David escribía somnoliento sobre su cama. El golpe en la cara se había hinchado un poco. <<Después de aquello volví a México, las clases ya habían terminado. Y lo primero que hizo mi madre al volver fue hacer cita con mi terapeuta. Mientras mi gemelo, me recibió con su clásica expresión de burla.>> Al recordarlo se le sobrevino un arranque de ira y aventó el cuaderno al suelo. Después de unos minutos, se tranquilizó, la ira se convirtió en desdicha.
- Dios, niguno de ellos logra entenderlo.- Dijo con el corazón retraído, recordando a Emma. <<Sólo queda esperar la respuesta del señor Canul.>> Pensó contrariado. – Emma ¿dónde estás? – Se preguntó a sí mismo sin medir las lágrimas.
***
Cuando Berenice obtuvo la respuesta, de que el señor Canul había salido y que tal vez volvería para Navidad. Decidieron entre Álvaro, ella y el terapeuta hablar con David y decirle la verdad.
- He leído el trabajo que le dejé a su hijo. Díganme, ¿David se había enamorado con anterioridad? – Preguntó el hombre.
- No, no creo. – Respondió Berenice.
- El siempre fue un chico muy tranquilo, doctor. Si le llegó a gustar alguna chica con anterioridad jamás hizo mucho esfuerzo en demostrarlo. – Añadió Álvaro.
- Él siempre prefirió los estudios sobre esas cosas. Hasta ahora. – Respondió Berenice.
- Correcto. Sí, escuchen… - Prosiguió mientras se levantaba de su asiento y comenzó a deambular por la sala. - El amor puede modificar el cerebro e inducir algunos cambios de personalidad. Cuando estamos enamorados, se activan numerosas regiones cerebrales, esto activa un proceso bioquímico tan fuerte como la euforia que provocan las drogas como la cocaína. – Respondió el psicólogo. Berenice se sintió abrumada. – Entonces… el muchacho no sabe lo que hace. En sí, cuando vivimos la adolescencia estamos en un estado de exceso hormonal que nos induce a un cambio de personalidad que nos ayuda e impulsa, a redefinirnos como individuos. Aunemosle la sobrecarga química que produce el amor. – El hombre hojeó el cuaderno de David. - Por lo que dicen su hijo era una persona muy calma, pero tal vez… - El hombre sonrío educadamente. - Ustedes no lo notaron. Puedo decir que tal vez sufrió en su niñez depresión y tal vez ansiedad. Y muchas personas con estás características desarrollan codependencia al ser amado ya que les ofrece una sensación de protección. Por lo que al perder su fuente de protección puede desencadenar manifestaciones depresivas o ansiosas. – Berenice miró a Álvaro, este la tomó de la mano y le besó la frente. – No se preocupe, lo mejor será decirle la verdad. El problema aquí es que él no ha vivido un proceso de ruptura, está viviendo en pausa, necesitamos hacerlo avanzar. Será dificil pero con terapia le ayudaremos a aceptar la separación; debemos darle su tiempo para sentirse mal, él necesita llorar y expresar sus sentimientos al máximo, para que pueda liberarse. También necesitará una red de apoyo familiar, les recomiendo un viaje. Eso le hará muy bien para olvidarse un poco de los lugares que solía frecuentar con esta chica…. – El hombre miró el cuaderno. – Emma. Sí bien, será un proceso de no sé, seis meses, por la codependencia que manifiesta, pero le garantizo que su hijo quedará como nuevo. – Agregó el hombre seguro de sí mismo, mientras se frotaba las manos. Los Jiménez asintieron, Berenice se limpió la cara. – Esta bien. Estamos todos de acuerdo. – El hombre apretó el botón de un intercomunicador que tenía sobre el escritorio. – Bego, haga pasar al joven Jiménez por favor. - Pidió el hombre.
***
Después de contarle a David sobre el fin de su compromiso, Berenice alistó un viaje para salir con su hijo, durante las vacaciones de invierno. David volvió días después de que las clases iniciaran. La mañana que llegó a la escuela los gemelos Méndez forcejeaban frente a la entrada de la secundaria.
- Déjame Leo. – Se quejaba Leonardo.
- Sabes perfectamente que papá y Gera me dejaron a cargo de ti. Eso se acabó. No tienes permiso de entrar ahí. – Dijo empujandolo hacia el edificio de la preparatoria. En eso Leonardo vio a David, sus ojos se llenaron de lágrimas y corrió hacia la preparatoria. – ¡Espera, Leon! – Gritó Leobardo.
- Hola Leo. – Saludó David. Leobardo se sorprendió al verlo tras de él, lo saludó con efusividad. David sonrió ligeramente ante el entusiasmo de su mejor amigo.
- ¿Cómo te sientes? – Preguntó Leobardo. David bajó un poco la vista, su semblante se tornó triste.
- ¿Así de mal está la situación? – Respondió David mirando hacia la preparatoria.
- Sí. Gera me dijo que te pidiera ayuda para contenerlo. Ha sido dificil esta semana. - Pese a que David era consciente de que la amistad de Leonardo con su gemelo era potencialmente peligrosa para Leon; comprendía perfectamente a su amigo. La angustia y la desesperación por estar con la persona a quien estimas, mientras el mundo se pone en tu contra era desesperanzador. David le dio una palmada en el hombro. Con un suspiro contestó:
- Despreocúpate. No creo que mi hermano venga en un buen rato. – Comentó David sin afán, mientras caminaban hacia la cafetería. Leobardo esperaba curioso la razón de su comentario. – Mi hermano escapó del hospital ayer. Así que puedes dejarlo subir a desencantarse. - Dijo con un suspiro. Leobardo se quedó boquiabierto. – Mamá está histérica. A Ricardo aún le quedaba una semana en el hospital. No sabemos nada sobre él. Como siempre. Ahora entiendo lo idiota que fui. Leo, discúlpame, por meterte en tantos problemas. No sé en qué estaba pensando. – Dijo volteando la cara hacia el otro lado, completamente avergonzado.
- Eso es agua pasada. Como te dije por teléfono, no importa. Lo importante es que volviste y que estás bien. – Respondió animadamente.
- Yo no diría bien. Pero supongo que… - Expresó con melancolía.
- No digas eso. Ya olvídalo. Borrón y cuenta nueva. – Lo interrumpió abrazándolo. – Vamos viejo, es el momento ideal. Piensa. El siguiente mes es febrero. Muchas chicas se nos declararán, tendremos de dónde elegir. Olvidemonos de Sofia y mi prima, adelante está nuestro futuro. No puedes quedarte llorando por ella hasta la vejez. Tenemos el tiempo suficiente como para elegir candidatas.