---
SOFÍA
(gritando desde el techo del auto mientras observa el suelo lleno de bichos)
¡Es una locura! ¡Hay muchísimos bichos allá abajo!
(se encoge de hombros con un escalofrío)
Ay... ¡me dan miedo las arañas!
(una risa burlona sale del auto de enfrente)
AARON
(sarcástico, asomado por la ventana)
¡Niña, no me digas que te dan miedo las arañas!
SOFÍA
(gira hacia él, fulminándolo con la mirada)
¡Mira quién habla! ¡También estás trepado en el techo del auto!
¡A ti también te dan miedo!
AARON
(poniéndose digno)
No me dan miedo las arañas.
(pausa)
Me dan miedo las cucarachas.
SOFÍA
(suelta una carcajada)
¡Eso es peor! Las arañas son feas y peludas, pero las cucarachas… ¡esas vuelan directo a la cara!
AARON y SOFÍA
(ambos se ríen con esa risa tensa que sale cuando el miedo ya es mucho)
MATEO
(asomándose por la ventana, canturreando con tono burlón)
Uh, uh, uh… alguien está enamoraaado... de Sofíaaa...
SOFÍA
(sin girar, con voz filosa)
Si no te callás, Mateo, te doy un puñetazo en plena cara.
(Mateo se queda en silencio… y luego empieza a reírse por lo bajo)
(del lado del carro de Denise, se escucha a ELÍAS, el hermano menor de Aaron, riéndose con ganas)
AARON
(girando bruscamente hacia su hermano menor)
¡Oye, Elías! ¡Vuelves a reírte y pego tu juguete favorito al ventilador del techo!
¡Y lo haré girar tan rápido que va a explotar en pedazos el pobre peluche!
(ELÍAS se aferra al peluche con expresión horrorizada)
ELÍAS
(con voz quebrada)
¡No! ¡No le hagas nada al señor Lalo!
(abraza fuerte al peluche raído con forma de dinosaurio)
ELÍAS
(susurrando al peluche)
No le hagas caso, señor Lalo. Él es malo… y no tiene alma.
(AARON se acerca dramáticamente al rostro de su hermano)
AARON
(con voz grave, siniestra)
Claro que no tengo alma…
(pausa teatral)
Soy un fantasma.
(ELÍAS se asusta tanto que resbala del asiento trasero y cae de espaldas con un chillido. Aaron, a pesar de todo, lo agarra justo a tiempo para que Yo se golpee fuerte)
DENISE
(gritando desde el asiento del conductor sin girarse)
¡¿Qué carajos pasó ahora?! ¡Manga de mini demonios!
AARON
(respondiendo rápido, con la voz fingidamente calmada)
¡Nada, mamá! ¡Nada! ¡Todo está bien!
(sonríe tenso hacia Sofía como diciendo "salvado por los pelos")
(MARGARET, desde su auto, trata de contener la risa al oír el griterío y ve cómo Sofía y Aaron intercambian una mirada cómplice por primera vez)
(el ambiente sigue tenso: los bocinazos cesan de golpe. Silencio total. Como si el caos se hubiese detenido de repente. Un cuervo solitario pasa volando en dirección opuesta al resto…)
SOFÍA
(mirando al cuervo en el cielo, con la voz apagada)
Mamá… ¿viste eso?
Ese cuervo… va solo.
¿Por qué…?
(Margaret se gira lentamente, alerta, pero no dice nada. Solo observa.
---
MARGARET
(mira por el retrovisor y luego a su hija con una sonrisa burlona)
Hmm...
SOFÍA
(la mira, sospechando)
¿Qué... qué pasó, mamá?
MARGARET
(sonríe sin decir nada, disfrutando del momento)
SOFÍA
(fingiendo inocencia mientras se ríe)
¡¿Qué?! ¡No estoy haciendo nada! ¡No lo mires así!
(se ríe, algo avergonzada)
(Mientras el ambiente se relaja un poco, se escuchan los motores de maquinaria y el ruido metálico de las vallas de contención abriéndose. El tráfico comienza a moverse lentamente.)
DENISE
(desde su auto, gritando emocionada como en un musical de Broadway)
¡POR FIN! ¡GRACIAS A DIOS! ¡ABRIERON LA MALDITA CARRETERA!
(hace gestos exagerados de alegría)
SOFÍA
(riendo mientras se acomoda en el asiento)
Vamos a llegar horriblemente tarde… pero horriblemente.
MARGARET
(con tono seco y divertido)
Sí… por su culpa. Así que shhh.
(agrega con ironía)
No creo que la directora los eche el primer día.
(pero su mirada aún está atenta, seria… como si lo anterior todavía le dejara un mal sabor de boca)
(Margaret arranca el auto, y todos comienzan a avanzar lentamente. A medida que pasan los minutos, Margaret y Denise siguen cruzándose por las mismas calles. Al llegar al cuarto semáforo, se detienen una junto a la otra.)
MARGARET
(mirándola de reojo con una ceja levantada)
Tú me estás siguiendo…
DENISE
(al mismo tiempo que Margaret, lo dice también)
¿A dónde vas?
(ambas se quedan en silencio un segundo y luego ríen)
MARGARET
Estoy yendo a la escuela Hilton… creo.
DENISE
¡Ja! ¡Qué gracioso! ¡Yo soy maestra ahí!
(saca el pecho con orgullo)
Mis hijos también van ahí. Aunque… yo soy maestra de primaria, y Aaron va a secundaria.
(da un resoplido)
Así que no puedo tenerlo vigilado, pero él sabe cómo debe comportarse.
(mirando al retrovisor)
¿Verdad, Aaron?
AARON
(alzando las manos en rendición, sin dejar de mirar al frente)
Siempre, mami…
(con tono sarcástico)
A veces pienso en gritar por auxilio, pero recuerdo que ya eres así.
DENISE
(se ríe, orgullosa)
¡Mala suerte la tuya!
(se gira hacia Aaron)
Cuando llegues al colegio, si me necesitas, acércate a la reja y grita.
Y si te metes en líos… bueno, ya sabes lo que te espera.
AARON
(susurrando)
Sí, mamá… como digas.
ELÍAS
(con una sonrisa de oreja a oreja, abrazando a su peluche)
¡Yay! ¡Mami será mi maestra! ¡Yay!
(Margaret ríe fuerte, ya relajada, mientras el semáforo se pone en verde y ambas madres avanzan hacia la misma escuela.)
MARGARET
(susurrando para sí mientras conduce)
Bueno… al menos no seré la única madre loca hoy…
(Los autos avanzan, y el cielo sigue cubierto parcialmente de nubes negras y cuervos lejanos que desaparecen de a poco. El caos parece calmarse… por ahora.)
Editado: 30.12.2025