El Sistema del esfuerzo

Cap 18 saque

# EL SISTEMA DEL ESFUERZO
## Capítulo 18 — *Saque*

---

**Martes 25 de marzo. 6:30 a.m.**
*Temperatura: 14°C. Cielo nublado, viento leve del sur.*

---

El despertador sonó y Mateo lo apagó al primer timbre.

Se quedó un momento sentado en el borde de la cama, haciendo el chequeo de siempre: hombros, espalda, piernas, muñeca. La muñeca derecha respondía bien — la carga del día anterior con el caldén había dejado una fatiga liviana, nada parecido al ardor del lunes.

En el borde de la visión, el Sistema saludó el día con su parpadeo habitual:

---

> *Misión "Constancia": Día 9 de 14.*
> *Estado general: Óptimo. Recuperación de muñeca completada.*
> *Objetivo del día sugerido: Trabajo de velocidad y cambios de ritmo. Consolidación de saque.*

---

Agarró la raqueta de caldén, que ya no le pesaba distinto en la mano — el cuerpo se estaba acostumbrando — y salió al patio antes de que Lucas se despertara.

---

**6:40 a.m.**

El aire estaba fresco pero sin el filo helado del día anterior. Mateo empezó con un trote suave por la vuelta al patio, dejando que las piernas entraran en calor, y después salió a la calle para hacer lo que había planeado la noche anterior: cambios de ritmo.

Trotaba dos cuadras suave, sosteniendo la raqueta cerca del cuerpo como había aprendido, y después aceleraba una cuadra entera a un ritmo fuerte, casi de sprint, sintiendo cómo el peso de la madera lo obligaba a mantener los brazos cerca del torso para no perder el equilibrio en la aceleración. Después volvía a bajar el ritmo, dejando que la respiración se acomodara, y repetía.

*Suave, fuerte, suave, fuerte.*

En la tercera repetición fuerte, sintió las piernas responder distinto a como respondían la semana anterior — menos pesadas, más sueltas, como si el cuerpo ya supiera cuándo tenía que exigirse y cuándo no. Hizo seis series en total, alternando ritmo, y terminó las últimas dos cuadras trotando suave de vuelta a casa, con el corazón latiendo fuerte pero controlado.

En el patio, se sentó en el pasto y encaró los estiramientos: cuello, hombros, isquiotibiales, cadera, la muñeca cargada. Cinco minutos, sin apuro, dejando que cada músculo volviera a su lugar antes de entrar a bañarse.

---

> *Registro de actividad: Trabajo de velocidad con cambios de ritmo (6 series).*
> *Eficiencia de aceleración: +2.5%.*
> *Adaptación a sobrecarga inercial: 18% completado.*
> *Estiramientos post-esfuerzo: Registrados con éxito.*

---

---

**7:45 a.m.**

La escuela fue escuela. Matemática, dos horas de lengua, un rato de historia que Mateo escuchó a medias. En el recreo se cruzó con Nicolás, que le preguntó por el torneo — la noticia ya había corrido entre los compañeros — y con Tomás, que seguía dibujando en su cuaderno de hojas lisas, esta vez algo que parecía una cancha vista desde arriba, con flechas cruzadas de un lado a otro.

—¿Eso qué es? —preguntó Mateo, asomándose.

—Nada —dijo Tomás, tapando el dibujo con la mano, aunque sin mala onda—. Todavía no sé si sirve para algo.

Mateo no insistió. Tenía la cabeza en el club.

---

**1:30 p.m.**

Llegó temprano, como todos los días desde que había empezado a tomarse en serio los minutos antes del entrenamiento. Se cambió, salió a la cancha, y encontró a Daniel ya ahí, con el carrito de pelotas y una soga marcando una línea en el aire, a la altura del hombro, atada entre dos postes al costado de la red.

—Hoy saque —dijo Daniel, sin preámbulos—. Nada más que saque.

Mateo asintió. Sabía que venía.

—El sábado, en el tie-break, tu primer saque cayó de 60% a 30% cuando te cansaste —dijo Daniel, señalando la soga—. Eso pasa porque cuando el cuerpo se cansa, la mano tira la pelota para cualquier lado y el hombro deja de acompañar. Esta soga te va a obligar a lanzar siempre al mismo punto, cansado o no.

Mateo miró la soga. Estaba tensa entre los dos postes, justo a la altura donde debía soltar la pelota en el lanzamiento — ni muy adelante, ni muy atrás, ni tan alta que perdiera el timing.

—Sin raqueta primero —dijo Daniel, alcanzándole una pelota—. Solo el brazo. Quiero verte lanzar cien veces seguidas y que la pelota pase cerca de la soga, no que la toque. Cerca.

Los primeros lanzamientos salieron irregulares. Algunos cortos, la pelota cayendo antes de tiempo. Otros demasiado atrás, obligando a Mateo a arquear el cuerpo de más para alcanzarlos. Daniel no decía nada, solo miraba, hasta que después del décimo intento levantó una mano.

—Parate. Mirá tu brazo cuando lanza. Lo estás tirando desde el codo, como si tiraras una piedra. Tiene que salir del hombro, brazo casi recto, la pelota empujada hacia arriba, no lanzada.

Mateo probó de nuevo, cambiando la sensación: menos muñeca, más hombro, el brazo estirándose hacia el cielo en lugar de aletear. La quinta pelota pasó justo al lado de la soga.

—Ahí —dijo Daniel—. Grabate esa sensación.

Se pasaron la media hora siguiente con Mateo lanzando la pelota una y otra vez hacia la soga, sin sacar todavía, solo trabajando el lanzamiento. Daniel corregía con detalles chicos — la muñeca demasiado floja, el codo que se abría antes de tiempo, el peso que se quedaba atrás en vez de acompañar hacia adelante — y Mateo repetía, ajustaba, repetía. En algún momento del ejercicio dejó de pensar en cada parte por separado y el lanzamiento empezó a salir solo, como si el brazo ya supiera el camino sin que la cabeza tuviera que dirigirlo.

—Ahora sacá —dijo Daniel, después de que veinte lanzamientos seguidos pegaran cerca de la soga.

Mateo agarró la raqueta de grafito, se paró detrás de la línea de fondo y armó el gesto completo. El primer intento salió largo, la pelota picando fuera del cuadro de saque por más de un metro.

—Es normal —dijo Daniel, sin darle importancia—. El cuerpo todavía está calibrando la potencia con el lanzamiento nuevo. Bajá un poco la fuerza y metela adentro primero. Después le subís.



#191 en Ciencia ficción
#446 en Joven Adulto

En el texto hay: superacion, deportes, #litrpg

Editado: 26.07.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.