El silencio de las Ciudades

Capítulo 13: Decisión

El tiempo dejó de ser abstracto.

Ahora tenía peso.

Tenía ritmo.

Tenía impacto.

Cada golpe contra la estructura era un recordatorio.

No de lo que podía pasar.

Sino de lo que iba a pasar.

Integridad: 84%… 83%… 82%.

El descenso era lento.

Pero constante.

Imparable.

Nadie hablaba.

Ya no había discusiones.

Ni argumentos.

Ni intentos de mantener una falsa calma.

Solo decisiones pendientes.

Y una de ellas… no podía esperar más.

Li Hao se levantó de la mesa.

Sin prisa.

Sin dramatismo.

Pero con determinación.

—Voy a salir.

El silencio que siguió fue absoluto.

Chen Mei negó de inmediato.

—No… no, no hagas eso.

—Si nos quedamos, nos rompen —respondió él—. Si salgo, al menos hago algo.

—Te van a matar —dijo Li Jun.

—Tal vez —respondió Li Hao—. Pero quedarme aquí esperando… también.

Li Zhang dio un paso adelante.

—No vas a abrir esa puerta.

Li Hao lo miró.

No con desafío.

Sino con algo más peligroso.

Decisión tomada.

—No es una petición.

El aire se volvió denso.

Li Wei avanzó lentamente.

—Escúchame —dijo—. No estás viendo el panorama completo.

—No —respondió Li Hao—. Tú eres el que no lo está viendo.

Silencio.

—Eso no está atacando al azar —continuó—. Está aprendiendo. Cada segundo que nos quedamos aquí, se vuelve mejor.

Li Wei sostuvo su mirada.

—Y si sales, le das más información.

—Si me quedo, le doy tiempo.

Nadie habló.

Porque ambas cosas… eran ciertas.

Un golpe.

Más fuerte.

Integridad: 80%.

El sonido de la estructura cediendo ligeramente fue suficiente.

No había más tiempo.

Li Hao giró.

Y comenzó a caminar hacia el nivel inferior.

—¡Hao! —gritó Chen Mei.

Pero él no se detuvo.

Li Jun dudó un segundo…

y lo siguió.

—No vas solo.

Li Hao no respondió.

Pero tampoco lo rechazó.

En el laboratorio, Li Wei ya se estaba moviendo.

No para detenerlos.

Para prepararse.

—Si salen… —dijo Zhang Min— esto cambia todo.

—Ya cambió —respondió él.

Li Hao llegó a la compuerta de salida.

El panel estaba activo.

Listo.

Esperando.

Li Jun se colocó a su lado.

—Si esto sale mal…

—Va a salir mal —dijo Li Hao.

Silencio breve.

—Entonces hagámoslo rápido.

Arriba, Chen Mei lloraba en silencio.

Li Zhang no la tocó.

No porque no quisiera.

Sino porque sabía… que no había palabras.

Li Wei apareció detrás de ellos.

—Si cruzas esa puerta… no puedo garantizar que puedas volver a entrar.

Li Hao no se giró.

—No espero hacerlo.

Esa frase… fue la ruptura final.

Li Wei cerró los ojos un segundo.

Luego habló:

—Treinta segundos de apertura.

Li Jun lo miró.

—Después, sellado total.

Li Hao asintió.

—Suficiente.

Zhang Min observaba en silencio.

Sabía lo que eso significaba.

No era una salida.

Era una misión sin retorno.

La cuenta regresiva comenzó.

Sistema de esclusa activado.

Presión ajustándose.

Filtros al máximo.

El sonido del exterior comenzó a filtrarse.

Golpes.

Movimiento.

Presencia.

—Listos —dijo Li Wei.

Nadie lo estaba.

Pero no importaba.

3…

2…

1…

Apertura.

La compuerta se abrió.

El aire del exterior no entró.

Pero la realidad sí.

Oscuridad.

Movimiento.

Sombras vivas.

Li Hao salió primero.

Sin dudar.

Li Jun lo siguió.

La puerta comenzó a cerrarse detrás de ellos.

Y en ese instante… todo se volvió rápido.

Demasiado rápido.

Las criaturas reaccionaron.

No con sorpresa.

Con respuesta.

Se movieron.

Todas.

Al mismo tiempo.

Li Hao levantó el arma.

Disparó.

El sonido rompió el aire.

Una de las criaturas cayó.

Pero no murió.

Se retorció.

Se reorganizó.

Y volvió a moverse.

—¡No caen! —gritó Li Jun.

—¡Muévelas! —respondió Li Hao.

El plan no era eliminarlas.

Era distraerlas.

Separarlas del punto de impacto.

Y funcionó.

Por unos segundos.

Las criaturas cambiaron de foco.

Se dispersaron.

Se movieron hacia ellos.

Pero no todas.

Algunas… se quedaron.

En el mismo punto.

Golpeando.

Desde dentro, Li Wei lo vio.

Y entendió.

—No es un ataque… —susurró.

Zhang Min lo miró.

—Es presión constante.

Afuera…

Li Hao retrocedía.

Disparando.

Moviéndose.

Pero eran demasiadas.

Y más rápidas de lo esperado.

Una de ellas saltó.

Impactó contra él.

Lo lanzó al suelo.

—¡Hao! —gritó Li Jun.

Todo ocurrió en segundos.

La criatura se tensó sobre él.

El brillo apareció.

Desde dentro… Li Wei reaccionó.

—¡Cierren!

Pero ya era tarde.

La explosión fue contenida.

Pero suficiente.

El sistema detectó partículas.

Cerca.

Demasiado cerca.

Li Jun fue lanzado hacia atrás.

Golpeó el suelo.

Aturdido.

Se levantó.

Miró.

Y lo entendió.

Li Hao… no estaba.

Solo silencio.

Y restos.

La puerta se cerró completamente.

Sellado total.

Dentro del refugio… nadie habló.

Porque lo que acababa de ocurrir… no era una pérdida.

Era un cambio irreversible.

Li Jun cayó de rodillas.

Respirando con dificultad.

—No… —susurró.

Chen Mei gritó.

Un sonido quebrado.

Humano.

Real.

Li Zhang cerró los ojos.

Pero no se movió.

Y Li Wei… se quedó inmóvil frente a la pantalla.

Porque lo había visto todo.

Y entendió algo peor que la muerte de Li Hao.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.