Alexander
Si este proyecto sale mal, Noah y yo literalmente perdemos el semestre.
Y honestamente…
eso sería una tragedia considerando que ya sobrevivimos demasiadas cosas este año.
Estoy sentado frente a mi laptop en el estudio de arquitectura de la universidad rodeado de planos, maquetas y tres cafés vacíos mientras Noah está tirado sobre la mesa como un cadáver.
—No puedo más —murmura dramáticamente—. Si veo otra línea estructural voy a vomitar.
Ni siquiera levanto la mirada.
—Te faltan los renders.
—Prefiero morir.
—También falta la iluminación.
Noah golpea la mesa suavemente.
—¿Por qué elegimos una carrera tan sufrida?
—Porque claramente tenemos problemas psicológicos.
Eso lo hace reír apenas.
Llevamos literalmente dos semanas trabajando en este proyecto final.
Un complejo residencial sustentable diseñado desde cero.
Planos.
Estructura.
Maquetas.
Diseño interior.
Todo.
Y el profesor Keller disfruta destruir emocionalmente estudiantes, así que obviamente el proyecto vale casi toda la nota del semestre.
Noah se incorpora apenas revisando la maqueta enorme frente a nosotros.
—Ok, admítelo.
—¿Qué?
—Nos quedó increíble.
Ahora sí levanto la mirada.
Y honestamente…
sí.
Nos quedó increíble.
La maqueta moderna iluminada sobre la mesa parece sacada de una revista de arquitectura.
Mucho vidrio.
Madera.
Espacios abiertos.
Y muy en el fondo…
demasiado inspirada en la casa que Amber describió aquella noche.
Noah nota mi expresión inmediatamente.
—Oh no.
Vuelvo a mirar la pantalla.
—¿Qué?
—Estás pensando en ella otra vez.
—Siempre pienso en ella.
Él hace una cara de asco.
—Qué asco ser ustedes.
Empiezo a reírme apenas.
Y justo en ese momento mi celular vibra sobre la mesa.
Amber ❤️
Mi pecho literalmente cambia instantáneamente.
Abro el mensaje.
> “¿Ya sobrevivieron o sigo preparando discursos funerarios?”
Sonrío como idiota automáticamente.
Noah me mira horrorizado.
—Hermano… acabas de sonreírle a un celular.
—Cállate.
Le respondo rápido.
> “Noah está en estado crítico pero yo sigo vivo.”
La respuesta llega casi inmediata.
> “Dile que le mando pensamientos y oraciones.”
Me río bajito.
Y honestamente el estrés baja apenas con leerla.
Noah me observa unos segundos antes de hablar más tranquilo.
—Ella te hace bien.
Parpadeo apenas sorprendido por el tono serio.
—Sí.
Silencio breve.
Después él sonríe.
—Da miedo lo enamorado que estás.
—Lo sé.
Y por primera vez en mucho tiempo…
no me asusta admitirlo.
Seguimos trabajando otro par de horas hasta que finalmente Noah deja caer la cabeza sobre la mesa otra vez.
—Alex.
—¿Qué?
—Si sacamos mala nota voy a fingir mi muerte.
—Perfecto. Yo me quedo con tu PlayStation.
Él levanta la cabeza indignado.
—Nunca.
Empiezo a reírme justo cuando escuchamos pasos acercarse.
Y entonces una voz femenina conocida habla detrás de nosotros.
—Traje café y comida porque claramente ustedes olvidaron cómo funcionar como humanos.
Mi corazón reconoce la voz antes que mi cerebro.
Amber.
Levanto la mirada inmediatamente.
Y honestamente…
juro que todo el estrés desaparece un poco apenas la veo entrar cargando bolsas de comida y café mientras sonríe cansada.
Dios.
Estoy demasiado enamorado de esa mujer.
Amber deja las bolsas sobre nuestra mesa mientras Noah prácticamente se lanza sobre el café como un animal salvaje.
—Te amo —dice agarrando un sándwich.
Amber se ríe.
—Sophia dijo exactamente lo mismo esta mañana.
—Somos una pareja consistente.
Ella rueda los ojos divertida mientras se acerca a mí.
Y automáticamente rodeo su cintura acercándola entre mis piernas.
—Hola —murmuro contra su estómago.
Amber acaricia mi cabello suavemente.
—Hola arquitecto estresado.
Dios.
Podría acostumbrarme demasiado fácil a esto.
Le doy un beso rápido mientras Noah hace sonidos de asco atrás de nosotros.
—Voy a reprobar por culpa de su tensión sexual.
Amber empieza a reírse y finalmente se sienta a mi lado mientras seguimos trabajando un rato.
O bueno…
yo intento trabajar.
Porque honestamente es imposible concentrarme cuando ella está aquí jugando distraídamente con mis dedos bajo la mesa.
Noah finalmente se levanta.
—Voy por más café antes de colapsar.
—Trae azúcar —murmura Amber.
—Traeré esperanza porque es lo que necesitamos.
Y desaparece dramáticamente por el estudio.
Quedamos solos unos segundos.
Silencio cómodo.
Amber revisa algo en su celular mientras yo termino unos detalles del render.
Hasta que noto una notificación en su pantalla.
InkWave — 48k lectores activos
Mierda.
Todavía no supero que mi novia sea básicamente famosa en internet.
—¿Actualizaste? —pregunto curioso.
Amber bloquea el celular inmediatamente.
Demasiado rápido.
Arqueo una ceja.
—Amber.
Ella evita mirarme.
—Tal vez.
Empiezo a sonreír lentamente.
—¿Y por qué escondes el celular como criminal?
—Porque me da vergüenza que leas ciertas partes.
Eso automáticamente despierta toda mi curiosidad.
—Ahora necesito leerlo.
—No.
—Sí.
Amber empieza a reír nerviosa mientras intento tomarle el celular.
—¡Alexander!
—Dame el teléfono, escritora.
—¡No!
Termino atrapando su cintura acercándola más mientras ella sigue riéndose intentando escapar.
Y honestamente…
escucharla reír así podría arreglarme la vida entera.