El Rey de la Magia

8. Arma Anti-Magia

En el departamento de Hansey, los jóvenes se reunieron. Arturo y Johann estaban descansando en las camas. Melissa y Hansey hablaban con Tom, mientras Emilly solo se quedaba en silencio, hundida en sus pensamientos.

—La Joya Azul no pudo con el poder de los Príncipes porque están bajo el control de la Reina Ámbar. En estos momentos, ella es muy poderosa gracias a la Joya Misteriosa.

—¿También tiene que ver con mi magia? —preguntó Melissa— Mi poder es débil… yo, siendo la Reina de la Magia, tampoco pude deshacer el hechizo del hielo. Lo único que creo es que mi poder se lo cedí a él.

Miraron a Tom.

—Puedes recuperarlo si quieres —dijo él, tranquilamente.

—Quisiera hacerlo, pero no sé cómo.

—Tranquilos, es parte del destino que esto haya pasado. Melissa, no eres débil, sigues siendo la Reina de la Magia en el Mundo Real. Yo creo que es tu inseguridad la que te está debilitando.

—¿Los poderes mágicos se debilitan? —preguntó Tom.

—Sí, de acuerdo a tus emociones. El amor hace que tus poderes sean fuertes, si estás enamorado, puedes llegar a tener un alto nivel de magia.

El joven no hizo comentarios al respecto. Hansey lo miró.

—¿Estás enamorado?

—Sí, se podría decir que sí.

—¿Y eres correspondido?

—Sí. ¿Por eso soy fuerte?

—Puede ser.

En ese momento, alguien apareció mágicamente en medio de la sala. Emilly miró atentamente, olvidándose de sus pensamientos. Hansey y Melissa se asustaron por un momento, creyendo que volverían a ser atacadas. Era Sheila.

—La Reina Ámbar le ordenó al Hechicero Uriel que acabara con el nuevo poder. La única forma de evitarlo es ocultar su magia.

—¿Cómo podemos hacerlo? —preguntó Hansey.

Sheila miró a Tom, reconociéndolo.

—Yo me encargo.

Hizo un hechizo para volver a desaparecer y se lo llevó.

+++

Uriel abrió los ojos. Estaba meditando para localizar esa magia nueva. Por un instante la sintió, pero se esfumó rápidamente. Se maldijo. Él no era el único que podía ocultar sus poderes en el Mundo Real.

+++

Sheila estaba en otra dimensión, donde no pudieran ser rastreados.

—No te recomiendo que te enfrentes al Hechicero Uriel. Él era un humano común y corriente como tú, obtuvo poderes oscuros al hacer un trato con la Reina Ámbar. Vivió atormentado por eso, no sabía si debía ser bueno o malo. La Princesa Kristal lo salvó, llevándolo al camino del bien. Era un Hechicero de poderes oscuros que estaba enamorado de Kristal y por eso usó su poder para defender al Mundo de la Magia. Ahora, la Reina Ámbar, con el poder de la Joya Misteriosa, lo controla. Sus poderes oscuros son fuertes y está dispuesto a matarte.

—Ya veo. Mi hermana me dijo que esto sería peligroso —dijo Tom, conservando la calma.

—Pudiste anular el poder de los Cuatro Príncipes, pero debo decirte que Uriel está en otro nivel.

—¿Cómo puedo ocultar mis poderes?

—Solo hazlo. Te llevaré a un lugar donde sea difícil encontrarte, además… necesito que ayudes con algo.

Sheila regresó al Mundo Real. El escenario era diferente, ya no estaban en el departamento de Hansey. Tom miró un edificio abandonado. Realmente parecía un lugar lejano y desolado.

—¿Sabes que tus padres están aquí en su versión joven?

Tom la miró, sorprendido. Ella desapareció. Las puertas se abrieron y unos guardaespaldas lo rodearon. Sherly salió, con un arma en las manos.

—¿Quién eres tú?

—Oigan, no voy a pelear con ustedes… ¿Qué es este lugar?

—¡No des un paso más! —Sherly apuntó con el arma.

Tom se detuvo. Debía ocultar sus poderes, así que solo levantó las manos en señal de rendición.

—¡No puedo creerlo! —Chelsea salió a recibirlo— ¿Cómo llegaste aquí? Ha sido una sorpresa tras otra.

—¿Tía Chelsea?

El joven no lo podía creer. Los guardaespaldas se alejaron cuando vieron que la mujer recibió al chico. Sherly bajó el arma.

—¿Qué haces aquí? Esta ubicación es confidencial, ¿sabes?

Entraron al edificio. Para esas horas de la noche, Andrei y el resto de los que llegaron, estaban durmiendo. Se sentaron en la sala, donde antes había recibido a Ellie.

—Llegué aquí porque… ah… estaba huyendo de la ciudad… es por el castillo que se levantó misteriosamente. No sabía que viviera alguien en este edificio —inventó.

—Ya veo. Tus papás están de viaje y te toca quedarte solo en casa. ¡No te preocupes! Estoy contigo.

—¿Por qué estás viviendo aquí? Es un lugar desolado.

—Es una historia muy larga de contar.

Tom quedó en silencio. Chelsea no quería mencionar el tema de la Organización Criminal.

—No creo que sea buena idea que estés aquí.




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