Kira despertó en el sillón de la sala. No vio el amanecer, pues estuvo despierta hasta tarde esperando a que Shaoran regresará pero después se quedó dormida, se froto los ojos y vio la hora en su celular; eran las diez de la mañana, llegaba hora y media tarde al colegio. Se levantó pero antes reviso toda la casa, el patio y el techo pero no había señal del chico. Esperaba disculparse por lo que dijo el día anterior hasta que pensó que tal vez Shaoran ya había visto suficiente de los humanos y decidió regresar al bosque. Esa idea la hizo sentir mal pues no tubo la oportunidad de despedirse. Quiso esperar un poco antes de llegar a la conclusión de que Shaoran se había ido así que decidió ir al colegio. No fue sorpresa para nadie que la profesora la regañara por llegar tarde, lo que provocó las risas de los demás alumnos, la profesora los calmó y Kira se fue a sentar.
Durante las clases, aunque lo intentará, no se podía concentrar, estaba preocupada por Shaoran. Estaba consciente de que no fue muy amable e intento evitarlo lo más que pudo cuando volvieron a casa y cuando lo vio ir al hospital supo qué algo no estaba bien. No estaba del todo segura pero sentía que la razón de las lágrimas y la tristeza que sintió la noche anterior se debía a Shaoran
Eran las cuatro de la tarde y ya no soporto más; salió corriendo de la sala de clases, de todos modos no estaba prestando atención. Todos en el salón la vieron irse, la profesora le gritó para que volviera pero no lo hizo y los demás murmuraban pero no le importo, solo quería encontrar a Shaoran. Salió corriendo del colegio y comenzó a gritar su nombre por todo el lugar, algunos alumnos se asomaron por la ventana para ver qué pasaba, Kira podía sentir las miradas detrás de ella como si le quemaran la nuca entonces recordó que nunca le mostró su colegio a Shaoran así que no había forma de que estuviera allí.
Comenzó a correr fuera del colegio para buscar por los lugares que le mostró.
Desde la azotea del colegio Shaoran observaba a Kira con el seño fruncido, lo llamaba pero se negó a bajar, lo que menos quería era hablar con ella. Con la causante de que Ame desapareciera para siempre. Sin ella Ame no estaría en peligro, tal vez no era la culpable de que Ame se fuera en primer lugar pero tenía la culpa de lo que le pasará después y ella ni siquiera lo sabía. Era muy egoísta e ignorante con todo lo que la rodeaba, de importarle su abuelo se habría dado cuenta de que algo no estaba bien con él. Después de ver a Kira irse se fue del lugar.
Ya estaba por anochecer y no había rastro de Shaoran. Kira estaba muy preocupada, cansada de tanto correr y gritar por todo el pueblo. Regreso a casa con la esperanza de que, tal vez, estuviera allí. Caminó por la entrada de la casa cuando vio una sombra en el patio trasero, rápidamente corrió para ver qué era y justo frente a ella estaba Shaoran
—¡Shaoran! —le gritó. El chico se encontraba mirando el bosque con la capucha de su capa puesta—. Te he buscado por todo el pueblo. Después de que te fuiste anoche ya no supe más de ti y... —se detuvo para recuperar el aliento—. Oye, lo siento, no debí hablarte de esa manera el otro día, tampoco estuvo bien que te amenazara e ignorarte el resto de la noche, nada de lo que hice estuvo bien y de verdad perdoname.
—para ya —dijo Shaoran. Kira lo miró algo sorprendida, su tono de voz era más firme—. No quiero escuchar nada mas de ti —se giró, se quitó la capucha y la miró con el ceño fruncido—, encontré a mí maestro. Resultó que si era tu abuelo y como supuse; se cambió el nombre. Me enoja saber el motivo por el que se fue. Lo hizo para vivir una vida humana con una humana y evadió toda responsabilidad que tenía con el bosque. Lo creas o no el bosque es más importante de lo que crees y Ame se fue, dejando todo de lado. Fue egoísta e irresponsable y todo por una niña. Tu abuela era esa niña, ella provoco que Ame comenzara a desaparecer y sin darme cuenta no lo volví a ver
—Oye, ¿De que estás hablando? —le preguntó— nunca conocí a mí abuela, ¿Cómo puedes pensar eso?
—Ame quería vivir con ella y por eso se fue pero si esa niña no hubiera aparecido el seguiría en el bosque, ya todo lo que vino después fueron consecuencias de su error, incluyendote —los ojos de Kira se abrieron ante lo que dijo Shaoran.
—¿Qué quieres decir con eso? Shaoran realmente no entiendo nada de lo que estás diciendo
—¡¿Que es lo que no entiendes?! ¡¿Acaso no te das cuenta?! Si antes no lo creías ahora lo tendrás que hacer: tu abuelo es Ame, mí maestro, él se fue para vivir con tu abuela, una humana. Él ni siquiera es humano —le gritó—, ¡no es difícil de entender! ¿Sabes que si un guardián no tiene su piedra pierde su apariencia humana? Por suerte Ame no la ha perdido porque le dieron tiempo, pero el no tenerla lo debilita, ¿Por qué crees que se desmayo?
—¿Que? —dijo Kira con voz seca y cortada.
—¿Alguna vez lo has visto enfermo de gravedad? —le preguntó, Kira negó con la cabeza—, es porque la piedra mantiene su salud a raya, es probable que le duela la cabeza o se resfrié pero siempre será leve y sin riesgo. Pero ahora eso no pasa porque tú tienes su piedra —Shaoran tenía el ceño fruncido y sus ojos expresaban un profundo odio, no por Kira si no por toda la situación.
—Yo no sabía nada de eso y tú lo sabes. Tú viste lo confundida que estaba el día que te conocí, con suerte pude creer que tú eras real. Sabía lo importante que era la piedra para él y me negué a recibirla pero insistió. ¡Él quiso dármela! Y yo le prometí que la cuidaría. Ante las decisiones que toma no puedo hacer hacer nada, cuando se le mete una idea en la cabeza no hay como quitársela —a diferencia de Shaoran, Kira no lo miraba con el ceño fruncido ni con odio solo con tristeza—. Mí abuela, murió solo un mes antes de que yo naciera y eso destrozo a mí abuelo, no sé mucho de ella solo que fue feliz junto a él y ahora él hace lo mismo conmigo. Mis abuelos fueron felices juntos y fue una decisión que tomaron en conjunto —está vez Kira lo vio enojada—, ¡si te molesta que un ser vivo tomé las riendas de su vida es porque no has tenido la oportunidad de vivirlo tu mismo! —Shaoran abrió los ojos de golpe—. Lo supe enseguida, Shaoran. Desde esa primera mañana que me encontraste en el techo: nunca has visto un amanecer, estás tan pendiente del bosque que no dejas tiempo para ti