El hombre caminó con paso tímido y se sentó donde el equipo de producción le indicó.
Era una silla alta con un fondo azul marino. Poco después de sentarse vino un muchacho y le acomodó el micrófono y le pidió que por favor mirara al frente, donde estaba la cámara apuntando.
Unas pruebas más del equipo y unos minutos después, él lugar estaba en silencio, todos estaban detrás de la cámara y estaban listos para grabar.
Una mujer, Ana, se había presentado con él al llegar, de unos treinta años estaba sentada al lado de la cámara, ella sería la que haría las preguntas.
La grabación inició.
-A partir de este momento se grabará en todo momento. De acuerdo al contrato que usted firmó aceptó que la grabación no parara. Sin embargo eso no significa que todo lo grabado llegará al corte final. ¿Está de acuerdo con ello?
-Sí, sí claro.
La mujer sonrió y perdió la rigidez anterior. Se cruzó de piernas y ahora sí parecía estar en su elemento, lista para sacar las respuestas que se necesitaba para ese documental.
-Antes que nada, es un honor tenerlo aquí, conocerlo y tener esta oportunidad de entrevistarlo.
-Lo mismo digo, eh..., quiero decir que nunca antes me habían pedido estar en un documental, ¿es sobre lo del premio del chef del siglo?
Aunque fuera tonto preguntar, él apenas había leído la propuesta antes de aceptarla, más bien si estaba ahí se debía a la gran presión ejercida sobre él para aceptar. Eso, y que el pago por estar ahí era bastante bueno.
La mujer se rió al escuchar, una risa elegante y cortés.
-No del todo. El propósito inicial del documental era ese, hablar sobre las personas que han ganado ese premio. Un reconocimiento que desde su creación, en el siglo XVII en Francia, solo han ganado quince personas, pero al investigar más sobre a quién le darán este importante reconocimiento, el primero de este siglo, el equipo de investigación descubrió algo más interesante.
-¿En serio? No creo que haya algo interesante. Es cocina, la cocina no es un gran misterio. Quiero decir, sí lo es, pero no de la forma en la que ustedes creen.
-La gente ha tomado un gran interés en la gastronomía en los últimos años, gracias a reality shows y la presencia de chefs en redes sociales. Una nueva generación los encuentra tan interesantes como si se tratarán de actores o artistas, ¿Qué opina usted de esto?
-Es curioso. Si me hubieran dicho hace diez años que esto pasaría, jamás lo habría creído, pero no creo que sea del todo nuevo. La cocina y quienes cocinan siempre han sido relevantes. Comer es una necesidad, solo que antes era algo que se reconocía por pocos y ahora ya no.
-¿Y cree que aquellos que lideran esta ola de popularidad son dignos representantes de la comunidad?
Él se removió en su asiento.
-No sé. Eso es algo que solo podremos juzgar hasta que haya pasado y si logran que la gastronomía y la cocina no sea solo una cosas del momento, sino atraer la atención a temas importantes, entonces diré que sí. Confío en que al menos, en nuestro país, lo harán, todos ellos son muy talentosos.
-Sí, son talentosos y esto no es solo sobre el Chef del Siglo. Al hacer la investigación vimos que de esa generación de la Academia Culinaria Internacional, han salido, no uno, sino varios chefs que están en lo más alto de la fama. Están chefs con estrellas Michelin, innovadores en nuevas áreas de la cocina, dueños de restaurantes que están dando de qué hablar con sus propuestas. Creímos que era una gran coincidencia y que después de todo se debía a que es una escuela competente, pero luego nos encontramos con esto.
De la tabla en donde estaba el papel con las preguntas que le haría, sacó una fotografía y se la extendió. Él se levantó para tomarla y verla bien.
-No puedo creer que tengan esa foto. Recuerdo ese día, tengo otras fotos y pensé que se había perdido. Quien la tomó dijo que la compartiría, pero nunca lo hizo-hizo una pausa, se dibujó una gran sonrisa en su rostro-. ¿Me la regalarían?
-Claro. No hay problema.
En la foto estaban seis personas. Todos llevaban el uniforme de chef de la ACI: una filipina azul marino con el escudo de la escuela de lado izquierdo, el pantalón negro y los zapatos anchos de cocina. Para ese momento ya se habían quitado los gorros y las cofias. Su cabello aplastado y deformado por tanto tiempo de haberlo cubierto lucía gracioso. Al centro estaba una chica de cabello castaño claro, con una mano sostenía un trofeo, su sonrisa era apenas perceptible, una mueca en comparación con las de los demás. Del otro lado, sosteniendo también el trofeo, estaba un chico. Sonreía y se inclinaba hacia la chica, sus ojos color miel brillaban y con la mano libre pasaba sus dedos en su cabello del mismo color que el de ella. Del otro lado de la chica, alguien la abrazaba con una mano y la otra la levantaba en señal de triunfo, su piel morena contrastaba con la de ella y su sonrisa, era tal vez la segunda más grande de todos.
Abajo arrodillados estaban los otros tres. Justo debajo del moreno, estaba un chico, tenía la filipina medio desabotonada y en lugar de mirar a la cámara, miraba a la chica que estaba a su lado. Ella sonreía tanto que sus ojos solo parecían dos líneas y con sus dos manos señalaba el trofeo. La última integrante de la foto era una chica, su cabello corto negro resaltaba del de las otras chicas, con una mano señalaba el trofeo y con la otra sostenía la base, como si fuera necesario hacerlo, aunque la realidad era que no. Sonreía aunque no enseñaba los dientes, pero se veía feliz.
Todos estaban felices y todos llevaban colgados en sus cuellos unas medallas. Por la calidad de la foto no se distinguía su color.
-Entonces, ¿es cierto que todos ellos se conocen?
Claro que ellos ya sabían la respuesta. No estarían haciendo este documental si no supieran todo.
-La entrevista es sobre ellos, no sobre el premio -murmuró, el micrófono captó todas sus palabras pero la entrevistadora no.
Debió de haber prestado más atención a lo que firmaba y no debió faltar a esas dos reuniones previas a la grabación. Supuso que no estaba mal hacerlo, nunca había sido un secreto que se conocían, solo nunca habían preguntado por eso.
-Empecemos desde el principio, ¿Cómo diría que fue su encuentro?
Tardó unos segundos en responder, sobre todo porque recordar cosas de tantos años atrás era complicado, ¿quién llegó primero y cuál fue el último?
-Fue difícil, todos eran muy jóvenes. Empezar suele ser amargo y sobre todo cuando eres un adolescente.