El riesgo de amarte

Capítulo 13

Amber

Nunca pensé que terminaría viviendo en un lugar así.

La enorme casa blanca frente a mí parece sacada directamente de una película de universitarias ricas.

Columnas.
Ventanas gigantes.
Flores perfectamente acomodadas.
Un maldito BMW rosado estacionado afuera.

Miro el papel entre mis manos otra vez.

Alpha Phi House.

Dios mío.

La mujer de recepción sonríe apenas me acerco con mi maleta.

—¿Amber Collins?

Asiento.

—Sí.

—Tu habitación ya está lista.

Todavía no entiendo cómo terminé aquí.

Bueno, sí lo entiendo.

Sophia conocía a una chica de esta residencia femenina y logró conseguirme una habitación privada rápido.

Sin preguntas.

Sin papeleo eterno.

Solo dinero y conexiones de gente rica.

Y honestamente ahora mismo estoy demasiado emocionalmente destruida para cuestionarlo.

La chica me entrega una llave dorada y sonríe.

—Bienvenida a Alpha Phi.

Suena casi amenazante.

Camino lentamente por el interior de la residencia mientras intento no mirar demasiado.

Porque literalmente parece un hotel.

Candelabros.
Escaleras enormes.
Perfume caro flotando en el aire.

Y chicas.

Demasiadas chicas perfectas.

Rubias impecables con ropa deportiva cara y cafés helados en la mano.

Una me sonríe mientras pasa.

—¡Amo tus botas!

Parpadeo confundida.

—Gracias…

Ok.

Eso fue extrañamente amable.

Subo finalmente al segundo piso siguiendo las indicaciones hasta mi habitación.

Y apenas cierro la puerta detrás de mí…

todo el silencio me golpea de nuevo.

Dejo la maleta junto a la cama lentamente.

Y entonces pasa.

La realidad.

Alexander.

Mi pecho se aprieta tan fuerte que tengo que sentarme.

Porque todavía puedo imaginar perfectamente su cara cuando descubra que me fui.

Las lágrimas vuelven inmediatamente.

Maldición.

Saco el celular.

Tengo demasiados mensajes de él.

Demasiados.

Pero no puedo abrirlos.

Porque si leo uno solo…

voy a querer correr de vuelta.

Y no puedo.

No cuando su padre literalmente puede destruirle la vida.

Me limpio las lágrimas rápido y miro alrededor intentando distraerme.

La habitación es preciosa.

Muy femenina.

Sábanas blancas.
Luces cálidas.
Escritorio enorme.
Ventana con vista al campus.

Y aun así…

nunca me había sentido tan sola.

De pronto escucho golpes suaves en la puerta.

Me seco la cara rápidamente antes de abrir.

Y encuentro a una chica alta, rubia y perfectamente arreglada sosteniendo una caja rosa.

—Hola —dice sonriendo—. Soy Chloe, tu vecina.

Parpadeo.

—Amber.

Ella me extiende la caja.

—Tradición de bienvenida. Cupcakes y chismes gratis.

Eso me hace soltar una pequeña risa por primera vez en horas.

Chloe sonríe satisfecha.

—Perfecto. Ya te hice reír. Vas a sobrevivir aquí.

Si ella supiera.

Porque honestamente…

siento que acabo de romperme el corazón yo sola.

Las siguientes horas pasan extrañamente rápido.

Y eso me sorprende.

Porque esperaba sentirme fuera de lugar aquí.

Como una impostora rodeada de chicas perfectas y dinero viejo.

Pero resulta que Alpha Phi funciona más como una pequeña secta femenina hiper organizada.

Y aparentemente ya fui adoptada.

—Ok, oficialmente eres demasiado linda para esconderte en tu habitación —dice Chloe mientras me arrastra escaleras abajo hacia la cocina enorme de la residencia.

—Literalmente llegué hace dos horas.

—Exacto. Ya es hora de socializar.

Me río bajito mientras entro.

La cocina parece sacada de Pinterest.

Mármol blanco.
Flores frescas.
Chicas hablando y riéndose alrededor de la isla central.

Y entonces pasa algo raro.

Encajo.

Demasiado fácil.

—¿Tú eres la nueva escritora? —pregunta una chica morena desde el sofá.

Parpadeo.

—¿Cómo sabes eso?

—Chloe stalkeó tus redes hace una hora.

—¡Porque tienes muchísimos seguidores! —se defiende Chloe.

Otra chica abre los ojos impresionada.

—Espera… ¿tú escribiste Before December Ends?

Me congelo.

—Sí…

—¡DIOS MÍO!

Y de pronto todo explota.

Literalmente empiezan a hablarme todas al mismo tiempo.

Que aman mis libros.
Que lloraron con cierto capítulo.
Que me siguen desde hace meses.

Y honestamente…

mi cerebro tarda unos segundos en procesarlo.

Porque normalmente escribo sola detrás de una pantalla.

No pienso mucho en las personas reales leyendo mis historias.

—Ok —dice Chloe agarrándome el brazo dramáticamente—. Oficialmente eres la chica más interesante de esta residencia.

Me río nerviosa.

—Definitivamente no.

—Además eres preciosa y tienes vibra misteriosa.

—Eso solo significa que me veo cansada emocionalmente.

Las chicas empiezan a reírse.

Y por primera vez desde que me fui…

yo también.

Más tarde terminamos todas en la sala viendo una película ridícula mientras comemos comida china.

Y honestamente el ambiente es… bonito.

Cálido.

Seguro.

—¿Entonces qué estudias? —pregunta alguien desde el otro sofá.

—Literatura.

—Claro que estudia literatura —dice Chloe—. Tiene cara de escribir escenas traumáticas bajo la lluvia.

Eso me hace reír tanto que casi me atraganto.

—Eso fue demasiado específico.

—¿Y el novio? —pregunta otra chica casualmente.

Mi sonrisa desaparece apenas.

Solo un poquito.

Pero suficiente para que Chloe lo note enseguida.

—Ok, tema cancelado —dice rápido.

Y todas cambian de conversación inmediatamente sin hacer preguntas.

Ese pequeño gesto…

casi me hace llorar otra vez.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.