El Secreto del Templo Sumergido..

Capítulo 1: Oxígeno, mercenarios y un par de bromas pesadas.

​El descenso a través de las aguas del Mekong no tenía nada que ver con las postales idílicas de las revistas de viajes. La visibilidad era pésima, reducida a lo que los potentes focos de sus trajes de neopreno lograban arrancar a la sopa de sedimentos flotantes. Sandra nadaba con movimientos fluidos y elegantes, manteniendo un ojo en la brújula de muñeca y otro en las descomunales estructuras de piedra tallada que comenzaban a emerger del fondo lodoso.
​A su lado, Rafa aleteaba con un poco más de ímpetu táctico, cargando la pesada cámara estanca y echando miradas constantes hacia la superficie. A través del intercomunicador de buceo, su voz resonó con un siseo metálico, rota por la respiración pausada del regulador.
​—Sandra, por si acaso no te lo he dicho en los últimos cinco minutos: odio la jungla. Odio el agua marrón. Y odio especialmente que nos disparen con munición de gran calibre antes de desayunar.
​Sandra soltó una pequeña risa húmeda que formó una ráfaga de burbujas frente a su máscara. Se giró a mirarlo flotando boca abajo, apuntando con su foco directamente a los ojos de él.
​—Vamos, Rafa, no te quejes. Dijiste que querías unas vacaciones exóticas lejos de los informes policiales y el asfalto. Además, el agua marrón le da un toque muy interesante a tu barba. Te hace parecer un auténtico lobo de mar... o un pirata náufrago.
​—Muy graciosa. El próximo viaje lo organizo yo y nos iremos a un desierto. Al menos allí si te disparan, ves venir las balas —replicó Rafa, aunque detrás de la máscara se le dibujó una sonrisa indomable—. Por cierto, tenemos compañía arriba. El sónar pasivo está captando el eco de hélices. Los chicos de la corporación Nova acaban de lanzar sus buceadores de combate.
​La diversión dialéctica se congeló al instante, sustituida por la pura adrenalina de la supervivencia. Sandra nadó un poco más rápido, guiando a Rafa hacia la imponente escalinata que conducía a la entrada principal del templo sumergido. Ella iba en vanguardia, alumbrando con su linterna los peldaños de roca cubiertos de coral, mientras él cubría su retaguardia con la cámara lista para registrar cada rincón arqueológico.
​La puerta del Rey Serpiente.
​Frente a ellos se alzaba un colosal arco de piedra devorado por algas milenarias. A ambos lados de la entrada, los relieves de guerreros jemeres con rostros de reptiles parecían vigilarlos fijamente. En el centro de la puerta de piedra, un extraño mecanismo circular con inscripciones astronómicas brillaba con una sutil fosforescencia esmeralda.
​—Es bellísimo... —murmuró Sandra, estirando un guante de neopreno para acariciar el relieve—. Mira los detalles de las escamas, Rafa. Esto reescribe por completo la cronología del siglo XII en la región.
​—Sí, es una obra de arte preciosa, pero si no abres esa puerta en los próximos sesenta segundos, los tres tíos con trajes de buceo negros y cuchillos de titanio que bajan a nuestra espalda van a reescribir nuestra anatomía —advirtió Rafa, flotando en posición de defensa y sacando su fusil de pesca submarina neumático—. A trabajar, genio de la arqueología. Yo te cubro.
​Sandra sacó el descodificador magnético de su cinturón. Sus dedos se movían con rapidez clínica sobre los anillos concéntricos de la cerradura de piedra, alineando los símbolos del sol y la serpiente mientras el agua a su alrededor comenzaba a agitarse. Las luces de los focos de los mercenarios ya se filtraban a través de la bruma acuática, a menos de veinte metros de su posición.
​—Rafa... —dijo Sandra mientras el mecanismo emitía un chasquido sordo y profundo que sacujó el fondo del río.
​—Dime que la puerta se abre, por favor.
​—La puerta se abre —confirmó ella con un deje de orgullo—, pero el romance de este momento se va a romper un poco porque el sistema hidráulico antiguo está succionando el agua hacia el interior. ¡Agárrate!
​Antes de que Rafa pudiera protestar, la enorme losa de piedra se deslizó hacia abajo con un rugido sordo. Una descomunal corriente de succión atrapó a los dos aventureros, arrastrándolos de golpe hacia la oscuridad del templo subterráneo justo cuando el primer arpón de los mercenarios impactaba contra la piedra, levantando una nube de chispas bajo el agua.
​Fin del Capítulo 1.



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En el texto hay: humor, romance , aventura

Editado: 21.06.2026

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