El Secreto de mi Historia

Capítulo 2 - Transmigración [2].

—El poder de Selene se corrompe por su propia envidia, volviéndola oscura. Aunque se intenta razonar con ella, no se puede. En toda novela debe haber una antagonista.

Ella ladea la cabeza, parecía curiosa.

—¿Pero deben pagar todos los del clan? ¿Su familia?

—Sí. Así lo decretó el Príncipe Heredero, para mantener la amenaza bajo control. En el mundo que cree, cada clan a través de la sangre tiene conexión con el poder, cuando Selene se corrompe, es como si estuviera enferma y contagiara a los demás. Entonces en algún momento su familia se volverá oscura.

Erica suspiró, terminó cerrando el manuscrito y lo dejó en el escritorio.

—Bueno, empezaré a editarlo mañana.

Asentí con entusiasmo y le mandé un beso volador.

—Eres la mejor Erica. De camino hacia acá también te lo mandé por correo.

—Bien, creo que este será el único trabajo que me llevaré a casa, necesito leer tranquila y luego corregirlo en el formato digital —informó acomodándose los lentes.

Hice un bostezo inevitable y fui consciente ahora de la pesadez que tenía encima.

—No te sobre-esfuerces como yo, que luego afectará tú salud —sugerí—. Es por eso que regresaré a casa porque no he descansado mucho estos días para finiquitar todo. Dile a Lily que me avise cuando esté el borrador de la portada. —Regresé sobre mis pasos y agité la mano en despedida. Vi a Erica alzar el pulgar en ok y volver a su puesto de trabajo.

Cerré la puerta con una gran sonrisa de satisfacción. El peso que me estaba consumiendo se fue reduciendo a medida que salía y dejaba atrás el edificio de la editorial.

Trabajaba en la editorial desde hace unos años como editora de los libros que llegaban. Nunca me imaginé publicar algún día un libro, pero hace unos meses soñé con una historia, la idea me pareció atractiva y comencé a enlazar todo hasta tener un inicio, desarrollo y final de manera resumida. Se la conté a mi amiga Erica porque quería oír si era interesante, y tanto si lo fue, se entusiasmó tanto que me animó a escribirlo y continuarlo.

Entonces así fue el resultado hasta ese punto. A unas semanas de hacer mi debut como escritora.

Lo que debía hacer ahora era recuperar el sueño perdido. Como vivía a dos cuadras de la editorial, me tomó cinco minutos llegar. Dejé las llaves sobre la mesa y comencé a quitarme el sostén y los pantalones. En mi cabeza todavía le daba vueltas a la historia para saber si no me estaba dejando un cabo suelto, pero en líneas generales no parecía ser así.

Suspiré agotada y me acosté en mi suave cama, me tapé por completo con la sábana y cerré los ojos para descansar. No sabía si mi cuerpo me estaba cobrando la factura por los últimos días, pero mi cabeza se sintió pesada. Pronto dejé de oír de manera consciente mi alrededor y de algún modo sentí que algo me engullía por completo.

Me dormí profundamente.

• ────── ✾ ────── •

Sentirme desnuda e indefensa repentinamente provocó que frunciera el ceño y parpadeara varias veces para despejar el sueño, mis sentidos se agudizaron en estado de alerta. Cubrí mi pecho de forma inconsciente e intenté ubicar con los ojos entrecerrados la persona que me quitó las sábanas bruscamente.

—¿Dónde está? —instó seriamente una voz femenina que no supe reconocer.

Mi cuerpo reaccionó naturalmente ante la voz y me senté erguida sobre el colchón. Volví a parpadear y a un costado de la cama por fin noté más centrada la figura femenina.

Un aura dominante expedía y con las manos puestas en su cintura, enfundada en un vestido que a simple vista gritaba lujoso, se hallaba una mujer con el ceño fruncido que indicaba claramente su molestia ante algo.

Mi cuerpo se tensó ante su mirada fija en mí y no respondí porque quedé deslumbrada al percatarme por primera vez en mi vida un color de cabello que parecía totalmente natural y a la vez fantasioso. Un resplandeciente cabello plateado ondeaba suelto sobre sus hombros. Había visto a mujeres pintar su cabello de ese color, ¿pero cuándo en sus vidas tendrían ese tono, forma y vitalidad como un cabello natural?

Jamás.

—No te hagas la desentendida, ¿dónde está? —repitió con frialdad, dando un paso hacia mí.

La distancia provocó que me concentrara entonces en sus ojos. Los iris que los adornaban eran un azul muy claro, tenían semejanza con el cielo, eran hermosos a pesar de que no me dedicaba una mirada buena.

—¿Q-qué? —murmuré inevitablemente.

Mi cerebro no estaba reaccionando bien. Aunque era una mujer hermosa, lo importante en esa situación es que era alguien desconocida.

Arrugó más el entrecejo. Sus dedos tocaron su sien.

—No estoy para soportar uno de tus llamados de atención, necesito que me des lo que escondiste.

Parpadeé con confusión.

—No sé de qué me está hablando.

Toqué mi garganta. Ahora que hablaba un poco más, la voz que sonó era extraña. No era mi voz.

La mujer con un fantasioso cabello arqueó una ceja y me miró de forma evaluativa. Entrecerró los ojos por un momento, y por un instante vi un pequeño destello plateado en sus ojos celeste. Fue fugaz, así que pensé que era una ilusión, porque al parpadear de nuevo, seguían iguales como al principio.




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