﹙ Él satánico, la bruja y el otro lado︰eddie Munson ❟ ︐

Capitulo O3

Casi no había dormido en toda la noche y no por la película, si no que me la había pasado tomando notas y comparando perfiles de las personas que hasta el momento había conocido. Pero me detuve a las 4 am cuando me di cuenta de que tenía que tomarme el día para organizar cosas de estudiantes, matrícula, útiles escolares, parecía casi ridículo que a mí edad tuviese que hacer eso, pero no podía negar que era revivir esa parte de mi vida y me gustaba.

Todavía era domingo, pero necesitaba dejar todo hecho y así preocuparme por otras cosas, como el investigar a las demás personas del pueblo, visitar ciertos sitios que me habían marcado con anterioridad y lo más importante, estar presente en los eventos más importantes de esta época, las muertes causadas por Vecna, aunque los medios de comunicación y los gobiernos fueron buenos haciéndolos pasar como obra de un asesino en serie.

Alrededor de las 10 am ya me encontraba fuera de casa, iba en dirección a la salida del pueblo ya que iría a otro pueblo cercano por una venta de autos que había visto en el periódico, eran autos usados y aunque tenía la intención de comprar uno completamente nuevo, quería ver si podría conseguir algo que fuese como nuevo, pero tenía algo en mente, un carro en específico, pero esperaba poder encontrarlo.

Me llevo unas larga horas, recorrer varios lugares hasta que la decisión final fue un Pontiac Firebird Trans-Am, uno de los carros más hermosos de la época, con una hermosa pintura blanca que pronto tendría detalles en colores verdes puestos por mí. Lo compré a un módico precio, por lo que de inmediato lo saqué del lugar y conduje directo a casa, no son antes pasar por una gasolinera para llenar el tanque y comprar un par de cosas, como sodas, dulces, y un par de revistas.

En aquella gasolinera me encontré con un chico, uno que había visto múltiples veces en los archivos, era un chico inconfundible, Edward Munson. Parecía ser un chico tranquilo, de pocas palabras, pero si vestimenta decía todo lo contrario, se notaba su gusto por el Metal, su cabello negro, largo y alborotado lo hacían ver como un chico despreocupado. Sobre mi cabeza se encendió un bombillo, por lo que, si un par de pasos para pasar junto a él y choque discretamente con él, dejando caer un par de cosas que llevaba en mis manos.

Edward rápidamente se alertó y se agachó junto a mi para ayudarme a recoger mis cosas, me las entrego y me quedo mirando por un breve momento, al igual que yo lo hice con él.

Se levantó contigo, dándome una mirada rápida, pero curiosa. Su tono fue suave, más tímido de lo que aparenta su ropa.

— ¿Estás bien? No te golpeé ni nada, ¿cierto?

Eddie se frotó la nuca, nervioso, como si no supiera qué decirte después. Pero no apartaba los ojos de mí, y lo mismo pasaba conmigo, sentía una fuerza que no me permitía apartar los ojos de él.

Estoy bien, tranquilo. Lo único que sufrió fue esta lata, será mejor cambiarla por otra antes de que me estalle en la cara.

— Sí… sí, es mejor cambiarla. No quiero ser responsable de un baño de soda improvisado.

Sonrió apenas, como si eso lo relajara un poco. Me sostuvo la mirada un segundo más… demasiado tiempo para alguien que acaba de conocer y mucho más siendo uno de mis objetivos.

— Soy Eddie, por cierto. Eddie Munson. —señala su chaqueta llena de parches— Aunque… creo que eso es bastante obvio.

Este da un paso atrás para dejarme pasar hacia la nevera de bebidas, pero no deja de seguirme con los ojos, lo podía sentir. Me hice a un lado y pasé hasta la nevera para tomar otra de las latas y volví con él.

Soy Devon Bytheseashore, pero puedes decirme Dev o Debby, como quieras.

— Devon… —repitió mi nombre como si lo estuviera probando en su boca— suena… diferente. En el buen sentido. —sonrió de lado— Dev… también te queda bien.

Lo observé cruzarse de brazos frente a mi, relajándose un poco y dejándose llevar por la conversación, pero sin quitar su mirada fija en mi. Por mi parte, detallaba todos sus movimientos, la forma en que decía las cosas, me parecía... Interesante.

— Debby suena dulce… pero no sé si te pega. —me mira de arriba abajo, sin descaro, solo analizando— Creo que Dev te va mejor.

Si tú lo dices.

—¿Eres nueva en Hawkins? Nunca olvido una cara… y definitivamente no habría olvidado la tuya.

Lo soy, llegue hace un par de días y todavía estoy acomodándome en Hawkins. Es un lugar un poco confuso a mi parecer, pero hago lo que puedo.

Comenté mientras que me acerqué a la caja para pagar todo, la comida y la gasolina del automóvil. Aunque no quería irme, quería seguir conociendo a aquel chico. Eddie me siguió hasta la caja, caminando a mi lado, sin darme cuenta. Jugueteaba con un llavero lleno de cadenas mientras me escuchaba.

— Sí… Hawkins puede ser confuso. —hace un gesto amplio con las manos— Pequeño, raro, lleno de chismes… y de gente peculiar. —se señala a sí mismo con una sonrisa torcida.

Yo no te describiría como peculiar, diferente sería mejor, no te parecer a la mayor de aquí... aunque hay una palabra mejor, eres auténtico.

Eddie solo me observó por unos breve segundos en silencio, sin decir nada, sin darle una respuesta, solo se limitó a mirarme. Pero tan pronto como termine de pagar, este parecía no querer que me fuese.




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