El riesgo de amarte

Capítulo 15

Amber

El apartamento de Alexander está completamente en silencio.

Demasiado después de todo lo que pasó.

Estoy sentada en su sofá usando una de sus sudaderas enormes mientras él está frente a mí, apoyado en la cocina, observándome como si tuviera miedo de que desaparezca otra vez.

Y honestamente…

yo también tengo miedo de eso.

Alex suspira finalmente.

—Cuéntamelo todo.

Bajo la mirada inmediatamente.

Porque sabía que este momento llegaría.

La conversación que intenté evitar desde que salí corriendo de aquella casa.

Mis dedos juegan nerviosamente con las mangas de la sudadera.

—Sophia subió a buscar unas cosas a su habitación y yo me quedé abajo esperando…

Alexander aprieta la mandíbula enseguida.

Ya sabe hacia dónde va esto.

Trago saliva.

—Tu papá apareció.

El silencio se vuelve pesado instantáneamente.

Alex no dice nada.

Pero puedo verlo tensarse.

—Me dijo que quería hablar conmigo “como adultos”.

Hago comillas con los dedos y Alex suelta una risa amarga.

Sin humor.

—Claro.

Levanto la mirada apenas.

—Al principio pensé que solo… no le agradaba.

Alex niega lentamente.

—No, él siempre tiene una razón detrás de todo.

Asiento despacio.

—Me mostró documentos.

Eso hace que Alex frunza el ceño inmediatamente.

—¿Qué documentos?

Siento el pecho apretarse otra vez recordándolo.

—Cosas sobre la universidad. Tus becas. Tus prácticas de arquitectura. Contactos.

La cara de Alex cambia completamente.

Ahora sí parece preocupado de verdad.

—Amber…

—Dijo que podía destruir todo eso si quería.

La voz me tiembla apenas.

—Que bastaba una llamada para cerrar muchas puertas para ti.

Alex maldice por lo bajo y pasa una mano por su cabello frustrado.

Nunca lo había visto tan furioso y tan cansado al mismo tiempo.

—También dijo que yo era una distracción.

Mis ojos empiezan a arder otra vez.

—Que tú siempre arruinabas cosas importantes cuando te enamorabas de alguien y que conmigo ibas a perder oportunidades.

Alex aprieta tanto la mandíbula que parece dolerle.

—No debiste escucharle.

—¡Pero parecía real, Alex!

Mi voz se rompe un poco.

—No era una amenaza vacía. Me mostró pruebas.

Él se queda callado.

Y eso me asusta más.

Porque significa que una parte de él sabe que su padre sí podría hacerlo.

Las lágrimas empiezan a acumularse otra vez.

—No quería ser la razón por la que perdieras tu futuro.

Alex me mira fijo desde el otro lado de la habitación.

Después camina lentamente hacia mí.

Hasta quedar frente al sofá.

—Amber.

Levanta una mano y limpia una lágrima de mi mejilla con el pulgar.

—Mírame.

Lo hago.

Y odio lo vulnerable que se ve ahora mismo.

—¿Tú realmente crees que quiero un futuro donde no estés tú?

Mi respiración se corta apenas.

—Alex…

—No.

Se arrodilla frente a mí igual que en el hospital.

—Escúchame bien porque no voy a repetirlo otra vez.

Sus ojos no se despegan de los míos.

—Mi padre lleva toda mi vida intentando controlar cada decisión que tomo.

Silencio.

—Y tú eres la primera cosa que he elegido solo porque me hace feliz.

Eso termina de romperme.

Porque puedo ver que lo dice completamente en serio.

—Pero Valeria… —susurro antes de poder detenerme.

La culpa atraviesa su expresión inmediatamente.

Alex cierra los ojos un segundo.

—Amber…

—Escuché todo.

Mi voz sale pequeña.

Dolida.

—Pensé que ya no me amabas.

Él abre los ojos enseguida.

—No digas eso.

—¿Entonces por qué hiciste eso?

Alex baja la mirada por primera vez desde que empezó esta conversación.

Y tarda unos segundos en responder.

—Porque estaba herido.

La honestidad en su voz duele más que una mentira.

—Quería lastimarte igual de fuerte como sentía que tú me habías lastimado a mí.

Las lágrimas me caen otra vez.

Porque honestamente…

lo entiendo.

Alex se acerca un poco más.

—Pero no pasó nada.

Levanto la mirada rápido.

—¿Qué?

—No fui al motel.

Su voz es firme ahora.

—Ni siquiera pude hacerlo.

Mi pecho se aprieta de alivio tan rápido que casi me avergüenza.

Alex apoya la frente contra mis piernas cerrando los ojos un instante.

Y cuando vuelve a hablar…

su voz sale rota.

—Te amo demasiado para eso.

“Te amo demasiado para eso.”

Las palabras quedan flotando entre nosotros.

Y odio que una parte de mí quiera olvidar absolutamente todo solo por escucharlas.

Alex sigue arrodillado frente a mí, mirándome como si realmente pudiera arreglar esto.

Como si amarnos fuera suficiente.

Pero no lo es.

No cuando su padre literalmente puede destruirle la vida.

No cuando ya empezamos a hacernos daño apenas apareció el primer problema serio.

Me limpio las lágrimas rápidamente y me aparto un poco.

Alex lo nota enseguida.

—Amber…

Niego suave.

—No hagas eso.

—¿Hacer qué?

—Mirarme así.

Su ceño se frunce inmediatamente.

—¿Así cómo?

Trago saliva.

—Como si todo fuera a estar bien.

El silencio cae pesado otra vez.

Alex se pone de pie lentamente frente a mí.

—Porque puede estarlo.

Suelto una pequeña risa triste.

—¿De verdad lo crees?

Él abre la boca para responder pero sigo hablando antes.

—Tu papá me odia.

—Eso no importa.

—Sí importa.

Ahora soy yo quien se pone de pie.

Necesito espacio.

Necesito respirar.

—Alex, tuviste una pelea horrible con él por mi culpa, desaparecí, tú terminaste besando a otra persona y yo terminé en un hospital por ansiedad.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.