El secreto de mikrax

Escena 27-El Rostro del Guardian..

El símbolo brillaba en dorado y carmesí.

El aire vibraba con una energía que no era guerra…
Era revelación.

Alexandra dio un paso atrás cuando sintió algo frío recorrerle la espalda.

No venía de Mikeyla.

Venía detrás de ella.

—No… —susurró.

Kael ya no estaba a su lado.

El lugar donde había estado segundos antes ahora estaba vacío.

En la cima de la montaña, Mikeyla levantó la mirada lentamente.

Lo vio.

Kael estaba frente a ella.

Pero no caminó.

No voló.

Simplemente… apareció.

Sus ojos ya no eran los mismos.

No eran oscuros.

Eran plateados.

Como si reflejaran un tiempo que nadie más podía ver.

—Tardaste mucho en recordar —dijo él con una voz que no era solo suya.

Mikeyla sintió el suelo temblar bajo sus pies.

—¿Recordar qué?

Kael extendió la mano… y el símbolo en el pecho de ella respondió.

No con dolor.

Con obediencia.

En el campo de batalla, Alexandra cayó de rodillas cuando entendió.

Kael nunca fue solo un guerrero.

Nunca fue solo un aliado.

Él era el primer guardián.

El que selló la unión original.

El que dividió la energía.

El que creó la grieta.

Hace siglos.

Antes de que MikraX tuviera nombre.

—Lo hice para salvarlos —dijo Kael, mientras el cielo se fragmentaba en líneas luminosas.

—La unión absoluta destruye mundos. El equilibrio perfecto no permite evolución.

Mikeyla retrocedió.

—Entonces… ¿me usaste?

Silencio.

—Te protegí del destino que ahora estás reclamando.

La tierra volvió a abrirse.

La entidad incompleta emergió más definida.

Y reaccionó a Kael.

No a Mikeyla.

A Kael.

El símbolo ardió con violencia.

Dorado.
Carmesí.
Plateado.

Alexandra gritó desde abajo:

—¡Aléjate de él!

Pero Mikeyla ya entendía algo más profundo.

Kael no quería destruir el mundo.

Quería mantenerlo dividido.

Porque si la unión se completaba…

Él desaparecería.

El primer guardián solo existe mientras haya fragmentos que vigilar.

Si el origen despierta completo…

Los guardianes dejan de ser necesarios.

Kael no temía a la oscuridad.

Temía volverse irrelevante.

Y ahora la decisión no era guerra.

Era elección.

¿Unir el origen y arriesgar el fin del mundo?
¿O mantener la fractura y perpetuar el conflicto?

Mikeyla dio un paso al frente.

Y por primera vez…

No eligió ni sombra ni luz.

Eligió verdad.

—Muéstrame todo.

El mundo se congeló.

Y Kael… sonrió.



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En el texto hay: fantasia, accion, ficion

Editado: 01.03.2026

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