El silencio del cuervo carmesí.

La verdad de Corven.

La noche había caído con un manto espeso cuando Eliah sintió una presencia conocida pero distinta. Era Corven, el Cuervo Carmesí, pero no el que recordaba.

Apareció frente a ellos, envuelto en sombras que parecían susurrar secretos antiguos.

—Creí que el ciclo se había roto —dijo Corven con voz grave—. Pero veo que solo comienza a revelarse.

Ilyana dio un paso adelante.

—¿Quién eres realmente, Corven? ¿Y qué quieres de nosotros?

Corven bajó la cabeza, dejando ver unos ojos que brillaban como brasas.

—Soy el guardián del equilibrio, sí. Pero también soy la sombra de lo que no pudo ser. Soy el eco de los errores y la esperanza rota.

Eliah sintió cómo un peso invisible se posaba sobre sus hombros.

—¿Entonces tu destino está atado al nuestro?

—Más de lo que imaginan —respondió Corven—. La sangre del Cuervo Carmesí corre en ustedes, y en Anwen. Todos son fragmentos del mismo ciclo.

—¿Por qué apareces ahora? —preguntó Nahl.

Corven alzó una mano y mostró un símbolo tallado en su palma: una espiral incompleta, idéntica a la que habían visto en la Fortaleza.

—Porque la corrección se acerca, y con ella, la última prueba.

Un viento frío recorrió el lugar, y Corven desapareció entre las sombras, dejando tras de sí un eco que resonó en sus corazones.

Eliah sabía que la batalla no solo era externa, sino interna.

El Cuervo Carmesí no era solo un enemigo… ni un aliado.

Era su destino.



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En el texto hay: misterio., organización secreta, detective.

Editado: 23.08.2025

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