El Rey de la Magia

1. Nuevo Poder

—¿Cuál es tu nombre? —preguntó la señora encargada de Orientación de la escuela preparatoria ‘Escuela Verde’.

—Me llamo Tom Warton —respondió el joven que estaba sentado al otro lado del escritorio.

—¿Warton? Ah, sí, eres el hijo de Andrei Warton. ¿Por qué tus calificaciones no son tan brillantes como él?

—Mis calificaciones son buenas, no he reprobado ninguna materia.

—Son buenas, pero no las mejores. Deberías ser tan inteligente como tu padre. ¿Sabes por qué estás en mi oficina?

El joven no contestó.

—Los profesores me dicen que no pones atención en clases.

La mujer hizo una pausa. El joven se veía tranquilo y reservado. Tenía el cabello un poco largo, cubierto con un paliacate gris. Usaba lentes de pasta negra. En sus ojos solo se podía reflejar paz y, tal vez, aburrimiento por la situación en la que se encontraba. Usaba un chaleco negro cerrado encima del uniforme, le combinaba bien.

—¿Por qué no pones atención en clases? ¿Se trata de una distracción? ¿Una novia?

—Nada de eso —respondió, desviando la mirada—. No deberían regañarme por esto, paso todos los exámenes.

—No es un regaño, te enviaron a Orientación. Necesitas ayuda. Cada vez que citamos a tus padres, nunca vienen. Me parece que te sientes abandonado la mayor parte del tiempo y quiero ayudarte.

—Mis papás no vienen porque saben que no estoy en problemas. No necesito ayuda psicológica, estoy muy bien, y no pongo atención en clases porque me la paso memorizando pasos de baile.

La orientadora quedó sorprendida ante esta explicación.

—¿Tú, bailas?

—Sí, y me gustan los videojuegos. Soy normal… supongo.

El joven sacó su celular y le mostró un vídeo donde ejecutaba una coreografía de hip-hop. Era increíble verlo tan reservado y, en el vídeo, ver a otra persona moviéndose al ritmo de la música. Era muy bueno sin duda.

+++

Salió de la oficina de Orientación bien librado, el vídeo convenció a aquella señora de que todo en su vida estaba bien. Era natural que se distrajera en clases y lo único que tuvo que hacer fue prometer poner atención. Se concentraría más en las clases porque ya estaba en tercer grado, a un paso de la universidad. Y sí, todo en su vida estaba bien. Siendo el tercer hijo de Ellie y Andrei, no tenía problemas en casa. Sus hermanos mayores hacían su vida aparte, era hijo único en esta época. A sus 17 años se dedicaba a estudiar y en sus tiempos libres jugaba videojuegos.

—¿Qué tal te fue en la oficina? —lo encontró su mejor amigo en el pasillo, dándole una palmada en la espada.

—La señora de Orientación cree que estoy deprimido, solo porque mis papás no vienen a las citas —mostró una sonrisa después de decir esto.

Su amigo también rio.

—Si supiera que es porque no les dices nada… —comentó, entre risas— …aunque no vendrían de cualquier forma.

—Mi papá no, pero mi mamá… se preocuparía más de la cuenta. Es mejor que ninguno se entere. Ni siquiera estoy en problemas, solo querían ayudarme.

—Es verdad.

—Vamos a ensayar.

—¡Claro! —respondió Yim, su mejor amigo.

Se fueron, las clases ya habían finalizado. Yim Song era su mejor amigo en la Escuela Verde, al principio era un estudiante de intercambio proveniente de Corea del Sur, pero cuando terminó el primer año, su hermano mayor decidió mudarse para que ambos se quedaran a vivir en Ciudad Vitrina. Tiempo después, cuando Tom -bautizado como ‘Hyun’ por Yim- comenzó a marcar récords mundiales en los videojuegos con él, llamaron la atención de Chang. Llegó como estudiante de intercambio para el segundo año en la Escuela Verde, con la intención de seguir a su amigo y juntarse con ellos para competir en torneos. Gracias a los entrenamientos se hicieron grandes amigos. Yim y Chang sabían hablar español y perfeccionaron el idioma por la convivencia que tenían con ‘Hyun’.

+++

Mientras tanto, en el ayuntamiento de Ciudad Vitrina, el Mago Zaid usó su bastón para dar un golpe en el suelo. En medio de la oficina de Norbert Guionette, el alcalde, invocó un poder muy especial. Del piso salió una luz brillante que daba hacia arriba y, en medio de esa luz, subió una joya color rojo. La Joya Misteriosa se elevó a la altura del rostro de Zaid. Un rostro cubierto por unos lentes oscuros, pequeños y redondos. El sombrero negro cubría el poco cabello que tenía y los lentes le daban un aire de misterio.

—La encontré, Su Alteza.

En ese momento, un remolino oscuro se hizo presente. Ante los ojos muy abiertos de Norbert que permanecía en su escritorio. Desapareció el remolino para mostrar a una joven mujer. Una mujer de unos 28 o 30 años aproximadamente. Y sí, joven de apariencia, a pesar de la edad que tenía realmente. El cabello morado cubría su espalda y sus ojos llenos de malicia eran de color ámbar.

—Por fin, ha llegado el momento que tanto esperé. La Joya Misteriosa por fin está entre mis manos.

Hizo el acto. Tomó la joya con sus manos blancas y la luz desapareció. Esos ojos ámbar la observaron.




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