Los Cuatro Príncipes siguieron caminando y llegaron hasta el vestíbulo. Ahí estaba una mujer de cabello morado, muy bonita como para ser la Reina de la Oscuridad, sentada en su trono.
—¿Quién eres tú? Bueno, no importa, hemos venido a derrotarte —anunció el líder, portador del poder del Fuego.
Los demás se pusieron en guardia.
—Es la primera vez que nos vemos y esta es mi apariencia humana, me parece que no sabes a quien estás retando—dijo ella, sin moverse de su lugar.
—Sabemos que hiciste este castillo y… ¡nos trajiste a un lugar desconocido! Te las verás con nosotros —decía Dany, el portador del poder de la Lluvia.
—Ja,ja,ja,ja,ja. ¿Creen que pueden derrotarme? El hecho de que hayan derrotado a Arthur no significa que yo vaya a ser igual de débil. Ni siquiera Kristal pudo conmigo.
Se sorprendieron.
—¿Qué? ¿Te enfrentaste a la Princesa? —preguntó Francis— Y… ¿la derrotaste?
—No solo la vencí, ella ya está muerta.
Esa declaración fue un balde de agua fría para los cuatro. Se miraron aterrados, no lo podían creer, la confianza desapareció por completo.
—¿Y Uriel? ¡Él debió protegerla!
—Él sigue siendo uno de mis sirvientes, no se hagan ilusiones. Tenía planeado traicionarla desde el principio.
—¿Sirvientes? —a Jamie le llamó la atención esta palabra.
En ese momento, el Hechicero del Mundo de la Oscuridad se presentó. Se veía muy diferente a como lo habían visto en su tiempo. Emanaba más poder oscuro que el normal.
—A mí me parece que está bajo tu control, ¡bruja! —acusó Joshua.
La Reina mostró una sonrisa.
—El Mundo de la Magia es mío, así como este mundo. Creo que deberían mostrar más respeto ante la Reina Ámbar.
—¡Nunca! ¡Menos ahora que asesinaste a la Princesa Kristal! —exclamó Joshua, muy molesto, ignorando el título de la mujer.
—¿La Reina Ámbar? —Francis dio un paso atrás.
Dany y Jamie no dijeron nada, pero estaban en guardia, listos para atacar. La Reina los miró con indiferencia. Los Príncipes se pusieron de acuerdo, ya no iban a usar sus poderes normales, fueron directo a sus Hechizos Finales. Joshua fue el primero en atacar, estaba muy enojado. Invocó el Arco y la Flecha de Fuego. Disparó algunas flechas, pero todas se estrellaban en una barrera mágica. Dany usó su magia para que lloviera dentro del castillo, formó un ciclón, pero fue absorbido en segundos. Francis quiso aprovechar la lluvia para lanzar un rayo, su poder de la Electricidad era fuerte, por lo que Ámbar hizo otra barrera. Jamie usó su Lanza de Hielo y creó una ventisca congelada, también fue inútil. La Reina pudo bloquearlos, al ser hechizos muy poderosos, no iba a dejar que la golpearan. Notó una fuerte energía mágica en ellos cuando atacaban juntos. Comprendió el por qué eran llamados ‘Príncipes’ en el Mundo de la Magia.
Después de bloquear todos sus ataques de fuego, hielo, electricidad y agua, hizo un hechizo con sus manos para golpearlos a todos al mismo tiempo. Con el poder extra que la Joya Misteriosa le brindaba, pudo defenderse de esta manera, sin complicaciones. Joshua, Francis, Dany y Jamie cayeron al suelo, golpeándose contra el piso. Este golpe bastó para dejarlos inconscientes.
—Ya veo… por eso Arthur fue derrotado —murmuró, al mirarlos en el suelo—, sus poderes podrían ser útiles.
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Más tarde, abrieron los ojos poco a poco. Se sentían desorientados y se iban levantando lentamente. Una extraña cinta negra rodeaba sus cuellos. Se veían bien a pesar del golpe que habían recibido hace unos momentos, siendo portadores de magia, era difícil herirlos como a una persona normal.
—Me alegra verlos despiertos, tengo tantas preguntas —decía Ámbar, al estar de pie.
Joshua, Francis, Dany y Jamie se levantaron y ese coraje que tenían antes se había esfumado por completo.
—Quiero que me digan… ¿Andrew Drym viajó con ustedes?
—No conocemos a nadie con ese nombre, Su Alteza —respondió Joshua, respetuosamente.
—Solo llegamos aquí y no sabemos nada —agregó Jamie.
—Quiero que se reúnan con Melissa, ella debe saber dónde está —ordenó la Reina Ámbar—. Sean amigables, no quiero que sepa que están bajo mi control. Si llegan a encontrar a este joven… —hizo aparecer una imagen de Andrew Drym— …lo quiero aquí con vida.
Los cuatro hicieron una reverencia y se retiraron. El Hechicero Uriel y el Mago Zaid se quedaron con Ámbar, a un lado del trono. La mujer volvió a tomar asiento.
—Conquistar al Mundo Real no será tan difícil, derroté a los Cuatro Príncipes sin esfuerzo. La Reina de la Magia y la Joya Azul serán mucho más fáciles.
—¿Será hora de conquistar el Mundo Real, Su Alteza? —preguntó Zaid.
—No, quiero ver si los Guardianes Mágicos del Tiempo aparecen… ¡Ya se tardaron! Debieron venir cuando hice el Hechizo del Tiempo.
—Será aburrido si no hacemos nada —insistió Zaid—. Podríamos buscar a ese Andrew Drym.
A Uriel no le gustaba la idea, era una tarea muy baja para él.
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Editado: 16.08.2026