El secreto de la mancion greym

CAP' FINAL—LAS MONEDAS Y EL SILENCIO

EXT. HABITACIÓN DE MATEO – NOCHE

Mateo está solo. La luz tenue de la luna se filtra por la ventana. Andrea no está. Las monedas brillan débilmente en sus manos, latentes, como corazones helados.

Mateo abre la puerta y ve a Sofía, Aaron y el PADRE intentando abrirla desde afuera.

MATEO
—Andrea… no está.

El miedo los golpea. Corren escaleras arriba, revisan cada habitación, pero Andrea no aparece. La casa los observa, respirando, retumbando.

De repente… el agua del lago brilla. Una figura emerge lentamente, arrastrándose, cubierta de barro y sombras. La misma niña que Sofía había visto antes. Se detiene en mitad del patio, inmóvil.

Sofía intenta detener a Mateo, pero el PADRE la sujeta con fuerza. Sabe que Mateo debe actuar.

Mateo avanza con decisión, las monedas extendidas.

MATEO
—No sé quién eres… solo sé que uno de estos es tuyo.

El espíritu extiende sus manos. Toma la moneda del río burroso. Mateo respira, paralizado, y al volver a mirar… la figura desaparece.

SÓTANO – MOMENTOS DESPUÉS

Mateo abre la puerta del sótano. La luz parpadea, las bombillas explotan, dejando el lugar en sombras densas. Cada paso cruje sobre el suelo húmedo.

Mateo coloca las monedas frente a las presencias que percibe. Cada espíritu toma su moneda:

La entidad del baño, pálida, azulada.

La identidad de la cocina, mayor, imponente.

Con cada toma, Mateo siente frío, rasguños leves en sus palmas, recordándole la intensidad de lo que enfrentan.

La casa parece respirar. Andrea sigue ausente. Pero Mateo comprende: cada moneda cumplió su función.

CARRETERA – AMANECER

El PADRE conduce solo, bajo lluvia intensa. Las monedas están en su bolso, vibrando, latentes. Su rostro refleja agotamiento y miedo.

De repente, un destello cruza la carretera. Un sonido metálico. El auto derrapa sobre el asfalto mojado. El PADRE apenas reacciona antes de que el vehículo se detenga, torcido sobre la carretera vacía.

Cuando recupera la conciencia, siente un vacío profundo. Las monedas… han desaparecido.

PADRE
(susurrando)
—No… no puede ser…

El silencio lo rodea. Solo su respiración y un murmullo lejano, como si todas las voces de la casa se burlaran desde la distancia:

VOZ SUSURRANTE (eco de todas las monedas)
—Nunca se fueron…

El PADRE comprende: lo que creían resuelto, solo estaba comenzando. Las monedas han regresado a la mansión Greym… o a algún lugar que los vivos nunca alcanzarán.

EXT. MANSIÓN GREYM – AMANECER

La tormenta ha cesado. La lluvia es un susurro constante. La casa se alza, silenciosa, vigilante.

Mateo, Sofía y Aaron miran desde la distancia, exhaustos, con Andrea aún desaparecida. La sensación de peligro persiste.

El viento mueve suavemente las hojas del jardín. Un brillo tenue sobre el río refleja la última moneda que se perdió.

La cámara se aleja lentamente, dejando la mansión en sombras. Un murmullo final, casi imperceptible:

VOZ LEJANA
—No hemos terminado…

FADE OUT.



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En el texto hay: fantasmas, suspenso, terror

Editado: 30.12.2025

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