AUTO DE MARGARET – MAÑANA
Margaret sube de nuevo al coche, cansada pero aliviada. Ha dejado a los chicos. Ha firmado el acta. Ha sobrevivido.
Se sienta. Exhala profundo.
MARGARET
(susurrando)
Un día más... sobrevivido.
Gira la llave. El motor gruñe, pero arranca.
MARGARET
(gruñendo al auto)
Ni se te ocurra fallar ahora, ¿sí?
Se incorpora, mira hacia la calle. El tráfico ya no está, pero algo se siente... raro. El silencio es demasiado limpio. Demasiado artificial.
Enciende la radio mientras avanza. Intenta no mirar la pantalla. La señal tarda en responder. Interfiere. Casi se detiene, pero no quiere tentar a la suerte con otro arranque.
MARGARET
(buscando la estación, susurrando)
Solo música, solo música, solo música...
De pronto, ¡GIRA bruscamente a la derecha!, casi sin mirar.
¡CLAXON!
¡UN PERRO cruza la carretera a centímetros del auto!
Margaret frena. El corazón le retumba. Mira el retrovisor.
El perro está bien. Camina, como si nada. Se aleja.
MARGARET
(con un suspiro, tocándose el pecho)
¡Ay, Dios... qué bueno que no lo choqué!
Se queda unos segundos respirando. Luego vuelve a mirar al frente. La radio comienza a estabilizarse.
VOZ EN LA RADIO (LOCUTOR)
—Hoy, lunes 24 de julio... una pequeña manada de venados ha sido atropellada en la carretera 115.
Una situación irregular... al parecer el ruido activó nidos de arañas... lo cual ocasionó disturbios inusuales entre insectos... y otros animales en la zona.
Margaret frunce el ceño. Vuelve a mirar el retrovisor. El perro ya no está.
INTERFERENCIA EN LA RADIO
(un chirrido metálico breve, distorsionado, como una cinta rota)
Margaret se tensa. Pero la radio continúa.
VOZ EN LA RADIO (LOCUTOR)
—En otras noticias... una mujer de aproximadamente 38 años, cabello pelucobrizo, fue identificada tras un accidente esta mañana en la carretera 145.
La mujer viajaba sola, luego de dejar a sus hijos —entre ellos un niño de nombre Mateo y una bebé de meses llamada Alice— en la escuela Hilton...
MARGARET
(se queda completamente helada)
...¿Qué?
La descripción es exacta. Su edad. Su cabello. El nombre de sus hijos. La escuela.
Mira fijamente la radio. Ya no respira.
VOZ EN LA RADIO
—...la mujer habría perdido el control del vehículo, presuntamente luego de una distracción con la radio...
¡PUM!
UN VENADO SALE DISPARADO DEL BOSQUE A GRAN VELOCIDAD Y CHOCA DE LLENO CON EL AUTO.
El auto se sacude violentamente. Margaret grita. Frena de golpe. Vidrio estalla. El mundo se detiene.
MARGARET
(gritando)
¡NO, NO, NO!
Corte a NEGRO. Silencio.
Una respiración agitada.
Oscuridad.
Luego… un leve crujido.
Un sonido... como de patas raspando metal.
Un cuervo grazna a lo lejos.
Perfecto, aquí continúa la escena en el colegio con un tono más cálido pero con el misterio aún latente en el fondo:
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INT. SALÓN DE CLASES – MAÑANA
Sofía entra con pasos tímidos. Acomoda su mochila en el hombro. Se detiene un segundo en la entrada.
MAESTRA (amable)
—Pasa, tranquila, no te avergüences. No eres la única que llega tarde hoy.
Sofía asiente con una pequeña sonrisa nerviosa. Mira alrededor: estudiantes recién entrando, saludándose, algunos se abrazan, otros ríen. El bullicio de inicio de clases llena el ambiente.
Pasa entre los pupitres. Mira los rostros. Algunos le parecen nuevos. Otros, familiares.
Y EN LA ÚLTIMA FILA, cerca de la ventana, Aaron está ya sentado. Tiene los audífonos puestos, pero al verla entrar, se los baja lentamente.
Sofía lo nota.
Aaron la mira, medio sonríe, como si dijera "te estaba esperando".
Sofía no puede evitar sonreír también.
SOFÍA (bajito, para sí)
—Al menos alguien conocido...
La maestra le señala un asiento, casualmente uno al lado de Aaron.
MAESTRA
—Puedes sentarte allí, justo al lado de él.
Sofía camina hacia su asiento, con el corazón latiendo más fuerte de lo que esperaba. Se sienta con cuidado. Abre la mochila. Finge revisar algo, pero le lanza una mirada de reojo a Aaron.
AARON (en voz baja, burlón y amable)
—¿Sobreviviste a las arañas?
SOFÍA (conteniendo la risa)
—Barely... ¿Y tú? ¿Sobrevivió el pobre Lalo?
AARON (fingiendo gravedad)
—Lalo ahora tiene estrés postraumático.
Ambos se ríen, bajito. Comparten una mirada más larga. Cómplice.
De pronto, una ráfaga de viento fuerte choca contra la ventana del aula.
¡CLAC!
Una de las ventanas golpea con fuerza. Algunos estudiantes se sobresaltan. La maestra cierra rápido.
MAESTRA
—El clima hoy está loco... parece tormenta.
Sofía y Aaron se miran de nuevo. Ya no con risa. Con una sombra de incomodidad.
SOFÍA (en susurro)
—¿No te parece que todo está... extraño desde esta mañana?
AARON (serio ahora)
—Sí. Demasiado extraño.
[...]
CARRETERA 145 – MOMENTOS DESPUÉS
El auto de Margaret, detenido. El capó humea. El parabrisas roto. Ningún rastro del venado.
El asiento de Margaret... vacío.
Solo una mancha oscura en el cristal del lado del conductor.
Un cuervo se posa en el capó.
Y grazna.
CARRETERA 145 – TARDE NUBLADA
Margaret abre la puerta del auto con esfuerzo. Sale tambaleando, su mejilla sangra un poco, pero sigue en pie. Mira el parabrisas astillado. El venado... ya no está.
Saca el teléfono temblando. Marca rápido.
MARGARET (jadeando, nerviosa)
—Vamos, Sofía... contesta... contesta...
Marca otra vez. Otra vez. La llamada no se responde.
MARGARET (gritando al aire)
—¡Sofía! ¡Contesta el maldito teléfono!
Mira el retrovisor: ni rastro del venado, ni un alma en la carretera. Solo un cuervo sobre un cartel oxidado.
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Editado: 30.12.2025