Sí,se estaba construyendo una casa nueva,más no me atreví en absoluto a esperar si quiera que fuese para mí. Era mucho pedir y no estaba dispuesta a hacerme ilusiones. Nunca más.
Puedo decir que la condesa era inteligente y huraña. Examinó la casa habitación tras habitación,tal vez pensaba que eso se esperaba de ella.
Por mi parte yo procuraba evitar estar en su presencia, aunque algunas veces,no pocas fue a sentarse en el despacho mientras el conde y yo trabajábamos en los documentos y las cuentas.
Tal vez habría escuchado algo respecto ala inclinación del conde hacía mí, pero desde su matrimonio había una pared entre nosotros.
Y así permanecería. Aunque al principio me desgarre el corazón por este amor imposible, con el tiempo,la sensatez tomó su lugar. Entendí entonces que, había sido mejor vivir en carne propia la distancia entre ambos.
A esas alturas, podía decir que quedaba en mí solo un aprecio bastante profundo por el conde. Pero no iba a dar rienda suelta a mis sentimientos. Oh no señor!, iba a imitar a Miss Cuervo. Digna, distante y profesional.
Al principio,fue bastante incómodo trabajar con la atenta mirada de la condesa, pero quién nada debe,nada teme, así que con el tiempo y debido a su mutismo, perdón por la expresión,casi se convirtió en un mueble más y dejó de incomodarme trabajar bajo su mirada.
En cuanto al conde, pude exactamente darme cuenta, cuando dejó de sentir ese apego romántico por mí, y fue cuando se volvió solícito y gentil con su esposa. Me dolió por su puesto, pero era lo correcto y permanecí serena y tranquila ante el cambio, aunque por dentro me dolió mucho.
Algunos meses después, ambos estaban enamorados y todos en la casa grande lo sabían. Aveces mis compañeras se burlaban de mí un poco, pero procuré ignorarlas.
Entonces me sumergí en mi trabajo y continué con mis obligaciones.
Mc Hannon hacía más llevadero el dolor, insistiendo en que fuésemos amigos.
Y poco a poco,fue logrando que yo cambiase de opinión al respecto. En las pocas ocasiones que coincidimos,me hacía reír, me atrapaba con narraciones de su tierra natal y también me exasperaba un poco, diciendo de vez en cuando que era hermosa,e insistiendo en que bailase con el en alguna celebración.
Él conde.
La miré desde lejos a lomos de mi caballo. Ella era hermosa y poco a poco volvía a mostrar su vivacidad, aunque no conmigo. Era a Mc Hannon a quien dirigía ahora su sonrisas. Ella realmente creyó que no me importaba, pero lo hacía.
Y es que yo no quería a Adele con esperanzas de algo romántico y pasional, sino que con el tiempo, mi apego romántico se había trasformado en un afecto de amistad,de hermandad. Yo nunca dejaría de quererla pero no podría mostrarlo, nadie lo entendería.
Pensar en eso me arrancó un suspiro. La casa que Mc Hannon estaba encargado de construir era para ella. Sí para ella. Por supuesto que no viviría sola, Miss Cuervo viviría con ella,y la casa estaría ligada a ella de por vida, sería su herencia, junto a un pequeño terreno circundante. Por supuesto que mi esposa podía objetar y muy probablemente mis padres pondrán el grito en el cielo, pero yo estaba decidido. La casa sería de ella.
Ella estaba muy decepcionada de mí,yo lo sabía,su trato, después de la asignación de la primer casa a mi Nana y mi mayordomo después de su casamiento,era frío y distante. Adelaide no me miraba a los ojos por iniciativa propia y eso me dolía.
Tengo que confesar que también sentí celos, celos de Mc Hannon por lograr que sonriera y riera después de bastante tiempo. Cómo hombre,pude ver que el hombre estaba intentando cortejarla,con calma y gentileza. Y me dolió reconocer que Adele podía responder positivamente a ese cortejo. No. Yo no quería que ella le amase. Porqué?. Porqué...
Mc Hannon se limpió el rostro con un pañuelo. La Miss Harris se alejó por el sendero con el sol del ocaso de frente,su silueta, ofrecía un cuadro encantador, con su sencillo vestido negro, su cabello negro y el verdor de los campos, el sol con sus hermosos colores de ocaso y la casa grande a lo lejos. Él suspiró. Ella era perfecta. Perfecta.
Realmente la quería para casarse. Pero, sí, había un gran pero. Mc Hannon no era solo Mc Hannon el capataz. Si ella supiese,si ella supiese que pensaría?,lo aceptaría?.