El Sistema del esfuerzo

Cap 25 Feria

# EL SISTEMA DEL ESFUERZO
## Capítulo 25 — *Feria*
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**Martes 1 de abril. 6:30 a.m.**
*Temperatura: 12°C. Cielo despejado, viento leve del sur.*
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Mateo abrió los ojos apenas sonó el despertador, esta vez sin el minuto de ventaja que había tenido otras mañanas. El cuerpo, después del entrenamiento sin raqueta del día anterior, todavía guardaba un poco de la fatiga en las piernas —no dolor, sino esa pesadez sorda que dejan las sentadillas y las sogas cuando el músculo recién empieza a acostumbrarse a un esfuerzo nuevo.
En el borde de la visión, el Sistema se activó con su parpadeo habitual:
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> *Misión "El Camino del Torneo": Día 2 de 21.*
> *Estado físico: Fatiga muscular moderada (origen: sesión de acondicionamiento del día anterior).*
> *Recomendación: Estiramiento inmediato antes de cualquier actividad. Trote liviano, sin exigencia.*
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Antes de levantarse del todo, Mateo se quedó sentado en el borde de la cama y empezó a estirar ahí mismo, sin apuro —cuello, hombros, un par de torsiones suaves de torso— algo que nunca había hecho hasta esa semana, pero que el cuerpo, después de la sesión de Daniel, parecía pedirle con insistencia.
*Primero destrabar, después moverse*, pensó, recordando algo que Elena le repetía desde hacía meses.
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**6:45 a.m.**
Terminó los estiramientos en la cama y se levantó recién entonces, con las piernas ya un poco más sueltas. Se vistió, agarró la raqueta de caldén del rincón, y salió al patio para completar el resto de la rutina antes de encarar la calle.
Hizo unos minutos más de estiramiento en el pasto —isquiotibiales, cadera, la muñeca derecha, que ya formaba parte fija de cualquier rutina matutina— y después salió a trotar, esta vez sin buscar los cambios de ritmo de otros días.
*Hoy liviano*, pensó, acomodando el paso a un trote suave y sostenido. *El cuerpo ya dio bastante ayer.*
Dio dos vueltas a la manzana, sintiendo el peso de la madera acomodarse en la mano sin exigir nada extra, disfrutando más la sensación de moverse que la de progresar. El aire fresco de la mañana, sin viento fuerte, le hacía bien a los pulmones después de la exigencia del día anterior.
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> *Registro de actividad: Trote liviano con sobrecarga inercial (sin cambios de ritmo).*
> *Función: Recuperación activa. Fatiga muscular: Reducida tras la sesión.*
> *Estiramientos pre y post esfuerzo: Registrados con éxito.*
> *Progreso de Misión "El Camino del Torneo": 2/21 días.*
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**7:40 a.m.**
Desayunó rápido, todavía con las piernas agradecidas por el trote suave, y salió rumbo a la escuela con tiempo justo.
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**7:55 a.m.**
La primera hora fue lengua, y a mitad de la clase la profesora hizo un anuncio que sacó a más de uno de su letargo matutino.
—Este viernes es la feria de ciencia de la escuela —dijo, parada frente al pizarrón con una lista en la mano—. Los que todavía no armaron grupo, lo hacen hoy. Los que ya tienen tema, lo confirman conmigo antes del recreo.
Un murmullo recorrió el curso. Mateo, que hasta ese momento no había pensado ni un segundo en la feria, se dio vuelta hacia Nicolás, que estaba sentado dos bancos atrás.
—¿Vos tenías algo pensado? —le preguntó, en voz baja.
—Nada —dijo Nicolás, encogiéndose de hombros—. Me olvidé por completo. ¿Hacemos algo juntos?
—Dale, pero algo simple. Esta semana tengo entrenamiento todos los días.
En el recreo, los tres —Mateo, Nicolás y Tomás, que se había sumado sin que nadie se lo pidiera— se juntaron en el patio a discutir el tema. Tomás, con el cuaderno abierto en una página nueva, escuchaba más de lo que hablaba, hasta que soltó una idea que sonó más precisa que cualquier otra.
—¿Y si hacemos algo sobre el tiempo de reacción visual? —propuso, sin levantar la vista del cuaderno—. Como lo que hacés vos con tu hermana, tapando un ojo.
Mateo lo miró, sorprendido de que Tomás supiera de eso.
—¿Cómo sabés vos de eso?
—Me lo contaste vos mismo, hace unos días, en el recreo —dijo Tomás, con total naturalidad—. Dijiste que tu hermana te tapaba un ojo con la pelota saltarina. Me pareció raro, así que lo anoté.
—Ahí quedó anotado en el cuaderno misterioso —se rió Nicolás—. Nada se le escapa a este.
