El Rey Bufón

Capítulo 13: La lealtad dividida

Regis sintió un frío repentino que no provenía de las paredes de piedra, sino del tono de voz de Domus. El mayordomo permanecía sentado en el borde del colchón, con la espalda tan recta que parecía parte de la estructura de la habitación. En su mano, la pequeña pieza de madera tallada se veía fuera de lugar, un objeto extraño en un entorno donde cada detalle estaba bajo el control absoluto de la Corona.

«Cuidado», se advirtió Regis. «Si dudo ahora, el silencio será mi condena».

—Me despertó el sonido de algo golpeando el suelo anoche —respondió Regis, manteniendo su voz baja y firme, evitando cualquier rastro de nerviosismo—. Cayó por la rejilla superior mientras dormía. No sé quién lo hizo ni qué significa. La guardé porque pensé que se le había caído a alguien por accidente o que era una especie de prueba. Iba a esperar hasta estar seguro de qué era para entregársela.

Domus no apartó la mirada de los ojos de Regis. Sus pupilas parecían dos pozos oscuros que buscaban cualquier rastro de mentira en el joven. Regis sostuvo la mirada, dejando que su cansancio real ayudara a suavizar su expresión. No era una mentira total, y eso era lo que le daba fuerza a sus palabras. Realmente no sabía quién era la joven, ni qué era exactamente esa pieza, solo sabía que ella lo estaba guiando.

—Este castillo es el lugar más limpio y vigilado del reino —dijo Domus, su voz volviéndose un susurro cortante—. Aquí nada cae por accidente, y menos un objeto que pertenece a un juego que solo la nobleza tiene permitido tocar. Si alguien te ha entregado esto, es porque te considera un activo o una amenaza que debe ser comprada.

Domus se levantó, guardando la figura de madera en uno de sus bolsillos interiores. Con un gesto de su mano, la paja del colchón regresó a su lugar original, borrando cualquier rastro de que el sitio había sido registrado.

—Ha hecho bien en decir la verdad —continuó el mayordomo—. Si hubiera intentado ocultarla y yo la hubiera encontrado después, su destino habría sido muy distinto. Manténgase alerta. Si ese "extraño" vuelve a aparecer o si siente ese perfume de nuevo, debe informarme de inmediato. La seguridad del Rey no admite secretos, por pequeños que parezcan.

Regis asintió, sintiendo cómo el peso en su pecho disminuía solo un poco. Había logrado sobrevivir a la primera prueba de lealtad, pero sabía que ahora Domus lo observaría con una atención doblemente rigurosa.

—Vaya a la torre oeste —ordenó Domus mientras se dirigía a la puerta—. Entregue los documentos que le di. No se desvíe.

Regis salió de su habitación y comenzó a caminar por los pasillos relucientes. A medida que avanzaba hacia la parte alta del castillo, la arquitectura se volvía más impresionante. El mantenimiento era perfecto: los suelos de mármol estaban tan pulidos que podía ver su propio reflejo distorsionado bajo sus pies; las lámparas de aceite, limpias y brillantes, iluminaban cada esquina sin dejar espacios para las sombras sucias. Incluso en las zonas de menos uso, el orden era absoluto. Era un lugar donde la suciedad parecía tener prohibida la entrada, un reflejo de la voluntad de un monarca que no aceptaba el caos en ninguna de sus formas.

Mientras cruzaba los puentes que conectaban las torres, la mente de Regis volvió a la conversación de la cena. El nombre del Marqués de Varna pesaba en sus pensamientos.

«Varna controla el grano», recordó Regis, observando desde una ventana las carretas que entraban por la puerta principal del castillo. «Si el Marqués decide que la capital pase hambre, este mármol impecable no servirá de nada. El Rey está sentado sobre un trono de oro, pero sus cimientos son de trigo, y el Marqués tiene la mano en la garganta del pueblo».

Entendía ahora por qué el Duque del Norte estaba tan interesado. El acero que el Duque pedía era la moneda de cambio para una guerra que ya había empezado, una guerra que no se libraba con espadas, sino con el precio del pan. Regis se sentía como un espectador en la primera fila de un desastre inminente.

Al llegar a la galería de las estatuas, antes de entrar a la torre oeste, Regis se detuvo. Recordaba la marca de tiza en la base de la estatua de la mujer con la vasija. Miró a su alrededor; no había guardias cerca, solo el silencio de los pasillos bien iluminados. Se acercó a la base de piedra y cerró los ojos por un segundo.

«Necesito ver más allá», pensó.

Intentó usar su magia de una forma distinta. En lugar de proyectar una luz para que otros la vieran, trató de extender su sensibilidad hacia afuera, como si sus dedos pudieran tocar el aire. Fue una sensación extraña, como si el espacio a su alrededor se volviera líquido. De repente, sintió un rastro. No era algo físico, sino una pequeña distorsión en la calma del lugar. Era una vibración fina, sutil, que parecía flotar sobre la marca de tiza.

Siguió esa vibración con la mano, sin llegar a tocar la piedra. Su mente lógica clasificó la sensación de inmediato: era un rastro dejado a propósito para alguien que pudiera sentir la magia. No era una trampa, era una dirección. La marca no solo señalaba la torre, sino un punto específico en los niveles superiores de los archivos.

«Ella sabe que puedo hacer esto», se dio cuenta Regis, y un escalofrío le recorrió la nuca. «La joven noble sabe que mi magia no es solo para hacer malabares. Me está entrenando sin que yo me dé cuenta».

Entró en la Torre de los Archivos. El lugar era una catedral de conocimiento, con estanterías de madera oscura que subían hasta perderse en la penumbra del techo. El olor a papel viejo y cera de abeja era intenso, pero, al igual que el resto del castillo, no había ni una pizca de polvo. Los libros estaban alineados con una precisión milimétrica.

Regis entregó los registros al encargado, un hombre anciano que ni siquiera lo miró al tomar los papeles. Una vez libre, Regis comenzó a caminar por los pasillos de la biblioteca, fingiendo que admiraba la colección. Su percepción mágica seguía activa, buscando ese "eco" que lo había guiado.



#1126 en Fantasía
#546 en Thriller
#261 en Misterio

En el texto hay: realismo, magia, fantasia oscura

Editado: 29.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.