El SeÑor Oscuro: 1° La Era Del Aura

CAPÍTULO II: BATALLA DE SOMBRAS

​La muralla del Sector Este del Domo 4 era una imponente barrera de cincuenta metros de altura, pero en ese momento varios de sus paneles blindados volaban por los aires, reducidos a chatarra arrugada.

​Andrew, cuyos brazos fulguraban con un Aura Azul tan densa que parecía armadura sólida, bloqueaba los impactos de energía que salían de las manos de Jair, un sicario del Aura Oscura cuya velocidad telequinética le permitía desplazarse como un espectro entre la niebla. Junto a Andrew, Mathias manipulaba la gravedad local con su Aura Azul, haciendo que los escombros que caían sobre ellos flotaran y salieran disparados hacia las filas enemigas como proyectiles balísticos.

​—¡Aguanten la línea! —gritó Mathias, sudando copiosamente mientras redirigía un trozo de hormigón de diez toneladas.

​A pocos metros, Marbelle y Sean coordinaban la defensa médica y táctica. Marbelle utilizaba finos hilos de Aura Azul para estabilizar quirúrgicamente los órganos de los soldados heridos por las descargas psíquicas enemigas, mientras Sean disparaba su rifle de alta precisión, infundiendo cada bala con energía azul para atravesar las barreras oscuras del enemigo.

​Sin embargo, la marea de la batalla cambió dramáticamente cuando el aire comenzó a congelarse y a oler a ozono quemado.

​Desde lo alto de una torre de alta tensión destruida, descendió una figura envuelta en un aura negra que absorbía la luz del entorno. Sus ojos brillaban como brasas rojas. Era Math.

​A su lado descendieron Oswall y Jessica. Oswall proyectaba ondas de choque de color carmesí y negro que agrietaban el suelo a su paso, mientras que Jessica manipulaba la mente de los soldados de la guardia, haciéndolos entrar en pánico y disparar contra sus propios compañeros.

​—Ustedes, pequeños insectos del Domo —dijo Math con una voz grave que reverberaba directamente dentro de los cráneos de todos los presentes—. Creen que la sustancia del meteorito fue un regalo para salvar a la raza humana. No entienden nada. Es la herramienta de selección natural.

​Math alzó la mano derecha. Una esfera de Aura Oscura del tamaño de un edificio comenzó a formarse sobre su cabeza. La gravedad en un radio de quinientos metros se distorsionó. Los soldados de la resistencia cayeron de rodillas, incapaces de soportar la inmensa presión telequinética.

​—¡Math! —gritó una voz que cortó el aire como un trueno.

​Nico apareció en el aire, propulsado por una explosión de Aura Azul. Su cuerpo brillaba con una intensidad deslumbrante. A una velocidad cegadora, Nico chocó contra la esfera de sombra de Math. La colisión liberó una onda de choque telequinética que barrió los restos de los vehículos blindados alrededor y agrietó la muralla de lado a lado.

​Nico y Math quedaron suspendidos en el aire, empujando uno contra el otro. El Aura Azul de Nico ardía como un sol naciente; el Aura Oscura de Math rugía como un agujero negro.

​—Nico... el héroe trágico del Domo —se burló Math, aumentando la presión del Aura Oscura. Las venas de su cuello estaban negras por la corrupción psíquica—. Sigues protegiendo a esta masa de carne débil. Podríamos gobernar lo que queda de este miserable planeta.

​—Preferiría morir en la ceniza antes que ver la humanidad reducida a tus esclavos, Math —respondió Nico, apretando los dientes mientras proyectaba un rayo puro de telequinesis que impactó en el pecho de Math, enviándolo a volar a través de dos torres de hormigón.

​Entretanto, Selene cayó al centro del campo de batalla. Joseph, un usuario novato del Aura Azul que yacía acorralado por Omar —uno de los villanos más despiadados de Math—, gritó al verla llegar.

​Omar extendió sus garras impregnadas de Aura Oscura, listo para degollar a Joseph.

​—¡Muere! —rugió Omar.

​Selene no parpadeó. Con un movimiento rápido de su brazo izquierdo, desplegó una barrera de Aura Azul que absorbió el golpe de Omar. Acto seguido, balanceó su brazo derecho, liberando una ráfaga devastadora de Aura Oscura que derribó a Omar, estrellándolo contra el suelo con una fuerza sísmica.

​Los usuarios del Aura Oscura retrocedieron, consternados.

​—Es ella... la Híbrida —murmuró Jessica, retrocediendo con temor evidente.




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