El rostro de la venganza

Capítulo 3 — La familia que la olvidó

La mañana siguiente, Amara despertó con una certeza.

Ya no podía seguir esperando.

Había regresado por una razón y no permitiría que los recuerdos la hicieran retroceder.

Frente al espejo, recogió su cabello y observó su propio reflejo.

La mujer que la miraba desde allí no se parecía a la joven que había salido de aquella casa cinco años atrás.

Había aprendido a esconder el miedo.

A controlar las lágrimas.

A no confiar.

Y, sobre todo, a no olvidar.

La mansión Devereaux seguía exactamente igual.

Los enormes ventanales, el jardín perfectamente cuidado y las columnas blancas de la entrada.

Amara se quedó unos segundos frente a la puerta.

Aquella había sido su casa.

El lugar donde creció.

El lugar donde alguna vez creyó estar a salvo.

Tocó el timbre.

La puerta se abrió.

La mujer que apareció frente a ella se quedó completamente inmóvil.

—Amara…

Ella sonrió.

—Hola, mamá.

El rostro de su madre perdió el color.

—¿Qué haces aquí?

Amara entró sin esperar invitación.

—Visitar a mi familia.

Desde el salón apareció su padre.

Al verla, se detuvo.

Durante unos segundos ninguno dijo una palabra.

—Pensamos que estabas muerta —dijo finalmente.

Amara sostuvo su mirada.

—Lo sé.

—¿Dónde has estado?

—Sobreviviendo.

Su padre apretó la mandíbula.

—No puedes regresar después de cinco años y comportarte como si nada hubiera pasado.

Amara soltó una pequeña risa.

—¿Como si nada hubiera pasado?

Miró alrededor.

—Ustedes lo hicieron bastante bien.

Su madre comenzó a llorar.

—Amara, nosotros no tuvimos elección.

Ella la miró.

—Siempre hay una elección.

El silencio se volvió incómodo.

Entonces escuchó pasos detrás de ella.

Su hermano.

El mismo que aquella noche había jurado defenderla.

Él se quedó mirándola.

—No deberías haber vuelto.

Amara sintió que algo dentro de ella se quebraba.

Pero no lo demostró.

—Eso ya me lo dijeron.

Sacó la fotografía que llevaba consigo y la dejó sobre la mesa.

Su padre la tomó.

Al verla, su expresión cambió.

Amara lo notó.

—¿La recuerdas?

Él no respondió.

—Yo sí —continuó ella—. Recuerdo todo.

Su madre negó con la cabeza.

—No sabes toda la historia.

Amara se acercó lentamente.

—Entonces cuéntamela.

Nadie habló.

Y esa vez, Amara entendió algo que había tardado cinco años en aceptar.

Su familia no había olvidado lo ocurrido.

Lo habían estado ocultando.

Amara tomó nuevamente la fotografía.

—Volveré.

Su padre levantó la mirada.

—¿Para qué?

Ella sonrió.

—Para terminar lo que ustedes comenzaron.

Y salió de la mansión.

Pero ninguno de ellos vio la segunda fotografía que había dejado escondida sobre la mesa.

Una fotografía que mostraba a Amara aquella noche…

junto a alguien que todos aseguraban que jamás había estado allí.



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En el texto hay: romance, drama, venganza

Editado: 31.08.2026

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