El secreto del farol de piedra

Capítulo 3: El primer aviso

Esa noche, al leer más del diario, descubre que Mariana desapareció en 1956, días antes de su boda, y que nadie volvió a saber de ella. Escribe que alguien la acechaba, que escuchaba pasos en el techo y que “el faro guarda algo que no debe ser visto”. De repente, una piedra rompe la ventana de su habitación. Atada a ella, una nota corta: Vete de aquí. Antes de que sea tarde.

El diario de cuero seguía abierto sobre la mesa, sus páginas amarillas y frágiles como si hubieran sobrevivido a décadas de viento y tiempo. Lo tomó con cuidado, pasando las hojas con dedos temblorosos. "Si estás leyendo esto, ya estás en peligro", decía la primera frase, escrita con tinta oscura y firme.
Mariana hablaba en sus páginas como si estuviera ahí, contando sus miedos, sus esperanzas y sus secretos. "El faro no es solo una construcción de piedra y luz", escribía ella. "Es un guardián. Guarda lo que nadie debe saber. Y quien intente descubrirlo, pagará un precio muy alto".
De repente, algo llamó su atención. Una pequeña marca en la esquina de una página, un dibujo simple pero extraño: una línea que se curvaba, como un camino, y al final una forma que parecía un ojo. Era el mismo símbolo que había visto grabado en la puerta tapiada del faro, el mismo que adornaba el collar que su abuela le había dado el día que nació.
¿Cómo podía ser? ¿Era solo una coincidencia, o estaba conectada de alguna forma con aquella joven que había desaparecido hacía setenta años?
En ese instante, escuchó un ruido afuera. Un paso lento, pesado, que se acercaba despacio hacia la casa. Se acercó a la ventana con miedo, asomándose con cuidado por entre las cortinas. En la calle, no había nadie. Solo la niebla espesa que cubría todo como una manta gris, ocultando cada rincón del pueblo.
Se sentó en la cama, sintiendo que sus piernas ya no la sostenían. El silencio de la casa se le hacía abrumador, y cada pequeño sonido —el viento que golpeaba las paredes, el crujir de las vigas de madera, el sonido del mar que llegaba desde la costa— parecía tener un significado especial, como si el lugar mismo le estuviera hablando.
Pensó en su abuela, en todas las historias que le había contado cuando era pequeña, en lo mucho que había hablado de "el secreto que no se puede tocar". Ahora entendía: su abuela no estaba hablando de una leyenda, estaba hablando de una verdad que había guardado en silencio durante toda su vida.
Y ella, por haber venido aquí, había despertado algo que llevaba mucho tiempo dormido.



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En el texto hay: misterio amor, suspenso amor

Editado: 09.05.2026

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