El silencio del cuervo carmesí.

El eco que no debería existir

Eliah observó a Nahl de pie frente a ellos. El niño, aunque pequeño, parecía contener dentro de sí siglos de dolor, recuerdos y poder. Pero ahora… su voz era clara. Sus ojos ya no estaban vacíos.

—Estoy bien —dijo, como si le costara acostumbrarse a hablar—. Por primera vez en mucho tiempo.

Ilyana le sonrió con ternura.

—Lo lograste, Eliah. Lo hicimos.

Pero Eron no sonreía.

—Escuchen —susurró, mirando hacia los túneles—. No termina aquí.

Un estremecimiento recorrió la tierra.

Y entonces lo sintieron.

No un sonido. No una vibración. Sino un vacío que se acercaba como una sombra sin forma.

—¿Qué es eso? —preguntó Eliah, poniéndose delante de Nahl.

—Es lo que estaba encerrado detrás de él —respondió Eron—. El verdadero guardián del Silencio Completo… el que se alimentaba del dolor de Nahl desde el principio. Nosotros solo vimos al niño… pero nunca miramos más allá.

Una voz surgió de la oscuridad. No era un grito. Era un susurro que arrancaba palabras del pensamiento de quien lo oía.

—Gracias… por liberarme.

Una figura emergió de entre la piedra. Alta, delgada, sin rostro. Cubierta por una capa formada con los restos de recuerdos perdidos: cartas sin destinatario, canciones incompletas, fotos borrosas.

Ilyana cayó de rodillas, llorando sin entender por qué.
Eron dio un paso atrás. Por primera vez, tenía miedo real.

—Ese… no es un ser. Es un eco imposible —dijo—. Un Recuerdo que jamás existió. El origen del Olvido Eterno.

La figura se inclinó, sin emitir sonido. Solo dejó caer una palabra en la mente de todos:

Mírame.

Eliah sintió que su memoria comenzaba a temblar. Imágenes de su infancia se mezclaban, deshacían. Ilyana comenzó a olvidar el rostro de su madre. Eron no recordaba qué lo trajo allí.

Solo Nahl resistía.

—¡NO! —gritó el niño—. No vas a tomarme otra vez. No vas a esconderme.

Eliah, con la voz apenas firme, gritó:

—¿Quién… qué sos?

El ser respondió:

—Soy todo lo que el mundo olvidó… por miedo.

Y entonces se desató el caos.

La caverna se partió en dos. Gritos que no eran gritos llenaron el aire. Y mientras las piedras caían, Eliah sintió que una parte de sí desaparecía.

Pero no iba a rendirse.
No esta vez.



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En el texto hay: misterio., organización secreta, detective.

Editado: 23.08.2025

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