El Secuestro de Ivette

Capítulo 28.1

—Por qué me recuerdas mucho a ella —Dominic giro la cabeza y la miro —, tienes la cabeza fría, pero el corazón muy caliente. No le haces daño a nadie sin una buena justificación. Defiendes tus ideas y tratas de hacer siempre lo mejor.

»No importa lo que hagas, siempre me recuerdas a ella.

—No me idealices Dominic, no soy Edna...

—... Incluso cuando me odias —Sonrío con pesar —, en los últimos días. Cuando intenté hablar con Dominico para volver a casa y que Edna volviera conmigo; no me lo permitió y la opción que me dio, ella no quiso aceptar.

—¿Y cuál fue la opción?

—Que fuera mi amante —Dominic escupió las palabras —, ya vez tú qué Dominico es muy católico y clasista. No aceptaría mi relación con ninguna mujer que no fuera Italiana...

—... Y ahí entro yo ¿No?

—Las cosas se salieron de control. No la pude hacer cambiará de opinión, salió de la casa y me dijo que cuando volviera no me quería ver allí.

»Yo recogí las cosas y me fui con el corazón destrozado. Cuánto me hubiera gustado estar con ella.

—¿Y por qué la mataron? —La voz de Ivette salió como un suspiro angustioso.

—No lo sé con exactitud —Él suspiro, había muchas cosas en las que se había prohibido pensar, esa era una de ellas —. Supongo que fue una lección.

»Y volví para que se fuera conmigo a cualquiera parte del mundo. Yo tenía el dinero, bien hubiéramos podido cambiar de identidad, pero ya estaba hecho. Solo lloraba, estaba agonizando de dolor.  No aguanté verla así.

»Siempre me dije que podría vivir por ella, pero la muerte. La muerte te enseña el verdadero significado del amor.

—El amor es muy cruel...

—Los humanos somos muy crueles.

Se quedaron en silencio, mirando las estrellas. Los dos pensaban, pero cosas diferentes.

Ivette no tenía muy claro como debía sentirse con la información que acababa de recibir, aún culpaba a Dominic por quedarse con ella aún sabiendo el peligro que corría. Sin embargo ese era el menor de los problemas.

—Hace unos días, nos llegó una invitación a la boda de Alessio —Dominic piensa un momento antes de continuar —. Dominico y yo pensamos que tú también, quizás, quisieras casarte nuevamente.

—No, no quiero casarme de nuevo —Fue un duro golpe en el estómago de Ivette escuchar aquello, sin embargo no sé dejo ganar por sus emociones —. Alessio me enterró hace tres años, supongo que tiene derecho a rehacer su vida ¿No te parece?

—Sí, supongo, que sí. —Él tomó el bastón y se puso de pie, caminó hasta la orilla más cercana y se agarró del muro —¿Dónde enterraste a Edna?

Ivette se acomodó en su silla, no tenía fuerzas en las puertas para ponerse de pie.

—No lo hice —bufa —, ustedes no me dieron el tiempo para hacerlo.

»Por más que lo pienso aún no lo entiendo Dominic, me lo quitaron absolutamente todo. Todo.

—Sí...

—Y ahora quieren que borré todos los malos momentos que me han hecho pasar y me casé contigo. Que ponga mi nombre con tu apellido y haga la vista gorda...

—Solo nos pareció buena idea.

—Pues no lo es —La rabia o tal vez fue la decepción quien le dio la fuerza para caminar hasta dónde estaba él —, ¿Sabes lo que hacía cuando me secuestraron? —Dominic niega con la cabeza —Lloraba, solo lloraba, no recuerdo nada más que eso. Lo único que había hecho ese día entero fue llorar, porqué el ser más importante de mi vida ya no estaba.

»Y lo peor es que planeaba traerla conmigo, Alessio me iba a apoyar.

»Si solo hubieras esperado, si la hubieras querido tanto como dices y te hubieras apartado. Todo esto sería muy diferente.

—Tú no lo sabes.

—Ahora no lo sabremos ninguno.

No discutían, no había gritos, pero había mucho dolor. 

Él se negaba a mirarla, mientras que ella solo miraba al frente buscando ordenar todas sus emociones y todas las ideas que abarrotaban en aquellos momentos su mente. No podía dejarse llevar por ese sentimiento amargo, tenía que conservar la cabeza fría como hasta ahora lo iba haciendo.

—Mira el cielo y luego mira la ciudad —Le indico Ivette a Dominic con voz calmada —, ¿A qué son parecidas?

Dominic hizo lo que ella le dijo, tardo unos segundos mirando cada uno de ellos, ella tenía razón, desde aquella distancia las dos cosas se parecían mucho.

—Sí...

—Si miras bien, veras como cada noche tienen que cambiar una que otra bombilla porque su tiempo de vida es muy limitado y pronto se vuelve inservible. Lo quitan, lo tiran y ponen una nueva que vuelve a brillar y tal vez más que la anterior. 

»Nadie lo nota. 

»Luego estan las estrellas, ellas brillan aun cuando no podemos verlas, aun después que mueren nosotros seguimos viéndolas, brillan y no se cansan y si desaparecen todos lo notan porque son importantes, son vitales e insustituibles.

»Y justo en ese pequeño hecho radica la importancia de estar contigo o estar junto a ti.

—¿Y?

—Que cuando ya no estemos el uno al lado del otro seremos sustituidos y olvidados. Al menos yo lo haré.

 

 



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En el texto hay: secuestro, escapes, amor pasion

Editado: 16.04.2024

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