El silencio del cuervo carmesí.

La batalla de los ecos.

El Guardián del Tiempo alzó ambas manos, y el mundo a su alrededor comenzó a distorsionarse. Fragmentos de recuerdos, susurros de voces olvidadas, y destellos de futuros posibles explotaron en el aire como cristales rotos.

Eliah sintió cómo las imágenes de Anwen, sus momentos juntos, se mezclaban con recuerdos oscuros de la Torre del Silencio. Ilyana se aferró a su amuleto, recordando la promesa que le hizo a su hermano perdido. Nahl cerró los ojos mientras veía las sombras de quienes había perdido en batallas pasadas.

—Para romper el ciclo —gritó El Guardián—, deben sacrificar lo que más aman. Deben aceptar el silencio eterno.

Eliah apretó los dientes, aferrándose a una visión clara: la esperanza de un futuro diferente, donde Anwen, él y sus amigos podían vivir sin miedo.

Ilyana levantó la voz:

—No somos prisioneros del pasado. Somos quienes elegimos ser.

Con un grito, Nahl activó una esfera de energía que brilló como el sol, y juntos, los tres canalizaron sus fuerzas.

La batalla no era solo física: luchaban contra el tiempo, contra el olvido, contra la corrección que quería borrar su existencia.

En medio del combate, Eliah vio una grieta en el reloj del Guardián, un punto débil.

—¡Ahora! —gritó a sus compañeros.

Con un último esfuerzo, rompieron esa grieta, y el tiempo se sacudió como un terremoto.

La figura del Guardián tambaleó, y en ese instante, una voz familiar susurró:

—No todo está perdido...

El eco de Anwen resonó en sus corazones, dándoles fuerza para seguir luchando.

Pero la batalla apenas comenzaba.



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En el texto hay: misterio., organización secreta, detective.

Editado: 23.08.2025

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