El Secreto De Emma. Tomo Ii. Ricardo

CAPÍTULO 14. CUMPLEAÑOS.

El lugar donde Emma conocería a H sería un parque al sur de la ciudad. La chica llegó alrededor de las ocho de la mañana. Antes de adentrarse al lugar, se detuvo a comprar una gelatina en una esquina. Observó a los alrededores para no encontrarse a algún conocido. Era un lugar muy concurrido. Sobretodo por deportistas y petlovers. El lugar específico del encuentro sería frente a la estatua de Cristóbal Colón, la cual había sido reubicada del centro de la ciudad a ese parque. Gracias a la gran afluencia de gente pudo ver a Leonardo y a Rick, sentados en una banca cercana a la estatua. Emma se sorprendió al ver a su primo. Dudó un poco en acercarse, pero cambió de opinión al notar que hablaban. Gracias a la multitud pasó desapercibida y se colocó en unos arbustos detrás de ellos.

- Ya casi es hora. Es a las nueve ¿no? – Dijo Leon, volteando a su alrededor.

- Sí. – Ricardo se notaba nervioso. - ¿A qué hora debía verse con mi hermano?

- Creo que a las diez. Él quedó de avisarnos en el grupo de mensajería todo lo que fuera pasando, pero aún es muy temprano. – Ricardo se sintió más intranquilo al pensar que tal vez ella se dirigía con su hermano y lo dejaría plantado, se limpió las manos en el pantalón, las sentía algo húmedas.

– No, Leo, no creo que venga. – Ricardo se levantó. - Fue sólo una idiotez. No sé por qué empecé esto en primer lugar. – Ya se iba a ir, pero Leonardo lo detuvo.

- No te preocupes. Todo saldrá bien. Recuerda lo que te dije, mi prima suele llegar diez minutos después de la hora. – Comentó Leon tratando de tranquilizarlo. – Además, te esforzaste mucho. Deberías sentirte orgulloso por lo que hiciste. – Leon hizo una pequeña pausa. - No todos tienen el valor de confesarse. Así que este es un gran paso. Se que no es un gran consuelo, pero sin importar si ella viene o no, yo siempre te apoyaré. – El corazón de Emma palpitaba muy fuerte. Conocía perfectamente los sentimientos de su primo hacia Rick y aún así los estaba apoyando. Sabía que, si ella le rompía el corazón a su amigo, lo decepcionaría completamente. Además, notaba en la voz de Ricardo mucha inseguridad, nada propia de él. - Tu tranquilo.

- Gracias Leo. – Emma salió de su escondite. Ambos se quedaron fríos al verla. La cara de Emma estaba completamente enrojecida.

- Con permiso. - Dijo Leon antes de alejarse de ahí.

- ¡Espera primo! – Gritó Emma. Leon los volteó a ver. – ¡Gracias! – Ricardo los miró desconcertado. Leonardo sonrió.

- ¡Cuida de él! – Gritó Leon. Ricardo se sonrojó al escucharlo. Leonardo se alejó más.

- ¿De qué hablan? Espera Leon. – Ricardo trató de irse.

- ¡Rick, recuerda que es su cumpleaños! – Gritó Leon antes de irse. Este al oírlo se detuvo.

- Así que como H eres un cobarde. ¿No? ¿Acaso ya te arrepentiste? – Dijo Emma en un tono molesto. Rick dudó si debía mentir. Pero ella lo miraba fijamente. – No trates de negarlo. Sé que eres tú. – Rick se sintió atrapado.

- ¿Qué?

- Sé que eres tú.

- Pero… - Emma al ver incredulidad reflejada en su rostro, buscó en una pequeña mochila que llevaba con ella.

- El jueves que fui a tu casa encontré un sobre igual adentro de tu escritorio. - Le enseñó el sobre azul con el broche de mariposa. – Y antes de que me reclames. No, no estaba hurgando entre tus cosas. Fue un accidente. – Ricardo recordó ese día.

- ¿Por eso te fuiste? – Ambos guardaron silencio. Ricardo comenzó a sentirse inseguro, desvió la mirada. <<Carajo. Como odio sentirme así.>> Pensó. - ¿Estás decepcionada? – Preguntó cabizbajo. Emma lo miró con ternura. Jamás había visto a su amigo así, se veía tan vulnerable. Emma se sentó en la banca, y lo invitó a acompañarla. Él obedeció. Emma observó la vida del parque, las personas caminando, los árboles, las flores, aún se podía sentir un poco el frescor de la mañana. Ricardo la observó discretamente. Emma llevaba una mini falda blanca y una blusa ligera de manga larga color rosa claro. Había amarrado su cabello con una pinza y encima de su cabeza recargaba unos lentes de sol. Se notaba un ligero maquillaje. Se veía muy hermosa.

- Estoy contenta. – Ricardo la miró. – Cuando supe que eras tu. No supe que pensar. Había tantos malentendidos, ahora que todo es más claro, puedo decir que me siento contenta de que seas tu. – Emma lo miró a los ojos, notó un ligero brillo en los ojos de Rick y su semblante parecía más relajado. El muchacho se había dado cuenta de que a pesar de que ella conocía la identidad de H, prefirió dejar a un lado a su hermano, para estar ahí con él. Ricardo se levantó y le tendió la mano. En ese momento, Emma vio a Rick por primera vez, de una manera diferente. Su corazón comenzó a palpitar emocionado.

- Feliz cumpleaños, ratón. – La felicitó con ternura. Emma se acercó a él y lentamente lo envolvió en sus brazos. Ricardo se sintió sorprendido y con mucho nerviosismo le devolvió el abrazo. Adoraba aquél dulce aroma a vainilla, sólo en ese momento fueron conscientes de cuánto se habían extrañado y sintieron como si se abrazaran por primera vez. Emma escuchaba el palpitar acelerado del corazón de Rick, esperando que él no pudiera escuchar el propio.

- Gracias. –  Cuando se separaron. Emma no pudo evitar tomarlo de la mano. Rick sintió su suave piel entre sus dedos.

- Y ¿a dónde iremos?




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