El Secreto de Emma. Tomo I.V "Extractos"

CAPÍTULO 7. APRENDIENDO DEL OLVIDO

David escribía somnoliento sobre su cama. El golpe del pómulo seguía inflamado y le dolía cada vez que fruncía el ceño. <<Después de aquello volví a México. Las clases del primer semestre, ya habían terminado. Lo primero que hizo mi madre al volver fue hacer cita con mi terapeuta. Mientras mi gemelo, me recibió con su clásica expresión de burla.>> La pluma se detuvo. La ira se reflejaba en su rostro, cerró el cuaderno de golpe y lo aventó al suelo. Permaneció inmóvil varios minutos, respirando con dificultad. Después de unos minutos, la rabia se había apagado y se había transformado en desdicha.

- Dios… ninguno de ellos lo entiende. - Murmuró con el corazón retraído. <<Sólo queda esperar la respuesta del señor Canul.>> Recordó lo que había vivido la última semana. Los Ángeles, Gordi, sus padres. Un vacío le inundó el pecho. – Emma… ¿dónde estás? – Se preguntó a sí mismo, cubriéndose los ojos. Sin poder evitar contener las lágrimas.

***

Cuando Berenice recibió la respuesta de que el señor Canul continuaba fuera del país y que probablemente no regresaría hasta Navidad, comprendió que ya no podían seguir alimentando las esperanzas de David. Decidieron entre Álvaro y ella que hablarías con David a través del terapeuta para decirle la verdad.

Los Jiménez acudieron a la consulta del terapeuta antes de hacer pasar a su hijo.

El especialista hojeaba con calma el cuaderno que David había entregado como parte del tratamiento.

- Bien, he leído el trabajo que le dejé a su hijo. Entiendo su preocupación. Pero antes de hacerlo… Necesito preguntarles algo. - ¿Saben si David se había enamorado con anterioridad? – Preguntó el hombre.

- No, no creo. – Respondió Berenice.

- El siempre fue un chico muy tranquilo, doctor. Si le llegó a gustar alguna chica con anterioridad jamás hizo mucho esfuerzo en demostrarlo. – Añadió Álvaro.

- Él siempre prefirió los estudios sobre esas cosas. Hasta ahora. – Respondió Berenice. - El terapeuta asintió despacio.

- Sí… Eso coincide con lo que he visto en él durante años. - Prosiguió mientras se levantaba de su asiento y comenzó a deambular por la sala. - Correcto. Sí, escuchen… El enamoramiento produce cambios muy intensos en el cerebro. En un adolescente esos cambios suelen vivirse todavía con mayor intensidad, porque su identidad aún se está formando y puede modificar la personalidad. No es una simple emoción. Cuando estamos enamorados, se activan numerosas regiones cerebrales, esto activa un proceso bioquímico tan fuerte como la euforia que provocan las drogas como la cocaína. Esto modifica la forma en que pensamos, sentimos y tomamos decisiones. – Respondió el psicólogo. Berenice se sintió abrumada.

- Entonces... ¿David no sabe lo que hace? - El hombre negó con la cabeza.

- Yo no diría eso. Sabe lo que hace, pero su capacidad para valorar las consecuencias puede verse muy afectada por el estado emocional en el que se encuentra. - Abrió nuevamente el cuaderno. - Considero que David es un paciente muy reservado. A un así, a lo largo de los años, he observado en él signos de ansiedad, una fuerte necesidad de cumplir expectativas y una tendencia a reprimir lo que siente. - El hombre sonrío educadamente, al ver la preocupación reflejada en los Jiménez. - No se culpen por no haberlo notado. En él es poco perceptible. Mi impresión es que, con ese contexto de personalidad, Emma terminó convirtiéndose en una figura de seguridad emocional muy importante para él. - Hizo una pausa para continuar. - Cuando una persona deposita gran parte de su estabilidad emocional en otra, la separación puede vivirse como si perdiera el suelo bajo los pies. No puedo afirmar que exista una codependencia clínica; necesitaríamos explorar mucho más. Pero sí observo rasgos que apuntan en esa dirección. - Berenice miró a Álvaro, este la tomó de la mano y le besó la frente.

- ¿Tiene solución? - Preguntó la mujer en un susurro.

- Sí. Pero no será inmediato. El principal problema es que David aún no ha iniciado un duelo. Sigue actuando como si todavía existiera la posibilidad de recuperar la relación. Mientras conserve esa esperanza, emocionalmente permanecerá detenido. Así que debemos hacerlo. - El terapeuta cerró nuevamente el cuaderno. - Después habrá que permitirle sentirse mal. No intenten convencerlo de que todo estará bien el mismo día. Va a llorar, probablemente se enoje y quizá quiera aislarse. Eso forma parte del proceso. - Sacó una carpeta de un librero. - Con terapia, tiempo y una buena red familiar podremos ayudarlo a reorganizar su vida. - Guardó el cuaderno en la carpeta. - También sería recomendable sacarlo un tiempo de su rutina. Un viaje podría ayudar a disminuir los estímulos que constantemente le recuerdan a Emma. - Agregó el hombre seguro de sí mismo, mientras se frotaba las manos. Los Jiménez asintieron convencidos.

- ¿Cuánto tiempo cree que necesite? - El terapeuta meditó unos segundos.

- Si las cosas evolucionan como espero... varios meses. Cada duelo tiene su propio ritmo.

- Está bien... - Berenice respiró profundamente y se secó las lágrimas. - El terapeuta pulsó el intercomunicador.

- Bego, por favor, haga pasar a David.

***

Después de contarle a David sobre el fin de su compromiso. David se quedó inmóvil unos segundos. Los murmullos se volvieron una interferencia a lo lejos. Parecía que todo se había vuelto más oscuro y silencioso. <<¿Qué significaba que el compromiso se había acabado? ¿Cómo que Emma jamás volvería?>>




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