- Monstpied: Como verás, hay algo que nunca pudimos contarte junto con tu padre. Siempre quisimos hacerlo... pero estábamos esperando el momento adecuado.
-Lilith: ¿Qué es tan importante? Supongo que mi madre ya está enterada de esto, ¿no?
- Monstpied: Claro. Tu madre también lo sabe. Hoy fui a verla... para decirle que finalmente te lo revelaría.
-Liam: -interrumpiendo con suavidad- Disculpen, ¿no sería mejor que se sienten para hablar tranquilos? Yo me quedaré aquí, al lado.
-Lilith: Ah... sí. Siéntese, majestad Monstpied.
El Duque se acomodó frente a Lilith y Liam, con la expresión seria de quien está por revelar un secreto largamente guardado.
- Monstpied: Muy bien, señorita. Iré al grano para no hacerle perder tiempo: usted pertenece a la rama principal de la realeza.
Explicación del Duque Monstpied
-Monstpied: Verás... como todos saben, soy hermano de Su Majestad, el rey. Él tuvo tres hijos con su primera esposa. A todos los conoces: uno es el que reside en la capital del príncipe Leopold, el joven que te ayudó con el asunto de la princesa Sofía. Él es uno de tus tíos.
El segundo es el príncipe Jean , uno de los mejores arqueros del reino. Y el tercero es el príncipe heredero, Arlet.
Pero hubo un cuarto. Uno de ellos nunca quiso asumir las responsabilidades de un príncipe. Cuando se enamoró de una noble, decidió renunciar a su título como segundo príncipe y vivir en el anonimato, como uno de los mejores espías con apoyo del rey.
Ese príncipe... mi sobrino... es tu padre.
Lilith quedó en silencio. El mundo se le sacudía. Bajó la vista hacia su mano y contempló la marca de nacimiento que siempre la había hecho sentir diferente.
-Lilith: Que...
-Se quedó sin palabras, tocando su marca como si de pronto ardiera.
- Monstpied: Sí, Lilith. Esa marca de nacimiento podría ser una de las que el rey Vanderlbich busca destruir. Eso quiere decir que corres peligro en cualquier lugar donde estés.
-Lilith: ¿Qué estás tratando de decir? ¿Que debo esconderme y esperar que los demás resuelvan todo por mí?
-Liam: Así que después de todo... no eras una princesita falsa -dijo, con una sonrisa nerviosa, intentando aliviar la tensión.
-Lilith: Mejor no hables, Liam. No es momento para bromas. -Volvió su atención a Monstpied. Entonces usted, emperador... ¿sería mi tío abuelo?
- Monstpied: -rió suavemente- Sí, creo que eso sería, Lilith.
- Monstpied (continuó): El rey desea que te escondas un tiempo. Y no solo eso... quiere que te prepares, que estudies, y aprendas lo necesario para ocupar el lugar que te corresponde: convertirte en emperatriz en un futuro.
-Lilith: ¿¿Reina?? -gritó sin poder evitarlo, poniéndose de pie sobresaltada. Al darse cuenta de su reacción, se sentó nuevamente, con la voz apenas temblando-. ¿Reina..? ¿Yo?
-Duque: Si tú, Lilith, si deseas que el rey te elija como heredera... entonces serás tú quien ocupe el trono.
-Lilith: ¿Por qué yo? ¿Por qué no uno de los príncipes herederos?
-Duque: De todos ellos, ninguno tiene la marca de nacimiento que tú llevas. Eso significa que solo tú podrás proteger el reino en el futuro ante cualquier ataque.
-Lilith: Déjame ver si entiendo... ¿quieren que yo sea la responsable del reino solo porque tengo esa marca de nacimiento? ¿Qué tiene de especial? ¿Por qué es tan peligrosa?
-Duque: Así es. Pero si quieres saber más, deberás preguntárselo directamente al rey. Él es el único que puede darte todas las respuestas.
-Lilith: Está bien. Mañana le pediré toda la información. Todo esto me parece demasiado confuso.
-Duque: Está bien, Lilith. Nos veremos pronto.
Lilith se levantó e hizo una reverencia.
-Lilith: Está bien, señor Duque.
El Duque se retiró. Una vez más, Lilith y Liam quedaron solos.
-Liam: Vaya sorpresa, princesita. Resultaste ser muy importante.
-Lilith: Todo esto es muy confuso. Tengo muchas dudas... ¿por qué debería esconderme? ¿Por qué es tan temible esta marca? ¿Qué poderes tiene? No entiendo nada...
-Liam: Calma, Lilith. Mañana podrás entender todo con el rey. Además, acabo de decidir que me quedaré a tu lado y le pediré permiso al rey para convertirme en tu guardia real personal.
-Lilith: ¿En serio quieres pasar de príncipe a guardián, Liam? -rió suavemente.
-Liam: Te confieso que mis planes cambiaron.
-Lilith: Sabes que aún estás a prueba -dijo con una sonrisa.
-Liam: Jajaja, sí, lo sé.
Lilith y Liam siguieron conversando y riendo durante horas, hasta que se hizo muy tarde.
-Liam: Ya es muy tarde. Deberíamos irnos.
-Lilith: Sí, regresemos a casa.
Ambos se marcharon y, poco después, llegaron a la casa de Lilith y su madre.
-Liam: Descansa, princesita.
-Lilith: ¡Deja de llamarme así!
-Liam: Adiós, que descanses.
-Lilith: Adiós..
Liam se dirigió a su habitación, al igual que Lilith.
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En la habitación de Lilith
-Lilith: Por fin... se acabó este bendito día.
Se dio un baño durante unos minutos y se preparó para dormir. Sin embargo, su mente no dejaba de girar, con pensamientos desordenados... incluso algunos que no eran propios de ella.
-Lilith: Reina... hija de un príncipe... la marca... Liam... Tiago...
-Tiago... ash, ¿y ese qué?
-Qué día, padre... Espero que me sigas ayudando, como siempre lo hiciste desde el cielo.
Lilith se quedó dormida muy tarde. Su mente simplemente no podía descansar.
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A la mañana siguiente
-Lilith: ¡Creí que no me quedaría dormida! -mira la hora- ¡Aaaah! Es demasiado tarde.
Se levantó corriendo hacia el baño y se vistió rápidamente.
-Lilith: ¡Es muy tarde! ¡Maldita sea, la reunión!
Bajó apresurada y encontró a Liam esperándola con el desayuno preparado.
-Liam: Buenos días. Ya sé qué tipo de princesa eres... ¡la Bella Durmiente! -se ríe.
-Lilith: Ash, qué chistoso, Liam. Espero que estés listo. Ya tenemos que irnos.
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Editado: 12.01.2026