El renacer del señor de las sombra

CAPITULO 5: EL PASO DE LAS ESPINAS

—¡Arriba, hijos de puta!

El grito rasgó la quietud del amanecer como un cuchillo oxidado. Una trompeta resonó con fuerza, llamando a continuar la marcha sin piedad.

—Aún nos quedan casi dos días de viaje y no queremos que el mocoso se nos muera en el camino —gruñó el soldado, haciendo una pausa mientras rodeaba a Lux, quien ya estaba de pie con la cabeza gacha. Era lo más inteligente que podía hacer en ese momento: no provocar, no mirar, solo existir como una sombra rota.

El soldado lo observó de arriba abajo, deteniéndose en los huesos de rata intactos tirados a sus pies. Por un instante pensó que, a pesar de todo, el bastardo era fuerte. Casi consideró meterlo dentro de la carreta con el niño. Pero el recuerdo de cómo se había atrevido a desafiarlo hizo que la idea se evaporara al instante, reemplazada por un desprecio ácido.

Todos se levantaron con movimientos pesados y desmontaron las tiendas de campaña. Llevaron a los caballos a pastar un poco de hierba seca y apagaron las brasas aún calientes y rojas orinando directamente sobre ellas. El olor acre de la orina caliente se mezcló con el humo residual, impregnando el aire del campamento.

Después de eso, cada uno ocupó su lugar habitual. La carreta comenzó a moverse de nuevo, arrastrando a Lux detrás como a un animal condenado.

Durante los primeros kilómetros, los caminos fueron relativamente piadosos. Lux notó que nadie podía verlo si se colgaba discretamente unos minutos de la parte trasera de la carreta para descansar los pies destrozados. Tenía que ser hábil; cualquier cambio brusco de peso haría que el caballo relinchara. Cuando el animal protestaba, el jinete se giraba con desconfianza. El niño, desde dentro, solo sonreía con complicidad. Lux fingía tropezar en ese preciso momento, arrastrando los pies y tambaleándose. El soldado mostraba sus dientes amarillos en una sonrisa fea y torcida, aceleraba el paso unos metros y perdía interés.

Cuando llegaron a una zona donde los árboles y arbustos densos cubrían el trayecto durante varias horas, el camino se convirtió en un túnel vivo de hojas y ramas retorcidas. Solo unas cuantas líneas de luz conseguían filtrarse entre el follaje, creando un juego de sombras danzantes sobre el suelo. Los caballos avanzaban con más calma, sin relinchar de miedo. Todos los soldados, incluido el marcado del viento, se pusieron en alerta máxima. Gritaban órdenes cortas, advirtiendo que estuvieran atentos porque era zona caliente.

Avanzaron con tanta cautela que ni siquiera se percataron de que Lux iba trepado sin disimulo en la parte trasera de la carreta. No quería ser él quien terminara muerto o arrastrado entre las espinas afiladas que cubrían el suelo en algunos tramos. Las ramas bajas le arañaban la piel, dejando surcos ardientes.

—Están casi a la mitad del Paso de las Espinas —murmuró el hombre de la marca de aire en la calva, oculto entre la maleza—. Es hora de que ataquemos. Ya casi está oscuro y quiero ver qué tan cabrón es ese soldadito de juguete.

—Solo unos metros más… además —señaló con el dedo hacia la carreta—, ese bastardo que llevan jalando como vil perro durante horas creo que es un prisionero. No ha tomado agua en todo el día y mira su rostro: sigue hinchado. Seguro lo amedrentaron bien.

—¿Y? —La confusión era evidente en la voz del otro. No era la primera vez que veía algo así. Lo que realmente le desconcertaba era que ella pareciera interesada—. ¿Te gusta o qué?

—Tal vez —contestó la mujer sin inmutarse, con una sonrisa lenta y peligrosa curvándole los labios—. O tal vez tiene una marca poderosa.

—¿Atacamos ya? —insistió él. No le importaba en absoluto lo que ella pensara o creyera. La sed de sangre y pelea empezaba a hervirle en las venas, nublándole cualquier rastro de claridad que pudiera tener.

La mujer de la calva con la marca de fuego, notando que él ya no la escuchaba, solo refunfuñó entre dientes:

—Qué estúpidos y molestos son todos ustedes.

Alzó la mano con lentitud deliberada. Con un simple movimiento de dedos, ordenó el ataque.



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En el texto hay: darkfantasy, villano, grimdark

Editado: 27.04.2026

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