Elara llega al pueblo bajo una lluvia fina y gris. La casa de su abuela es grande, antigua y llena de polvo, con vistas al faro desmoronado que domina la costa. Los vecinos la miran con curiosidad y desconfianza; su familia ha sido siempre motivo de rumores. Esa noche, encuentra bajo el suelo de un armario un diario de cuero desgastado, con el nombre Mariana grabado en la portada. La primera página dice: “Si estás leyendo esto, ya estás en peligro”.