El Horizonte del Yermo se mantenía al borde.
Tres siluetas se inclinaron sobre la esfera. Abajo, el capullo mágico negro que aprisionaba el punto de una de las casas se deshizo de pronto en polvo.
—El agarre se ha aflojado —susurró la Sombra Cenicienta.
La llama se agitó, señalando un patrón limpio.
—¿Los dejó vivos?
—Aquí algo no encaja —dijo el Guardián de Piedra, con voz pesada como rocas rodando.
—Estoy de acuerdo —añadió la Sombra—. Si su objetivo era la destrucción, debería haber borrado los cimientos, pero el Ancla sigue intacta.
En la sala se instaló un silencio denso. El comportamiento de la fuerza que había atacado la casa no encajaba en la lógica de una furia ciega. La oscuridad había golpeado y luego se había retirado, dejando testigos. No parecía un asesinato, sino una limpieza de camino.
El espacio se partió sin ruido. De la nada se tejió una cuarta silueta. No tenía color ni sombra: solo una distorsión pura y temblorosa. El Éter.
—¿Lo viste? —preguntó el Guardián de Piedra.
—El espectáculo fue convincente —respondió el Éter con precisión—. La jaula se abrió, pero los pájaros ya habían volado.
Se acercó al borde de la esfera y miró la grieta por donde habían caído los niños.
—Las reglas se han roto —continuó—. Aquella que llegó a la casa jugó su partida y se retiró a la sombra. Ahora las piezas del tablero pueden moverse solas.
Sus contornos empezaron a adelgazarse, como humo aspirado por una chimenea.
—¿Adónde vas? —preguntó la Llama, encendida.
—Abajo. Donde los peones se convierten en reinas.
—No puedes intervenir —recordó la Sombra.
—La ley me es conocida —respondió el Éter, desapareciendo en el vórtice del tránsito—. Voy a ver cuál de ellos llega hasta el final.
El Éter se evaporó.
Los tres restantes cerraron el círculo.
Desde ese instante, cada movimiento tenía un precio, y los primeros en pagarlo serían aquellos que ya habían cruzado al otro lado del tablero.
La primera parte ha terminado.
Gracias por haber recorrido este camino conmigo.
La segunda parte ya está escrita y ahora la estoy preparando para su publicación.
Tu opinión es muy importante para mí.
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Gracias por estar aquí.
Esto es solo el comienzo.