La luz blanco-dorada se disipó lentamente, dejando tras de sí un aire fresco, impregnado de un suave aroma a azahar y tierra mojada. El Claro Esmeralda volvía a latir con serenidad. Las raíces del Árbol Madre, liberadas de la costra de plomo, brillaban con vetas doradas que parecían cantar en voz baja.
Julián continuaba de rodillas sobre la hierba, respirando entrecortadamente. Sus brazos ya no dolían; las venas plateadas se habían asentado bajo su piel como finos trazos de tinta argéntea, integradas perfectamente en su cuerpo.
Vane se acercó despacio y le ofreció la mano para ayudarlo a levantarse.
—Lo conseguiste, chaval —dijo el anciano, con una sonrisa sincera iluminando su rostro cansado—. Has demostrado que la restauración es más fuerte que el olvido.
Elian, guardando el cuerno de azurita en su cinturón, contemplaba el tronco del árbol sagrado. Allí, tallado en la madera viva con relieve dorado, destacaba el nombre de la autora: Ines Darib. El símbolo del ancla permanecía firme, garantizando que la historia de este reino no se borrara jamás.
—El Líder de los Escribas ha sido derrotado —comentó Elian, mirando al horizonte donde el cielo recuperaba sus tonos verdes y morados—, pero la orden es extensa. Han sentido la frecuencia del origen. Saben que el Códice ha despertado por completo.
Julián abrió el Manuscrito Voynich una vez más. Las páginas ya no mostraban la sección de Farmacia ni la de Alquimia. Para su sorpresa, el libro se había desplegado solo en un gran mapa desplegable de la Sección Astronómica. Las constelaciones dibujadas en el folium no correspondían al cielo de Praga ni al de San Martín.
—Esas estrellas... —murmuró Julián, pasando la yema de sus dedos por una figura circular que simulaba un sol con rostro humano—. No están mostrando dónde estamos. Están mostrando hacia dónde debemos ir.
Un destello azul profundo brotó del centro del mapa astral, proyectando un haz de luz hacia las montañas que se recortaban al norte del bosque. La verdadera travesía por los secretos del Códice apenas estaba comenzando.