SALA - NOCHE
MARGARET camina con paso lento hacia la sala, envuelta en un silencio denso. El sonido de los relojes llenando el ambiente se vuelve cada vez más agudo... más insistente... si no fuera natural.
Pero al poner un pie en la sala...
Todos los relojes se detienen.
MARGARET
(se queda inmóvil)
¿Qué demonios...?
Mira a su alrededor. Las agujas están quietas. El tic-tac ha desaparecido.
MARGARET
(suspira, tratando de convencerse)
Me olvidé...
(debilmente)
Debo estar cansada.
Creo que solo fue mi imaginación...
Sacude la cabeza. Se frota los ojos. Da media vuelta. Pero algo la detiene.
MARGARET
(murmurando para sí)
No puedo irme a dormir así...
Gira en seco y vuelve hacia la cocina. Sus pasos suenan más fuertes en el suelo de madera. Una tabla cruje. Se detiene frente a la computadora portátil y la abre lentamente. La pantalla parpadea una vez... y luego se enciende.
Pero está vacía.
Solo el fondo de pantalla.
Ni una pestaña abierta.
Ni rastro del artículo.
Ni historial.
MARGARET
(más alterada, con voz baja)
No... No puede ser... Yo estaba leyendo... había texto... una historia...
Clic. Clic. Revisa el historial.
Vacío.
Revisa los documentos recientes.
Nada.
Solo el fondo de pantalla: una imagen genérica del campo, pero ahora parece más oscura que antes. Como si hubiera una figura borrosa en el horizonte, o tal vez... solo sea un reflejo.
MARGARET
(susurra con miedo creciente)
Todo fue una ilusión...
Algo está jugando con mi mente...
Se sienta en la silla, lentamente. Mira la pantalla con ojos grandes, inseguros, y se lleva las manos al rostro. Toma aire, respira profundo.
MARGARET
(para sí misma, apenas audible)
Tengo que dormir.
Solo... necesito dormir.
Se levanta de la silla, cierra la laptop y camina hacia el pasillo.
La cámara se queda fija en la computadora cerrada.
De fondo, en el silencio total, se escucha un murmullo apenas audible, como si alguien hablara desde dentro de la máquina:
VOZ SUSURRANTE
"...Greym..."
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CASA GREYM - MAÑANA
Margaret baja lentamente las escaleras, frotándose los ojos. Se nota agotada. Murmura para sí, con voz ronca:
MARGARET
(para sí)
¿Lo de anoche fue real? ¿O estoy perdiendo la cabeza...?
Se detiene al llegar al último escalón. Mira hacia la cocina y después a los relojes colgados en la pared. Todos están quietos.
MARGARET
(voz fuerte)
¡Demonios, ya levántense! ¡Se hizo tarde otra vez!
Se acerca a un reloj, lo toca. Aguja inmóvil.
MARGARET
(para sí, con fastidio)
¿Otra vez las doce en punto...? ¿Desde hace cuánto están así?
Pone los dedos en su entrecejo, frotando con cansancio el arco de la nariz.
MARGARET
(grita)
¡Niños! ¡Primer día de clases! ¡Vamos!
Sofía baja las escaleras a toda velocidad, con Mateo de la mano. Peina bruscamente a Andrea, tirándole del pelo, mientras Mateo forcejea.
MATEO
¡No quiero bañarme! ¡Ni muerto!
SOFÍA
(sin mirarlo)
Pues si no te bañas, vas a oler como un muerto. Y nadie se quiere sentar al lado de un muerto en la escuela, Mateo.
MATEO
(tomando un sombrero de pirata del cajón)
¡Está bien! Me voy a bañar. Pero es un trato: ¡después jugamos a los piratas!
SOFÍA
(resignada)
Vale, pirata... pero ¡rápido!
Andrea llora mientras Sofía intenta desesperadamente peinarla con una sola mano.
ALICE (la bebé) comienza a llorar fuerte desde su sillita.
MARGARET intenta cocinar con una sola mano, mientras con la otra trata de calmar a Alice.
MARGARET
(tratando de mantener la calma)
Ya, Alice... ya, mi amor...
Ella gira, sin mirar, y derriba un salero de vidrio. El salero cae al suelo con un crack seco, sal desparramada por todas partes.
MARGARET
(automáticamente)
¡Mierda...!
Mira el desastre, pero no se detiene. Sigue cocinando, nerviosa.
SOFÍA
(sin levantar la vista)
Mami, deberías amarrarte las manos... tienes dedos de mantequilla.
MARGARET
(suspira, medio riendo)
Sí, y ustedes tienen pulmones de trompeta.
Todos corren por la cocina. Ropa, mochilas, llanto y olor a tostadas. A pesar del caos... todo se siente un poco más normal.
PERO...
En un rincón de la casa, la cámara se detiene sutilmente en un reloj de pared.
Sigue marcando las doce.
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BAÑO - MAÑANA
Mateo corre por el pasillo riendo, descalzo.
MATEO
¡Me baño primero! ¡Nadie me alcanza!
SOFÍA
(gritando detrás)
¡Mateo, espera! ¡Voy contigo! ¡Tengo que poner el agua caliente o te mueres de frío! ¡¡Hace frío!!
ANDREA
(gruñendo mientras se toca la cabeza)
¡Ya basta! ¡Me vas a dejar pelona! ¡Deja de estirarme así el cabello!
La bebé Alice sigue llorando en su sillita... hasta que, de pronto, se calma completamente.
Fija su vista, hipnotizada, en un reloj de pared que oscila ligeramente de un lado al otro, pero con las agujas fijas a las doce.
MARGARET
(susurrando para sí misma, mientras revuelve el café)
Por fin... paz en esta casa.
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BAÑO -
Sofía entra justo a tiempo. Abre la canilla del agua caliente.
SOFÍA
A ver, ¡rápido, que no tenemos todo el día!
MATEO
(gritando)
¡Oye, está fría, animal!
SOFÍA
(lo mira con intriga)
¿Dónde aprendiste esa palabra?
MATEO
No sé... la escuché a los vecinos. Es divertida.
SOFÍA
¡No vuelvas a decir esa palabra! Y si me entero que lo dices de nuevo...
MATEO
(interrumpiendo)
¿Vas a qué?
SOFÍA
¡Voy a castigarte un mes sin jugar a los piratas! Así que... ¡silencio!
A ver, ponte jabón. Y shampoo. ¡Lávate la cabeza!
MATEO
(poniendo cara de víctima)
¡Pero yo no sé lavarme la cabeza, tonta!
Editado: 30.12.2025