Ayuda
— Estación de policía. ¿Cuál es su emergencia?
— ¡Necesito ayuda, por favor! ¡Intentan matarme!
La respiración de la joven era rápida y entrecortada. Cada palabra salía temblando, como si el miedo le cerrara la garganta. Se notaba que luchaba por mantener la calma mientras el terror amenazaba con hacerla perder el control.
— Señorita, necesito que se calme y me brinde los siguientes datos para poder ayudarla.
El operador tomó aire y habló con la serenidad que exigía el protocolo, mientras alertaba a las patrullas que se encontraban cerca del sector.
— Necesito que me diga dónde se encuentra. Si no lo sabe, indíqueme algún punto de referencia. Manténgase en línea hasta que llegue la patrulla, guarde la calma y escóndase si puede.
— Estoy cerca de "xxx"... No tengo dónde esconderme. Por favor... apresúrense. — El miedo hizo que su voz se entrecortara al final de la frase.
— Tranquila, la patrulla está cerca. — Intentó tranquilizarla el operador, aunque en el fondo comenzaba a inquietarse.
De repente, del otro lado de la línea, estalló un grito tan desgarrador que le helaría la sangre a cualquiera. El sonido fue seguido por un golpe seco y, después... silencio. El operador quedó inmóvil por un instante.
— ¿Señorita? ¿Me escucha? ¿Sigue ahí?
La única respuesta fue el zumbido de la línea. Unos segundos después, la llamada se cortó.
Cuando la patrulla llegó al lugar, los oficiales descendieron rápidamente del vehículo y comenzaron a inspeccionar la zona. No tardaron en encontrar el cuerpo de la joven. Varias partes de su cuerpo habían desaparecido. Los bordes irregulares de las heridas sugerían que habían sido arrancadas a mordidas. La sangre cubría el suelo y las paredes cercanas, mientras un silencio inquietante envolvía la escena.
Era un espectáculo horrendo de ver. Incluso el policía más experimentado tuvo que apartar la mirada durante unos segundos antes de recuperar la compostura. La evidencia era escasa y las circunstancias del crimen resultaban tan extrañas como perturbadoras. Por ello, el caso fue asignado a los detectives Marco y Eithan. Aunque eran los más jóvenes de la unidad, también eran los más brillantes. Su capacidad para descubrir pistas donde nadie más las veía y resolver los casos más difíciles les había ganado su reputación y la confianza de sus superiores.
Cuando los detectives llegaron a la escena del crimen, está ya estaba rodeada de curiosos a pesar de que ya era entrada la noche, preguntaban qué había pasado e intentaban ver más allá del cordón policial, mientras los oficiales hacían lo posible por mantenerlos alejados.
Sin perder tiempo, comenzaron a inspeccionar el lugar en busca de cualquier indicio que pudiera explicar lo ocurrido. Alguna pista que les permitiera comprender cómo alguien había sido capaz de cometer un acto tan atroz sin mostrar el menor rastro de humanidad.
—¿Encontraste algo? —preguntó el detective Marco mientras examinaba el cuerpo con tristeza.
—Aún no. Quien hizo esto supo ocultar muy bien sus huellas. ¿Y tú? —respondió Eithan. Marco negó lentamente con la cabeza.
Ambos permanecieron unos segundos en silencio, contemplando el cuerpo de la joven tendida sobre el suelo. En sus rostros se reflejaban la impotencia y la pena por una vida arrebatada de una forma tan cruel y despiadada.
—Sea quien sea el responsable... no puede considerarse humano —murmuró Marco.
—Lo encontraremos —respondió Eithan con firmeza.
Después de revisar una última vez la escena, ambos se quitaron los guantes y comenzaron a caminar hacia la salida del perímetro acordonado.
—Tarde o temprano cometerá un error —dijo Marco, intentando romper el silencio. Mientras hablaba, le dio un amistoso golpe en el hombro a Eithan.
Este se apartó de inmediato y dejó escapar un leve siseo de dolor. Marco frunció el ceño, confundido.
—¿Qué te pasa?
—Acabo de hacerme un tatuaje. Aún está fresco, así que procura no golpearme el hombro por un tiempo.
La curiosidad reemplazó por un instante la tensión del caso.
—¿Un tatuaje? Déjame verlo.
Eithan levantó ligeramente la manga de la camisa. Marco esperaba encontrar una fecha especial, una frase o algún dibujo, pero solo vio una palabra escrita con letras negras.
—"Auka" —dijo Eithan al notar su expresión—. Significa "sacrificio" en lituano
—¿Y por qué elegiste esa palabra?
—Porque este trabajo exige sacrificar muchas cosas. Tiempo con la familia, noches de descanso, momentos importantes... Incluso la vida. Cada vez que salimos a investigar un caso, existe la posibilidad de no regresar. Es el precio que pagamos para que otras personas puedan vivir tranquilas, sin miedo a que alguien como el responsable de esto entre por la puerta de su casa.
Marco observó nuevamente el tatuaje y sonrió con cierta incredulidad.
—Vaya... y yo que pensaba que eras un robot con lo serio y malhumorado que eres.
Eithan soltó una leve risa por la nariz.
—No exageres.