El Secreto Que No Me Dijiste

Capitulo 6

ABRIL JONES.

- ¿Vos sos consciente de que si le pegabas un golpe más lo matabas? - me dijo el comisario a mí, no a Duncan.

Duncan estaba en un cuartito, con las esposas ya sacadas porque Leo declaró que Matías había entrado a provocar. Pero con una denuncia igual.

- Mi cliente no golpeó, defendió a su familia - dijo la abogada que llamó mi mamá. Una piba joven, de la ciudad, con cara de no joder.

- ¿Familia? - el comisario miró los papeles-. Acá dice que el menor Theo Ledesma Jones tiene madre Abril Jones y padre Matías Ledesma. Este señor - señaló a Duncan - no figura en ningún lado.

- Figura acá - dije yo, y me toqué la panza. Todavía plana-. Este es de él. Y Theo también es mío. Me lo robaron.

La abogada me frenó con la mano.

- Abril, lo que le dijiste a la policía del encierro es grave. ¿Theo te dijo eso antes?

Negué con la cabeza, temblando.

- Fue la primera vez. Pero... pero me miró con terror. No miente. Un nene de dos años no miente así.

En ese momento trajeron a Matías. Con el labio partido. Con su abogado carísimo.

- Mi cliente quiere retirar la denuncia por agresión - dijo su abogado - a cambio de que la señora Jones acceda a una revinculación con su hijo y padre de forma pacífica.

- ¿Revinculación? - me reí, con arcadas-. ¿Vos me drogaste, me robaste a mi hijo, y ahora querés revinculación?

Matías me miró fijo. Sin culpa.

- Yo te amé, Jones. Siempre te amé. Vos te quedaste embarazada y no querías tenerlo. Yo te salvé de abortar. Yo cuidé a Theo. Si no fuera por mí, lo hubieras dado en adopción.

Duncan salió del cuartito justo a tiempo para escuchar eso.

- ¿Vos la escuchaste? - le gritó al comisario-. ¡La drogó!

- No hay denuncia por eso - dijo el comisario-. Eso fue hace tres años. No hay pruebas.

- Sí hay - dije yo, de la nada. Un recuerdo-. El bar de la facu. Tiene cámaras. Esa noche tomamos en el bar. Él me trajo el trago de la barra.

La abogada me miró y anotó rapidísimo.

- Vamos a pedir esas cámaras. Y vamos a pedir el ADN ya. Y otra cosa - me miró a mí y a Duncan -. Tenemos que saber de quién es el bebé que estás esperando, Abril. Porque si Matías dice que se acostaron hace poco y pide un ADN de paternidad prenatal, nos complica la custodia de Theo. Un juez va a ver a una madre confundida.

Se me heló la sangre.

- Yo no me acosté con él - dije-. Yo... yo no...

Pero no me acordaba. La última vez que lo vi a Matías fue hace dos meses, cuando fui a la ciudad a rendir un final. Me lo crucé. Tomamos un café. Me sentí mal. Me acompañó a su depto a descansar. Me desperté vestida, pero mareada.

Duncan me agarró.

- Jones, mírame. ¿Vos te acostaste con él?

Lo miré a los ojos. Con todo el amor que le tenía.

- No me acuerdo, Duncan. Te juro que no me acuerdo.

(...)

Dos días después. Clínica privada de la ciudad. La abogada nos consiguió todo urgente.

Estaba acostada en la camilla. Duncan me sostenía la mano tan fuerte que me la iba a quebrar. Theo estaba con mi mamá afuera, dibujando.

- Bueno, mami - dijo la doctora-. Vamos a ver ese bebé.

Puso el gel frío. Y ahí estaba.

Un puntito. Latiendo. Fuerte.

Tutuc, tutuc, tutuc.

Me largué a llorar. Duncan también.

- Está todo bien - dijo la doctora-. 8 semanas y 3 días. - Me miró-. ¿Querés saber fecha probable de concepción?

Duncan y yo nos miramos. Esa era la clave.

- Sí - susurramos los dos.

La doctora hizo cuentas.

- Aproximadamente hace 6 semanas y media.

Saqué cuentas. 6 semanas y media atrás, yo estaba en el pueblo. Con Duncan. Todos los días con Duncan. La noche que le preparé la sorpresa del aniversario. La noche que nos quedamos sin luz y...

- Es tuyo - le dije a Duncan, llorando y riendo-. Es tuyo. Esa noche fue tuyo.

Duncan me besó la panza llena de gel.

- Es nuestro - dijo.

En ese momento entró la abogada con un sobre en la mano. El ADN de Theo.

Cara seria.

- Llegó - dijo.

La abrí. Leí.

Probabilidad de maternidad: 99,99%. La señora Abril Jones ES la madre biológica.

Me caí de rodillas otra vez. Era verdad. Era mi hijo.

Duncan me abrazó.

- ¿Y el padre? - pregunté.

La abogada tragó saliva.

- El padre es Matías Ledesma. 99,99%.

La puerta se abrió. Era Carla. Llorando, con el celular.

- Matías se llevó a Theo - dijo-. Me dijo que se iba a lo de mi mamá. Que tiene derecho. Que ustedes lo atacaron.

Mi hijo. Se llevó a mi hijo.




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