El secreto de nuestra niñera

Capítulo: 14

—Me das un momento. Puedo explicarlo—dije halando a mi hermana y llevándomela de allí mientras se quedó mirando hacia atrás hacia donde estaba César.

—¿Melissa?? —preguntò mi hermana—¿Quién es ese hombre y por qué te dice ese nombre?...

—No es asunto tuyo—contesté.

—Hay no, no me digas que tienes un amante y le dices ese nombre falso para así tener dos parejas.

—No le digas nada de eso a César por favor—pedí para que se continuara creyendo esa historia que ella misma se había inventado. La verdad era preferible que creyera eso y no que drscubriera la verdad o en uno de sus ataques de odio contra mí podría delatarme.

—¿Sabes algo? Necesito pagar mi depa o me van a sacar. Mañana se vence el plazo debo dos meses de renta y estoy sin trabajo—exclamó. Cada que aparecía solo pedía dinero. Abrí mi bolso y saqué dinero suficiente para que pagara los dos meses de renta que debía. Ella abrió mi bolso viendo que llevaba más dinero.

—El silencio tiene su precio hermanita—exclamò sacando todo y dejándome solo 10 dólares. —Adiós—dijo sonriendo con sarcasmo—volveré cuando se me gaste, por cierto tienes muy buen gusto—mencionó marchándose. Yo suspiré y fui a donde estaba César, rogando que se creyera mi historia falsa y no me despidiera.

—¿Lea? —cuestionó, yo sonreí.

—Es el nombre de mi abuela pero me parezco tanto a ella que todos en mi familia me dicen así y no por mi nombre—verdaderamente ese nombre era el nombre de mi abuela materna y en su honor mi madre me lo puso al nacer.

—Ho entiendo. ¿Tienes fotos de tu abuela? —preguntó y yo asentí.

—Falleció hace dos años, era como una madre para mí—respondí mostrándole las fotos en mi teléfono y él se quedó observándome.

—La verdad creo que tú eres mucho más bonita—dijo mirándome a los ojos y nuestras miradas se quedaron fijas por alguna extraña razón me puse sumamente nerviosa. Los ojos de César eran demasiados llamativos y la verdad él también.

—Deberíamos ir a casa, es tarde—pronuncié intentando controlar mis nervios y él dirigió la vista a los pequeños.

—¡Santiago, Sofía! —exclamó y ambos niños corrieron hacia donde estaba su padre.

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Era de noche y regresé a casa luego de que los niños se durmieran. Mi teléfono sonaba insistentemente y se trataba de Sulma, una de mis amigas que trabajaba en el hospital.

—Hola ¿alguna emergencia? —fue mi saludo .

—Para nada querida jefa. Hoy hay una fiesta enorme en el Bar que está cerca de mi casa y acabo de terminar mi relación necesito una acompañante para no ir sola.

—Sulma que ocurrió

—El desgraciado de Roberto tenía una amante.

—Ho ya me contarás en persona. —respondí. —me baño y me cambio y voy a recogerte en tu casa.

—Te adoro—exclamó, su voz se escuchaba algo ronca y aunque quería aparentar felicidad era obvio que estaba destrozada, llevaba cinco años de matrimonio y amaba a ese hombre.

—Amor no imaginé que estabas aquí—dije al abrir la puerta y ver a Edgar en mi casa. Estaba sentado serio y me observó fijamente.

—Vi a tu hermana, fue a decirme que estabas con tu amante. Que incluso tenías un nombre falso—exclamó

—Sabes que es mentira. Estaba con mis hijos—respondí.

—Y con su padre—agregó él—Te das cuenta Melissa o Lea, ya ni sé como llamarte —pasó las manos por su rostro—las cosas se están complicando.

—Tuve que mentirle a mi hermana, sabes como es...

—Estuve pensando en todo, por lo que me has contado los niños quieren a su padre, es buen padre y tú quieres a los hijos. Papá y mamá y yo quien sobra en esta historia.

—Por favor Edgar llevamos dos años juntos, ese hombre es únicamente el padre de crianza de mis hijos y ama a su mujer. Mi intención es tomar mis hijos y llevármelos lejos y lo sabes.

—Ya no sé nada Melissa...

—Voy a salir, no tengo tiempo para discutir. Hay una fiesta en el bar y Sulma está en problemas. Vamos conmigo y te distraes. —propuse.

—Estoy cansado, ya voy a dormir —dijo poniéndose de pie—Vé tú si quieres—agregó—de igual forma siempre haces lo que se te antoja—lo sabía estaba celoso pero era lo que menos me importaba, después de tantos años había encontrado a mis pequeños y no iba a perderlos de nuevo.




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