—Es buena idea, en serio —admitió Mateo—. Podemos armar algo con datos, medir tiempos de reacción con distintas personas, tapando un ojo y el otro, y comparar.
—Yo consigo el cronómetro de mi papá —se sumó Nicolás, ya entusiasmado—. Y armamos una cartulina con los resultados.
—Yo hago los dibujos explicativos —dijo Tomás, como si fuera lo más obvio del mundo—. Ya tengo práctica con eso.
Quedaron en juntarse el jueves a la tarde para armar la cartulina y probar el experimento entre ellos mismos antes de presentarlo, y Mateo se fue a la siguiente clase con una sensación extraña —la de que, sin buscarlo, el entrenamiento visual que hacía con Sofía todas las noches se había convertido, de rebote, en un proyecto escolar.
*Mamá se va a reír cuando le cuente*, pensó. *Lo que empezó con una pelota de goma en el patio, ahora es tarea.*
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**1:30 p.m.**
En el club, Daniel lo esperaba con el carrito de pelotas de siempre, señal de que hoy sí había raqueta de por medio.
—Ayer el cuerpo, hoy las manos —anunció, apenas Mateo entró a la cancha—. Volea y drive. Quiero trabajar la transición entre fondo de cancha y red, que todavía te cuesta un poco.
Empezaron con series de volea cerca de la red, Daniel lanzando pelotas desde el otro lado con velocidad variable, exigiendo reflejos rápidos y contacto corto, sin necesidad de un swing completo.
—La volea no se golpea, se coloca —repitió Daniel, cuando Mateo intentó pegarle con más fuerza de la necesaria a una pelota que llegaba alta—. Cuanto menos muñeca, mejor. Dejá que la pelota rebote en la raqueta, no la empujes vos.
Mateo ajustó el gesto, acortando el movimiento, dejando que el contacto fuera más una devolución que un golpe. Las primeras voleas salieron erráticas —algunas demasiado profundas, otras cortas y fáciles de atacar— pero de a poco el timing empezó a acomodarse, con la raqueta llegando justo al punto de contacto sin necesidad de correcciones bruscas.
Después de las voleas, pasaron al trabajo de drive desde el fondo de la cancha, con Daniel exigiendo profundidad constante y cambios de dirección —cruzado, paralelo, cruzado otra vez— para simular la variedad de un punto real. Mateo sintió que el drive salía más sólido que semanas atrás, con menos esfuerzo para lograr la misma potencia, como si el cuerpo hubiera encontrado finalmente el camino más corto entre la pierna de atrás y el impacto de la pelota.
—Ahora combinamos —dijo Daniel, después de veinte minutos de drives sueltos—. Drive profundo, drive profundo, y a la tercera pelota corta, corrés a la red y cerrás con volea.
La primera combinación salió torpe —Mateo llegó tarde a la red, apurado, y la volea se le fue larga. Pero repitieron la secuencia una y otra vez, y hacia la mitad de la sesión el cuerpo empezó a entender el ritmo: dos pasos atrás para el drive, arranque hacia la red en la pelota corta, llegada con los pies ya organizados para la volea final.
—Eso —dijo Daniel, cuando una combinación completa terminó con una volea angulada, casi imposible de devolver—. Esa transición es la que te faltó contra Renata. Contra Franco ya la mostraste un poco con la dejada. Ahora falta que también sepas cerrar en la red cuando la pelota corta no te da para dejada, sino para rematar.
Mateo asintió, sintiendo que cada pieza nueva que incorporaba —el saque, la dejada, ahora la volea— se acomodaba sobre las anteriores, como si el juego entero fuera un edificio que se iba completando piso por piso.
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> *Sesión técnica: Volea + Drive + Transición a la red.*
> *Parámetro de Volea: 18% (línea base).*
> *Parámetro de Drive (derecha): 41% → **44%**.*
> *Transición fondo-red: En desarrollo.*
> *Progreso de Misión "El Camino del Torneo": 2/21 días.*
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**8:15 p.m.**
Después de la cena, Mateo salió al patio con la raqueta de grafito, esta vez sin Sofía ni la pelota saltarina —hoy tocaba trabajar el saque solo, en seco, repasando el gesto que había mejorado tanto en las últimas semanas.
Se paró frente a la pared del tinglado, donde a esa altura ya podía calcular casi de memoria el punto exacto donde debía caer el lanzamiento, aunque no hubiera soga real marcando el lugar. Hizo el gesto completo, despacio al principio: el lanzamiento, el hombro cayendo antes de subir, el arqueo de la espalda, el brazo extendiéndose completo, la muñeca soltando el golpe al final.
Repitió el movimiento diez veces seguidas, cada vez un poco más rápido, hasta que Roberto, que pasaba por el patio con una herramienta en la mano rumbo al taller, se detuvo un momento a mirar.
