La Princesa Kristal salió rápidamente hacia donde estaban, seguida por los demás.
Era demasiado tarde, lo inevitable, sucedió.
—¡No puedo creer que haya sido tan rápido!
Los demás estaban confundidos. Emilly se acercó a auxiliar a Ellie, estaba tan asustada y comenzó a llorar.
—Ámbar ya tiene el poder de la Joya Misteriosa… no creí que fuera demasiado pronto —dijo Uriel, al acercarse al cuerpo Andrei.
—No puede ser… ¿Qué haremos ahora?
Andrea se acercó a Andrei, percatándose de su muerte. Tom llegó detrás de ella. Los dos derramaron lágrimas en silencio.
—Tranquilos, él no ha muerto —habló la Princesa Kristal, al sentir la tristeza—. Su alma está con la Joya Misteriosa, podemos recuperarlo.
—Estamos acabados… esa Reina ya es poderosa —decía Melissa, llorando también—. Nos matará… uno por uno. Como lo hizo con Rudy.
Los Cuatro Príncipes coincidían con ella, estaban asustados.
—Ya era muy fuerte cuando la enfrenté… ahora es invencible —recalcó Francis.
—Ni uniendo nuestros poderes podremos contra el poder de la Joya Misteriosa —dijo Sheila, mirando a sus compañeros, Javier y Derek.
La tristeza y la desesperanza se hicieron presentes. El cielo se nubló y comenzó a llover una vez más. El ambiente era deprimente, las hadas se estaban debilitando.
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La Reina Ámbar tenía todo el poder de la Joya Misteriosa. Fue al castillo a celebrar su triunfo con sus sirvientes: Meredith, Arthur, Unknown y el Mago Zaid.
—No entiendo… —habló Arthur.
—¿Qué es lo que no entiendes? —preguntó la Reina.
—Todos estos años la Joya Misteriosa fue considerada como el poder más grande del Mundo de la Magia, nunca se había hablado de un alma protectora que completara su poder.
—Entiendo que tengas esa duda porque acabas de llegar —explicó Ámbar—. Verás, la Joya Misteriosa es poderosa, tan poderosa que me permitió traer a todos esos imbéciles al futuro. Incluso los trajo a ustedes. Sin embargo, al hacer ese Hechizo del Tiempo, la joya se rompió… por la presencia de su protector. Yo tampoco sabía de un alma protectora, si no, nunca lo hubiera hecho. Él rompió la joya y ahora completó su poder.
—Tiene sentido —comentó Meredith.
—Es el precio que tuvo que pagar —concluyó.
—¿Y qué vamos hacer ahora? —preguntó Arthur.
—Tengo que deshacerme de todos los científicos de esta ciudad.
—¿Por qué? ¿No será más fácil hechizar a todo aquel que no tenga magia? Que las personas comunes y corrientes se vuelvan tus sirvientes.
La idea de Arthur sonaba muy bien, entre ellos, se ocuparía de los que fueran científicos. Usó su poder adquirido para esparcir el Hechizo de Control más grande que se haya hecho en el Mundo Real.
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Mientras tanto, la lluvia hizo que todos se encerraran en el Centro de Investigaciones. La Princesa Kristal no sabía qué hacer al ver que todos estaban deprimidos y en silencio. Reflexionó un poco sobre la situación. Ellie estaba tranquila, después de esa mala experiencia. Las palabras de la Princesa volvían a su mente: «Él no ha muerto… podemos recuperarlo.» Se limpió las pocas lagrimas que seguían saliendo de sus ojos y se puso de pie. Los ánimos estaban tan bajos que nadie se percataba de sus acciones. Llegó al área de producción para hablar con Jacob.
—¿Crees que podamos sugerir una idea? —preguntó ella— Respecto al sueño que tuviste sobre la máquina del tiempo. Hacer que se haga realidad con magia.
—Toma… —le dio una tablet— …puede que te sirva de algo. Escribí toda la información que tengo, Andrea y yo tuvimos el mismo sueño, así pueden ser específicos a la hora de pedir el deseo.
La chica recibió la tableta electrónica, un aparato nuevo para ella, pero no era tan difícil de manejar.
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En ese momento, la Princesa Kristal sintió el poder de la Joya Misteriosa. Uriel, los Cuatro Príncipes, Sheila, Javier, Derek, Melissa, Hansey, Emilly, Nelly, Tom y Yim sintieron la magia. De repente, sus amigos y compañeros, así como los demás científicos que trabajaban en el Centro de Investigaciones, comenzaron a caminar hacia la salida principal.
—¿Qué está pasando? ¡Sharon! ¡Melany! —Nelly notó que sus amigas se iban, sin decir absolutamente nada.
Melissa miró a Arturo alejarse. Emilly miró a Johann. Todos salieron del lugar, caminando como si estuvieran hipnotizados.
—¡Están siendo controlados por la Joya Misteriosa! —declaró Kristal.
—Y, ¿no hay nada que podamos hacer? —preguntó Emilly.
—No. Es un poder muy fuerte.
—¡Maldición! ¿Significa que solo nos queda mirar? —preguntó Joshua, al ver que Sharon lo ignoraba por completo.
—Veo que no nos afecta por tener poderes mágicos —dijo Francis, al acercarse a Nelly.
—¡Es cierto! Nosotros somos los únicos que quedamos.
El lugar se fue vaciando poco a poco, dejando confundidos a los que tenían magia. Era evidente el siguiente paso de la Reina, poner a todos en su contra.
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Editado: 06.09.2026