El silencio del cuervo carmesí.

La tormenta interna.

Mientras la batalla contra el Guardián del Tiempo rugía alrededor, Anwen sintió cómo una tormenta crecía dentro de ella. Era un conflicto silencioso, pero devastador.

Las voces del pasado, las cadenas del silencio, y el peso del ciclo la presionaban desde adentro.

—¿Quién soy realmente? —se preguntaba en medio del caos—. ¿Soy la salvadora o la causante de todo este desastre?

Fragmentos de recuerdos rotos aparecían en su mente: la torre de cristal, la prisión invisible, la soledad, y las palabras de su madre.

Pero también un brillo tenue, una luz que se negaba a extinguirse.

De repente, la figura del Cuervo Carmesí apareció frente a ella, no como un enemigo, sino como un reflejo de su propio ser dividido.

—No huyas de ti misma —le susurró—. Solo aceptando la oscuridad y la luz podrás romper el ciclo.

Anwen cerró los ojos y dejó que la tormenta interior se calmara. Absorbió las sombras y la luz que luchaban dentro suyo, fundiéndolas en un nuevo poder.

Al abrirlos, su aura brillaba con una intensidad nunca antes vista.

Con un grito, liberó esa energía hacia la Corrección, que retrocedió tambaleando.

Eliah y los demás aprovecharon la oportunidad para contraatacar.

Pero Anwen sabía que esa batalla era solo el comienzo. Para romper el ciclo, tendría que enfrentarse a más que enemigos externos: tendría que confrontar su propio destino.



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En el texto hay: misterio., organización secreta, detective.

Editado: 23.08.2025

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