—¿Eso es lo del hombro que te enseñó Daniel? —preguntó, apoyándose contra el marco de la puerta.
—Algo así —dijo Mateo, sin cortar la rutina—. Lo estoy afirmando en seco, para que no se me vaya con el cansancio.
Roberto asintió, observando un par de repeticiones más con esa atención silenciosa que le ponía a todo lo que hacía Mateo desde que le había regalado la raqueta de caldén.
—Se ve más suelto que la primera vez que te vi hacerlo —dijo, al fin—. Antes tirabas el brazo entero de una. Ahora se nota que el hombro manda primero.
—¿Vos entendés de esto, pá?
—No mucho de tenis —admitió Roberto, con una sonrisa breve—. Pero de repetir un movimiento hasta que la mano ya no se equivoca, algo sé.
Se quedó un rato más mirando, sin decir nada, hasta que finalmente entró al taller y dejó a Mateo solo con la rutina. Mateo hizo veinte repeticiones más, alternando velocidad de ejecución —algunas lentas, para revisar cada detalle del gesto, otras a velocidad de partido, para confirmar que el cuerpo pudiera sostener la técnica también bajo apuro.
Terminó con la muñeca ligeramente cargada, pero sin ninguna molestia rara, y cerró la sesión con unos minutos de estiramiento suave de hombro y antebrazo, dejando que el cuerpo se aflojara antes de entrar.
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> *Registro de actividad: Repetición técnica de saque en seco (30 repeticiones).*
> *Consolidación de gesto (hombro pre-impacto): Estable, incluso a velocidad de ejecución alta.*
> *Estiramientos post-esfuerzo: Registrados con éxito.*
> *Progreso de Misión "El Camino del Torneo": 2/21 días.*
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**10:00 p.m.**
Mateo se sentó en la cama con el cuaderno. Escribió:
*Martes 1: Día 2 de 21 de la nueva misión.*
*Mañana: estiramientos apenas me desperté, todavía en la cama, y trote liviano con la raqueta de caldén. El cuerpo pedía descanso después de ayer, y se lo di.*
*Escuela: el viernes es la feria de ciencia. Armamos grupo con Nicolás y Tomás — vamos a hacer algo sobre tiempo de reacción visual, basado en lo que hago con Sofía todas las noches. Raro que el entrenamiento se haya convertido en tarea escolar, pero me gusta la idea.*
*Tarde: con Daniel, volea y drive, y la transición de fondo de cancha a la red. Al principio torpe, después se acomodó. Drive subió a 44%. Nuevo parámetro: Volea, 18%.*
*Noche: saque en seco, repasando el gesto sin pelota. Papá lo vio y dijo que se me nota más suelto que la primera vez.*
*Día 2 de 21. Dieciocho días para el torneo.*
Cerró el cuaderno y lo dejó sobre la mesa de luz.
En el borde de la visión, el Sistema mostró el reporte final del día:
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> *Misión "El Camino del Torneo": Día 2 de 21.*
> *Racha de constancia (nueva misión): 2 días.*
> *Parámetro de Drive: 44%. Parámetro de Volea: 18% (nuevo).*
> *Consolidación técnica de saque: Estable bajo velocidad de ejecución.*
> *Nivel de energía: 85%.*
> *Nota adicional: Contenido de entrenamiento personal transferido a contexto escolar (feria de ciencia, viernes 4 de abril). Posible refuerzo de comprensión técnica por vía de explicación a terceros.*
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Mateo leyó esa última línea dos veces, sin entender del todo a qué se refería el Sistema con "refuerzo por vía de explicación a terceros", hasta que se le ocurrió que quizás tenía razón: explicarle a Nicolás y a Tomás cómo funcionaba lo del ojo tapado lo iba a obligar a entender mejor por qué funcionaba, no solo a hacerlo.
Apagó la luz. Afuera, el martes terminaba tranquilo, sin viento, con el barrio ya acostumbrado al frío de principios de abril.
Antes de dormirse, pensó en la cartulina que todavía no existía, en el cronómetro que Nicolás iba a traer prestado de su papá, en los dibujos que Tomás ya debía estar imaginando en algún rincón de su cabeza. Pensó también en el hombro cayendo antes de subir, en la volea corta que había cerrado el punto contra la pared del tinglado esa misma tarde.
*dieciocho días para el tonneo*, pensó, *y ahora también una feria de ciencia en el medio.*
Sonrió en la oscuridad, con esa sensación cada vez más familiar de que todo, de alguna manera, terminaba conectándose con todo.
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*Fin del Capítulo 25*



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En el texto hay: superacion, deportes, #litrpg

Editado: 26.07.2026

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