El Secreto de Emma. Tomo I.V "Extractos"

CAPÍTULO 2. ANÉCDOTAS

Emma contestó. La chica buscó un lugar privado dónde hacer la llamada. Michael escuchó el movimiento al otro lado de la línea, la respiración agitada de la chica; estaba corriendo. Emma se escondió entre unas jardineras.

- ¿Mike? – Lo llamó en voz baja.

- De no ser, porque tuve que marcar con la extensión de México, no lo creería. - Respondió él con un dejo de reproche. - Dejaste tu habitación como si fueras a volver pronto. – Se oía afligido. Emma apretó el teléfono con fuerza.

- No sabía que todo esto pasaría. Yaya debió decirte... Mamá dijo que iríamos de vacaciones. Subió al avión conmigo, dijo que por las prisas no encontró lugar para viajar las dos juntas. No era la primera vez que pasaba algo así. Por eso no dudé. - Hizo una pausa para tomar aire. - Después de despegar, una azafata me dio una carta… y unas cosas. Eran de mamá. Me decía que buscara a mis tíos, que ellos pasarían por mí al aeropuerto. Me pidió que hiciera un cartel para que me reconocieran, y si no llegaban, me escribió su dirección en un papel para encontrarlos. - Emma guardo silencio. Recordando aquel sentimiento de traición, sintió que se le iba a quebrar la voz. Tragó saliva. - Estoy bien. Todo salió bien. Pero, no sé qué está pasando.

- Calma, sweety. – Le habló con tiento. – Debiste llamarme antes. – Dijo con un suspiro.

- No sabía cómo decirlo. – Ambos guardaron silencio. - ¿Cómo están todos?

- Estamos bien. Chuck está algo ocupado. ¿Recuerdas que comenzaron a distribuir una gran cantidad de Fentanilo por las calles? Algunos de nuestros niños han tenido contacto con esa porquería. Además, los Kinghearth y los Lightforeigner están corriendo el rumor de que somos nosotros quienes lo distribuimos. Así que, Prime, Sam y Lucky están tomando medidas para prevenir a los chicos, mientras Tazz y Bones, dicen que debemos conseguir armas y preparar a nuestra gente para prevenir cualquier ataque. - Emma sintió un escalofrío, pensó en los niños que tenían a su cargo. – Nos tienen en la mira Jet. - Continuó Michael. - Debemos pensar la forma de hacer que regreses. Eres nuestra mejor tiradora. Necesito que les sigas enseñando a los chicos a disparar. Además, Lucky necesita a su mejor enfermera. ¿Cierto? - Dijo Michael tratando de suavizar la conversación. - ¿Qué has pensado para poder volver? – Emma sintió algo de culpa. Los rayos del ocaso calentaban sus piernas. Miró la escuela a lo lejos; escuchó la algarabía de algunos alumnos riendo y disfrutando de la tarde. Sabía que los CC la necesitaban, pero su vida ahí se sentía tan cómoda y cada vez que la culpa la hacía pensar en cómo regresar, decidía postergar ese pensamiento. - Tal vez pueda conseguirte el dinero para tu vuelo. - Continuó él. - Sólo tengo que ver cómo enviártelo.

- No. - Lo interrumpió. - Déjalo, Mike. Creo que las cosas están muy mal, como para que pongas dinero y esfuerzo en mí. Yo estoy bien. Yo no lo necesito. Mejor úsalo en los muchachos. Los chicos Moore también son muy buenos disparando.

- ¿De qué estás hablando? – Michael iba a reprocharle, pero trató de reprimirse. - Escucha Jet. Si es por lo que te dije el otro día, lo lamento, ¿ok? Ese día Chuck me había regañado y… es sólo… que… a veces actúo como un idiota. Sabes que no puedo controlarme. - Emma vio a Leonardo y Gerardo acercarse.

- No te preocupes, Mike. Te entiendo. – Respondió ella. – Debo irme. Si quieres podemos hablarlo más tarde.

- Espera no cuelgues... – Emma bajó el teléfono. Leon y Gerardo se acercaron.

- Ya terminaron las pruebas. - Dijo Gerardo. - Venimos a buscar a David y a Leo. ¿Los has visto?

- Yeah. Leo accompanied David to the infirmary. – Respondió la chica por instinto. Sus primos la miraron desconcertados. – Lo siento. - Corrigió de inmediato, avergonzada. - Leo llevó a David a la enfermería.

- ¿David está bien? – Preguntó Gerardo.

- Sí. No es nada grave, sólo se torció ligeramente el tobillo.

- Deberías venir con nosotros. – Comentó Leonardo.

- Sí. Claro.

- Espera. ¡Jet! ¡Jet! ¡Maldita sea! ¡Contesta! – Gritó Michael desde el teléfono.

- Esperen un segundo. – Respondió y dirigiéndose a Michael. – Mike, hablamos más tarde.

- Más tarde habrá junta de líderes. – Insistió.

- Oh. – Emma dudó un instante y miró a sus primos. – Adelántense, ahora los alcanzo. – Pidió la niña. Leonardo y Gerardo se miraron entre sí. La actitud de su prima les resultó extraña, pero se alejaron sin decir nada.

Mientras caminaban, Leon murmuró:

- ¿Gera tu entendiste algo de lo que decía?

- No. - Respondió su hermano mayor. - Emma habla demasiado rápido. Sólo alcancé a oír que discutía con alguien llamado Michael.

Emma esperó a que se alejaran lo suficiente antes de retomar la llamada.

- ¿Qué sucede Mike?

- Escucha con atención, Jet. - Dijo él con voz tensa. - No sé qué tenga qué hacer para que vuelvas, pero te prometo que lo cumpliré. Tu lugar está aquí, con nosotros. ¿Entiendes? - Emma supo que Michael estaba apunto de estallar en lágrimas. - Te necesito aquí conmigo. – Ella se sonrojó.

- Mike yo…

- Sólo prométeme algo. - La interrumpió. - Prométeme que seguiremos siendo sólo nosotros hasta que lo logre. – Emma se sintió contrariada ante su petición.




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