—lamento no haber venido antes abuelo —dijo Kira tomando la mano de Charlie—, estaba un poco ocupada.
—esta bien, lo entiendo, cariño —dijo Charlie.
—abuelo, voy a necesitar que me expliques unas cosas.
Esa misma tarde, después de que Shaoran se fuera, Kira fue a visitar a su abuelo al hospital. Había varias cosas que aclarar y Charlie termino por contarle toda la historia: su trabajo como guardián y como conoció a Katie. Omitió los detalles del collar y sobre su transformación.
—Shaoran está enojado por qué lo abandone pero sigo firme en que hice lo correcto. De no haber tomado esa decisión el nunca se habría sentido listo para la responsabilidad que conlleva el cuidar del bosque
—en cierto modo puedo entender su enojo, no es nada agradable que te abandonen sin razón —Charlie miró a Kira con tristeza, ya había sufrido mucho con el abandono de sus padres.
—son casos distintos, hija —afirmó—. Debo admitir que verte llorando sentada al lado de ese mueble cuando tus padres se fueron me hizo preguntarme si tome la mejor decisión para Shaoran. Me pregunté si estaba asustado, si me estaba buscando, si estaba bien. Aunque no paresca y bajo esa actitud tan seria que tiene, es muy sensible. Cuando Shaoran era más joven se frustraba fácil y el mismo creía que nuca aprendería como hacer el trabajo, yo siempre creí en él, deposite toda mi confianza en él y no me decepciono. Yo dejé a Shaoran por su propio bien o nunca tendría la confianza que tiene ahora, en cambio tus padres se fueron por miedo, por no saber cómo afrontar la situación. Por cierto, ¿Dónde está él?
—se fue —Charlie la miró con sorpresa—, estaba muy molesto, supongo que la charla que tuvieron no fue muy buena
—de algún modo sabía que lo haría pero, para ser honesto, esperaba que no lo hiciera y tuviéramos más tiempo para hablar. Shaoran siempre ha tenido un carácter algo complicado pero es un buen niño. Es amable, cariñoso, valiente, fiel, tímido y energético pero también es terco, obstinado y a veces orgulloso. Pero, pese a todo, es buen niño y estoy muy contento de haberlo conocido y de verlo crecer. Dejarlo fue una de las decisiones más difíciles que tuve que tomar.
No podía dudar con respecto a la personalidad de Shaoran pero aún así llegó a agradarle. Llegó a gustarle pasar tiempo con él y le gustaba su dedicación ante cualquier situación, el como afrontaba las cosas que le asustaban. Mientras más le mostraba el pueblo noto como él disfrutaba de aprender y lo hacía con entusiasmo, se interesaba por todo
—¿Por qué tú y la abuela regresaron al pueblo?
—cuando el padre de Katie falleció ya no había razón para esconderse. Decidimos volver, este lugar era nuestro hogar y la casa en la vivimos tu y yo era el lugar en el que siempre nos veíamos. Cuando volvimos la arreglamos para hacerla un hogar
—¿Mamá nació aquí? —preguntó Kira triste.
—no, tu madre tenía seis años cuando llegó aquí y el resto es historia. Kira, quiero que sepas que pese a todo; no odio a tu madre, no le perdonaré nunca haberte dejado, eso es algo que no puedo tolerar pero sigue siendo mi hija y ella era buena, pero nunca ha sabido cómo afrontar bien las cosas. No intento excusarla ni nada, no es tu culpa que se fuera.
Kira se quedó pensando un momento, no es que se culpara pero a veces lo pensaba
—¿La abuela fue feliz?
—eso espero hija, pero creo que sí lo fue. La extraño mucho —dijo con voz seca—, tú me recuerdas mucho a ella, tienes su mismo espíritu.
Saber que su abuela tuvo una buena vida le hizo quitarse algo de culpa con respecto a la situación con Shaoran pero también llegó a la conclusión de que su abuelo, por una parte, también se fue para tener una vida. Shaoran no lo veía de esa manera. Sabiendo eso cambio de tema para preguntarle una cosa que no se le quitaba de la cabeza
—abuelo, ¿Es verdad que el no tener tu piedra te debilita?
Los ojos de Charlie se abrieron de la sorpresa, ¿Cómo sabe eso? Ella no tiene que saber eso, no debe saberlo. Por un breve momento no supo que responder, no podía decirle la verdad
—¿Cómo sabes eso? —dijo con voz cortante.
—Shaoran... Lo menciono antes de irse
—ay, ese niño —dijo con frustración—. Solo me debilita un poco, soy más propenso de sufrir algo más grave pero nada de qué preocuparse.
Kira no estaba segura de que le estuviera diciendo la verdad, sabía que le mentía pero lo mejor sería no decir nada
—¿Por qué nunca me dijiste sobre todo esto? Lo que eras, lo que realmente eras.
—no lo vi necesario, hija. Cuando tu abuela lo supo se sintió realmente culpable de que me fuera, pero eso fue decisión mía y solo mía, pero una parte de ella siempre estuvo mal por eso, no quise que nadie más sintiera lo mismo
—quiero que tú tengas la piedra abuelo —dijo Kira con el ceño fruncido—, yo no la quiero si te hace mal.
—no, aunque me la ofrezcas sabes que no la aceptaré, tu hiciste la promesa de no quitártela nunca y yo te he enseñado a cumplir tus promesas.
—pero...
—Kira, escucha, yo no aceptaré la piedra de vuelta, yo quiero que tú la tengas si te la di fue por algo y quiero que me hagas caso en esto, a mí no me pasará nada, te lo prometo
Kira regresó a su casa unas horas más tarde, decaída y algo cansada. Había tenido un largo día y solo quería dormir. Ni siquiera se molestó en ponerse el pijama solo se tiró en la cama pero se dio cuenta que al día siguiente en el colegio la volverían a molestar por hacer ese numerito de llamar a Shaoran, se puso la almohada en la cara y gritó con frustración para luego quitársela, sentarse y poner los brazos en el umbral de la ventana. Armar esa escena fue decisión suya, de verdad quería encontrarlo.
Al día siguiente recibió muchas miradas por parte de sus compañeros y profesores, todos susurraban. Si antes la etiquetaban de rara ahora lo era más pero, para su sorpresa, nadie dijo nada más que eso y así transcurrió del día y por fin se podía ir. A pesar de recibir muchas miradas que prácticamente le quemaron la nuca y una llamada de atención por parte de su profesora, todo estuvo normal hasta que se encontró con Camil en el patio del colegio