú lo ves así. Y ahora, yo quiero verlo con luz. Solo quiero, un poco de paz. Y ser feliz.

El corazón me golpea fuerte en el pecho… ¿Esto es ser feliz? ¿Esto es estar enamorada?

¿Creo en el amor? Sí. Porque lo leo a diario en mis libros favoritos. Sí lo creo porque ahora lo estoy sintiendo, pero tengo miedo a que un día esto se termine.

—No quiero que te decepciones de mí —digo.

Elian se acerca más pegando su frente a la mía y por instinto cierro los ojos. Sus manos viajan a mis mejillas nuevamente.

—No tengas miedo, Kiara. Porque tu miedo, es solo interior. Nada de eso existe fuera. Y no te prometo, ni te diré que todo estará bien, porque creo que eso es la peor mentira que se le dice a alguien. Pero lo que sí te prometeré es que voy a cuidar de ti, y que voy a intentar verte feliz.

Sentir paz… ¿Está bien?

Se siente tan bien. Aquí con él no siento más mi vida hecha pedazos, solo quiero intentarlo.

—También te quiero, Elian —decirlo en voz alta se siente raro, pero bien. Porque al fin pude decirle lo que mi corazón guardaba.

Él se separa de mí, sin soltarme. Una sonrisa crece en sus labios haciendo que sus hoyuelos aparezcan.

—Ahora te lo pediré —dice.

—¿El qué?




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