El Rey Bufón

Capítulo 2: La utilidad de lo inútil

Tras el desastre en la sala del trono, Servo arrastró a Regis hasta las caballerizas, un lugar donde el olor a cuero viejo y paja seca era preferible al perfume asfixiante de la corte. Regis se desplomó contra un poste de madera, sintiendo que el suelo todavía se movía bajo sus pies.

—¿Se puede saber qué te ha pasado? —susurró Servo, mirando hacia los lados con nerviosismo—. Casi te matan, Regis. Si el Rey no se llega a reír de tu... de tu "ataque", estarías ahora mismo en las mazmorras. ¿Por qué no hiciste nada? Ni un truco, ni una luz... nada.

Regis levantó la mirada, todavía con los ojos llorosos por la asfixia.

—¿Trucos? ¿De qué estás hablando? ¿Qué se supone que tenía que hacer?

Servo se llevó las manos a la cabeza, como si no pudiera creer lo que oía.

—¡Tus actos, Regis! Por eso estás aquí. No eres un bufón de chistes o de piruetas. El Rey te seleccionó porque tienes magia ilusoria. Eres de los pocos que puede moldear el aire para que los demás vean lo que tú quieres.

Regis se quedó mudo. "¿Magia?". Sus manos temblaron levemente. En su memoria borrosa, la magia era algo de cuentos, no algo que quemara en las venas.

—Dime cómo... —empezó Regis, tragando saliva con dificultad—. ¿Cómo se hace? ¿Cómo la uso?

Servo soltó una risa amarga y se sentó frente a él en el suelo.

—¿Me lo preguntas a mí? Yo soy un don nadie, Regis. En este mundo, muy pocos nacen con el don de tocar el flujo. Eres de los elegidos, pero... —Servo hizo una mueca de lástima—. Seamos sinceros. Tu magia es la más inútil que existe. Solo sirve para engañar al ojo. No puedes curar, no puedes levantar muros, no puedes quemar ejércitos. Por eso eres el bufón.

Regis apretó los dientes. El insulto le dolió más que la bofetada de antes.

—Tener a un mago de bufón es el mayor orgullo del Rey —continuó Servo—. Es su forma de decirles a los otros reinos que es tan poderoso que usa lo que otros codician para que le divierta en las cenas. Pero para él, solo eres un juguete brillante.

Regis guardó silencio unos segundos, procesando la información. Miró a su alrededor, a las vigas de madera vieja y a los caballos que relinchaban a lo lejos. Todo se sentía demasiado real para ser una pesadilla.

—Servo... —dijo Regis, bajando la voz—, dime la verdad. ¿Cómo es la vida aquí? ¿Qué pasa si alguien se cansa de nosotros?

Servo se puso serio, perdiendo esa energía frenética de antes. Sus ojos reflejaron un miedo antiguo.

—Aquí solo hay una regla: servir o desaparecer. El Rey no es un hombre paciente. Los nobles son como lobos; si huelen debilidad, te despedazan solo por aburrimiento. Los que estamos abajo, como tú y yo, no somos personas, somos herramientas. Si la herramienta se rompe, se tira a la fosa.

—¿Y nadie dice nada? ¿Nadie se rebela? —preguntó Regis, incrédulo ante la crueldad del sistema.

—¿Rebelarse contra qué? —Servo soltó una carcajada seca—. ¿Contra el acero? ¿Contra la magia de verdad? No hay donde ir, Regis. Fuera de estos muros solo hay barro y más señores hambrientos de poder. Por eso tienes que recordar cómo usar tu magia. Aunque sea "inútil", es tu escudo.

Regis miró sus manos vacías. La sensación de ser un "juguete" se mezcló con la furia que traía de la sala del trono.

—Tengo que aprender a usarla ya —dijo Regis con urgencia—. No sé cuándo volverá a llamarme y no tendré tanta suerte la próxima vez.

Servo se quedó pensativo un momento y luego se acercó al oído de Regis, bajando la voz al mínimo.

—Mira, yo no puedo ayudarte, pero hay otro. El Mayordomo Mayor... dicen que él también tiene el don, aunque lo usa para mantener el castillo en orden y vigilar que nadie robe ni una vela. Es un hombre seco y peligroso, pero es el único que podría saber por qué tu mente se ha quedado en blanco. Quizás, si le suplicas, te ayude a recordar cómo despertar esa chispa antes de que el Rey decida que ya no le haces gracia.

Regis asintió lentamente. El miedo empezaba a ser reemplazado por una determinación oscura.

—Iré a verlo —sentenció Regis—. No voy a ser el chiste de nadie por mucho tiempo.



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En el texto hay: realismo, magia, fantasia oscura

Editado: 29.04.2026

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