Sherly se acercó a Joshua, Dany y Jamie. Estaban en un área común del castillo.
—¡No puedo creer que sean capaces de asesinar a alguien!
Ante el tono alto de voz, Libby miró hacia ellos.
—Nosotros no matamos a nadie, fue Francis —respondió Joshua—. Y te va a pasar lo mismo si nos molestas.
—Me dijeron que estaban bajo el control de la bruja mayor, pero esa no es excusa. Ustedes han llegado demasiado lejos.
—Sherly, ¿eres estúpida? —Dany se levantó a enfrentarla— Estás en este castillo, estás de nuestro lado. A ti también te tocará matar a alguien con esa arma.
Señaló el Arma Anti-Magia que llevaba en la espalda.
—Esta arma solo paraliza a los que tienen magia, no asesina. En El Liceo no matamos a nadie.
—El plan de Arthur era similar a este —comentó Jamie.
—¿Están hablando de matar? —Libby se acercó a ellos— ¿Vamos a hacer eso?
—No me digas que tú tampoco sabías —le respondió Dany.
Se miraron fijamente.
—Me uní porque me pareció divertido, pero… ahora no lo sé. Ahora me estoy arrepintiendo. Quisiera regresar a mi época y ser feliz a lado de Luis.
—No vas a regresar —le dijo el rubio.
—¿De verdad? —Libby comenzó a llorar— Si no regreso, no voy a tener mi futuro perfecto… Chelsea dijo que yo me había casado con Luis y que tendríamos un hijo llamado Daniel.
—¿Qué?
Sherly los miraba. Libby miró a Dany a los ojos. Él estaba muy confundido, pero al mirar sus ojos llorosos, se percató de algo. La cinta negra de su cuello se desvaneció.
—¿Te… te… te refieres a Daniel Beenzi? —preguntó él, asombrado.
Libby asintió.
—Y tú… te llamas Libby.
Volvió a afirmar. Sherly tomó a ambos del brazo y se los llevó lejos de Joshua y Jamie. Llegaron a una habitación.
—¿Dany? ¿Eres tú? ¿Ya regresaste a la normalidad? —preguntó Sherly, al notar el cambio en su tono de voz.
—Sí... aunque no sé por qué…
Ambos miraron a Libby. Ella dejó de llorar, también se dio cuenta del cambio.
+++
Después de hablar con su hermano, Andrea salió. Tenía una cita en una cafetería cercana a su casa. No era momento de tenerla, pero este caso era de urgencia. Llegó a la cafetería del lugar y se sentó en una mesa. Ordenó un cappuccino. A los 10 minutos, llegó la persona que estaba esperando.
—Hola, ¿tienes rato esperando?
Andrea miró a un hombre de cabello claro, de lentes, usando una bata de laboratorio. Todavía no se recuperaba de aquel susto, ella notó que estaba tenso.
—Acabo de llegar, ¿Qué te pasó?
—Me enfrenté a tu papá, tal como dijiste… por poco y me mata.
—No puede ser.
—Y se llevó sus armas. No sé cómo lo hizo, porque cuando lo vi, no llevaba nada.
—Usó magia, él no, pero sus sirvientes lo hicieron. Tú, ¿estás bien?
Jacob miró a la mujer, no esperaba esa pregunta.
—Dijiste que estaba a punto de matarte.
—Sí, pero… aquí estoy —respondió, sonriendo.
—Me alegra verte. Creí que no volveríamos a salir.
—He tenido mucho trabajo en el Centro de Investigaciones. Y ahora, con esto, va a ser más difícil.
—Podríamos apoyarnos mutuamente… estar juntos.
Andrea tocó su mano que estaba posada encima de la mesa. Jacob le sonrió, era agradable tenerla cerca. Podría haber sido un momento mágico entre ellos, pero algo la hizo desviar la mirada. En una mesa cercana, estaban Evan y Karen, conversando mientras tomaban un frappuccino. ¿Cómo era posible? La mujer soltó la mano de Jacob y se levantó, dejando al hombre confundido.
—Oye, ¿acabas de terminar con mi hermano y ya tienes con quien salir? —reclamó.
Karen casi escupe su bebida cuando la vio acercarse. Tosió un poco y se levantó para enfrentarla.
—Él me terminó, en primer lugar. Y no estoy saliendo con Evan, es un amigo.
—Pues si de verdad te importa, deberías buscarlo para que lo reconsidere, en lugar de salir con otro.
—¿Quieres que le ruegue? ¡Estás loca!
—¿No deberías resolver el problema del castillo? —preguntó Evan, desde su sitio.
—¡Ya estamos en eso! —respondió Andrea.
—No se nota —Evan sacó su cartera y dejó el dinero en la mesa—. Vámonos, Karen. No pierdas el tiempo con ella.
La chica estuvo de acuerdo, se marchó con su amigo. Andrea quedó muy molesta, regresó a su mesa y le marcó a su hermano. Jacob solo ordenó un café, la conocía desde hace tiempo, así que nada le sorprendía.
+++
Pasaba de las 4 de la tarde. En el castillo, se estaban preparando para utilizar el Arma Anti-Magia. Chelsea dirigía a su ejército de hombres guapos, mientras que los portadores de magia tomaban una siesta. Ellos no tenían necesidad de prepararse. Aprovechando la calma, Ámbar pensó en un plan para poder recuperar su joya. Fue a la habitación de Andrei para hablar con él.
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Editado: 16.08.2026