Si tuviera que hablar de ella sería algo muy breve, poseía pocas escenas en la historia, así que su presencia no era memorable, exceptuando cuando la utilizaba para provocar más problemas a la villana y hacerla quedar mal frente al Príncipe Kyros. Ese era su papel, ser una molestia.
Y por supuesto, al ser Kilari así, la relación entre las hermanas no era la mejor del mundo, en realidad, sus sentimientos afectivos eran casi nulos. La menor sentía tanta envidia de Selene que siempre procuraba imitarla con la intención de un día sobresalir.
Sus resultados terminaban en fracaso.
Una de las razones de su envidia nacía en su falta de afinidad con la magia.
Al ser un mundo con una mezcla de fantasía e histórica, la magia era como respirar, co-existía con los seres vivos y era tan inherente a la vida que eran pocas las personas que no poseían aunque fuera un poco de maná. Sin embargo, marqué una diferencia, esta magia se subdividió en dos categorías de poder; la que provenía sintéticamente y la que provenía innatamente.
Todos nacían con un grado de maná en su interior sellado, y las maneras en que uno podía tener acceso a esa magia era lo que determinaba a qué categoría pertenecías.
La llamada magia sintética; las personas se clasificaban en esa categoría si obtenían acceso a su poder por medio de un canalizador, es decir, requería de un agente externo para lograr manipular su magia, de lo contrario, no existía otro modo de utilizar su maná. Esa era una magia que casi tenía toda la población del Imperio.
La llamada magia innata; las personas que se clasificaban en esa categoría podrían acceder a su magia sin la necesidad de un canalizador, eran libres de maná, lo que provocaba que su posición se elevara. A este grupo de personas se les otorgaba el título de bendecidos por recibir de la divinidad la gracia de no nacer con su maná sellado.
Ahora, había una tercera categoría especial para las personas que no clasificaban en ninguna de las dos, ese grupo de personas también era tan raro como los bendecidos. Si en el proceso para acceder a su maná interior fallaba, entonces significaba que esa persona de ninguna manera podía tener afinidad con la magia, el sello de su interior se mantendría así para siempre. Convirtiéndola en una persona común y corriente.
Y por supuesto, la hermana de Selene pertenecía a esa tercera categoría que no tenía ningún talento para la magia a diferencia de su hermana mayor. Con esa debilidad al ser la única en la familia con el maná sellado, ocasionó que existiera una preferencia y atención a la hija menor de los Daft, la mimaban y cumplían sus caprichos como compensación, añadiendo otra razón al distanciamiento entre las hermanas porque Selene no soportaba ese tratamiento a alguien que debía cumplir con sus deberes.
El efecto fue que Kilari se convirtiera en una dama irritable y odiosa. Cada aparición suya sólo era con la intención de causar problemas a todos.
Lo cuál me hacía recordar una de las escenas más memorables de las hazañas que provocó Kilari. Necesitaba que Kyros y Selene discutieran por algo de peso que desencadenaría el primer paso para la separación natural, lo que se me ocurrió fue que tuviera el atrevimiento de seducir al prometido de su hermana. Eso causaría una falta de respeto a los compromisos imperiales y decepción al comportamiento de la familia Marqués.
Al principio cuando escribí sobre aquello sólo me causó gracia porque Kilari obviamente falló miserablemente en sus tácticas de seducción. Ahora que estaba en el cuerpo de ella, me hacía sentir una ligera migraña porque la mala reputación de Kilari se cernía sobre mí.
«¿Por qué transmigré en Kilari? ¿No pude hacerlo en un personaje mucho más extra de la historia? Un papel en blanco era más fácil de llenar porque sería un nuevo comienzo. Ahora estoy atrapada en la problemática hermana de la villana».
Pero de inmediato deseché ese pensamiento, porque en primer lugar no quería transmigrar o lo que sea que me estuviera pasando. Mi vida adulta en el otro mundo era satisfactoria, aún cuando mi historial estuviera manchado de cosas oscuras para toda mi vida. Seguía sin tener quejas porque el amor que recibía era más del dolor que me afligía.
Amor. Pensar en mis padres era como sentir que me apuñalaran con un cuchillo directo en el corazón.
«¿Cómo estarán? ¿Será que habrán visto mi cuerpo? ¿Aquel cuerpo estaba muerto o también llegó a ser poseído por Kilari?»
Tenía tantas inquietudes y preguntas que aparecieron en mi cabeza, además de que mis sentimientos estaban mezclados con curiosidad e impotencia de no saber qué sucedió al otro lado. ¿Por qué en las historias de transmigración nunca había información sobre lo que pasó con su anterior vida?
La respuesta podía ser fácil de llegar si ponías como base de información las novelas de este estilo, por lo general, cuando las protagonistas transmigraban, su primera vida era desdichada, no tenían algo a lo qué aferrarse o el aburrimiento de su existencia las volvían locas.
La fórmula de las novelas era morir trágicamente y transmigrar a la última novela que se leyó.
Probablemente por eso las protagonistas aceptaban fácilmente el hecho de ser una transmigrada de otro mundo, no tenían nada que recordar de su anterior vida.
«¿Pero hay algún modo de volver?»
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Editado: 01.03.2026