Amber
—No entiendo cómo acepté esto —murmura Alexander desde el sofá.
Sophia y yo estamos frente a ellos terminando de arreglarnos mientras Noah revisa algo en su laptop lleno de planos y números que honestamente parecen otro idioma.
—Porque amas a tu novia —dice Sophia como si fuera obvio.
Alexander levanta la mirada inmediatamente hacia mí.
—Sí, probablemente fue eso.
Intento no sonreír demasiado mientras termino de ponerme los aretes.
Estamos en el apartamento de Alexander otra vez después de volver de casa de mi mamá anoche.
Y hoy oficialmente será:
día de spa para chicas
y sufrimiento académico para chicos.
Noah deja la laptop sobre la mesa.
—¿Saben que mientras ustedes se hacen masajes nosotros vamos a estar muriendo con este proyecto?
Sophia le da un beso rápido.
—Sí.
—Cruel.
Ella sonríe feliz.
—Mucho.
Alexander se levanta del sofá y camina hasta mí mientras sigo guardando maquillaje en mi bolso.
Sus manos se apoyan automáticamente en mi cintura.
—¿De verdad tengo que dejarte ir? —pregunta dramáticamente.
Suelto una risa.
—Alex, voy a volver en unas horas.
—Demasiadas horas.
Noah literalmente hace una arcada desde la sala.
—Dios, ustedes son insoportables ahora.
Alexander ni siquiera lo mira.
—Y felices. Importante diferencia.
Sophia choca la mano conmigo inmediatamente.
—Ganamos.
Los chicos se quejan al mismo tiempo mientras nosotras empezamos a reírnos.
Alexander baja un poco la cabeza hasta quedar muy cerca de mí.
—¿Qué van a hacer exactamente?
—Spa. Uñas. Tal vez compras.
Él suspira como si estuviera sufriendo profundamente.
—Mientras yo hago cálculos estructurales.
Le acaricio la mejilla suavemente.
—Pobrecito mi arquitecto.
—Gracias por entender mi dolor.
Le doy un beso rápido.
Muy rápido.
Porque si no, probablemente no terminamos saliendo nunca.
Pero claramente Alexander no está de acuerdo con la duración porque vuelve a besarme otra vez antes de separarse.
—Eso fue mejor —dice tranquilo.
Noah lo mira horrorizado.
—Necesito que recuerden que sigo aquí.
Sophia toma mi brazo inmediatamente.
—Nos vamos antes de que empiecen a ponerse románticos otra vez.
—Buena idea —dice Noah rápido.
Alexander todavía tiene una mano en mi cintura mientras caminamos hacia la puerta.
—Mándame fotos.
Levanto una ceja.
—¿Del spa?
—De ti.
Mi corazón hace una pequeña cosa ridícula otra vez.
Sophia sonríe como si estuviera viendo una película romántica en vivo.
—Ok, definitivamente están enamorados enamorados.
Alexander me mira sin apartar la mano de mí.
—Sí. Bastante.
Y honestamente…
todavía no creo acostumbrarme a escucharlo decir cosas así tan fácil.
Sophia y yo nos despedimos finalmente de los chicos y bajamos al estacionamiento todavía riéndonos.
—No puedo creer lo intensos que son —murmura ella mientras desbloquea su auto.
—Ellos empezaron.
—No, ustedes empezaron cuando decidieron mirarse como protagonistas de romance todo el tiempo.
Me río mientras subimos al auto.
Sophia conecta música suave y empieza a conducir hacia el spa.
Por unos minutos seguimos hablando de cosas normales hasta que ella me mira de reojo.
Esa mirada.
La mirada de “voy a decir algo importante”.
—¿Qué? —pregunto inmediatamente.
Sophia sonríe apenas.
—Nunca había visto a Alex así.
Mi corazón da un pequeño vuelco.
—¿Así cómo?
Ella piensa un segundo.
—Enamorado.
Silencio.
Miro por la ventana intentando ocultar la sonrisa estúpida que quiere aparecer.
—Sophia—
—No, en serio.
Su voz se vuelve más suave ahora.
—He visto a mi hermano salir con chicas toda la vida y jamás actuó como contigo.
Eso hace que la mire otra vez.
—¿Qué quieres decir?
Sophia se ríe bajito.
—Alex normalmente desaparece emocionalmente en cuanto alguien se acerca demasiado.
Mi pecho se aprieta un poquito.
Porque puedo imaginarlo perfectamente.
—Pero contigo… Dios, Amber. Ese hombre literalmente te mira como si hubieras inventado la felicidad.
Mis mejillas se calientan inmediatamente.
—No exageres.
Sophia me mira como si estuviera loca.
—¿Exagerar? Casi vomito viendo cómo te acomodaba el cabello hace diez minutos.
Empiezo a reírme.
—Ok, tal vez un poco.
—Mucho.
Silencio cómodo.
Después Sophia sonríe apenas mientras sigue manejando.
—Y honestamente… me gusta verlo así.
La observo un segundo.
Ella sigue hablando mirando la carretera.
—Alex ha pasado por muchas cosas con mi papá. Más de las que deja ver.
Mi expresión cambia un poco.
—Sí…
Sophia suspira.
—Y después de un tiempo simplemente dejó de dejar entrar gente.
Eso duele un poquito escucharlo.
Porque ahora entiendo más cosas.
Las paredes.
El miedo.
La forma en que siempre intenta parecer “bien”.
Sophia sonríe de nuevo.
—Pero contigo no hace eso.
Muerdo mi labio apenas.
—Yo también lo amo mucho.
Ella me mira inmediatamente y sonríe enorme.
—¡Lo sabía!
Me tapo la cara riéndome.
—Sophia.
—No, no, esto es importante. Mi hermano finalmente está enamorado de una chica linda, inteligente y emocionalmente estable.
Levanto una ceja.
—¿Emocionalmente estable?
Ella hace una mueca.
—Bueno… relativamente.
Las dos empezamos a reírnos otra vez.
Y mientras el auto sigue avanzando hacia el spa…
pienso que quizá Sophia tiene razón.
Porque a veces cuando Alexander me mira…
también siento que algo en él finalmente encontró dónde descansar.
El spa resulta ser incluso más bonito de lo que esperaba.