El sucesor del tiempo

En estos tiempos suelen usar vestidos muy largos. – la familia de antigüedades. –SgtpepperLonely Club Band.

En estos tiempos suelen usar vestidos muy largos. – la familia de antigüedades. –Sgt pepper Lonely Club Band.

Me voy a volver loca. Cristo toma todo con una calma que me cala los huesos.

(Lo más interesante que tienen las personas es el poder de crear historias en los corazones)

  • ¡¡Ohhhh!! – Me desperezaba estirando los brazos – ¡Wow! – dormí demasiado – al voltearme a ver el reloj – El horario me estaba delatando - ¡¡las diez de la mañana!! – ¡Noo! – ¡¡Es muy tarde!! – Salté de la cama y fui directo al baño a darme una ducha y prepararme – Viajaríamos al pasado a realizar el primer encargo – Fue todo de inmediato – Ducha-lavado de dientes – Buena vestimenta (chaqueta con camisa con escote – y pantalón ajustado) – Debo estar hermosa en todo aspecto -

Al concluir y dirigirme al living – Cristo estaba realizando unos apuntes. – estaba colocado el desayuno en la mesa. ¡Bien. Eso es bueno! Podría ser un perfecto amo de casa – Me confesé en ello.

  • ¡Buenos días!
  • ¡Buenos días! – Apenas levanta la mirada.
  • ¡mmmmm! - ¿Estará enfadado por el horario? – ¡Disculpa! Me he quedado dormida. –
  • ¡No es problema! ¡Por cierto! ¿Vas a venir con ese atuendo?
  • ¿No entiendo?
  • Es que vamos a viajar casi cien años atrás.
  • ¿Y qué con ello?
  • ¿Y que con ello? responde con ironía. – ¡Estamos en una época en la cual esa ropa no existe!
  • Disculpa señor moda de la época…¿Y qué sugieres?

Y me señala al sillón.

  • ¿Ahí tienes?

Al mirar observo un vestido largo, horrible y vetusto. Unos zapatos con olor a viejo.

-¿Es un broma no?

- ¡Claro que no! – Dijo y ahora que me percataba, el estaba de saco y corbata color marrón gastado. –

- ¿De dónde sacas esa vestimenta terrible? – Expresé preguntando espantada. –

- Eran de unos bisabuelos de un tío lejano.

- El cuento del tío con los abuelos. ¡¡¡Basta de heredar ropa vieja!!! - Extendí las manos lamentándome, sin que él entendiera ello.

- En fin solo ponte esto. Ni bien concluyas el desayuno saldremos.

- ¡¡No quiero ponerme esa ropa con olor a naftalina!!

- ¡No llores! Hay peores atuendos. – Comenta guiñando el único ojo que tiene pues el otro ladeo es solo oscuridad y una gran cicatriz roja.

Él continuó escribiendo unas notas en una notebook y fui a cambiarme la ropa, al regresar parecía la dama antigua de una foto familiar color sepia.

  • ¡Hey! ¿En el pasado estamos en blanco y negro o color marrón?
  • ¡No días tonterías. Ya sabes cómo es!

Y se colocó de pie y miró a un sitio fijo. De inmediato, pude ver que la parte en la cual se encuentra la cicatriz, una línea de un ojo y otra y otra se abrían. Era asqueroso y al mismo tiempo terrorífico. Como un monstruo de una película de terror que expande el tiempo y entonces la puerta se abrió.

  • ¡Rápido! ¡Toma mi mano!
  • ¡De acuerdo! -

El ambiente comenzó a moverse como si fuera un terremoto. En principio no lo presentía ¿Qué razón existe para que se produzca tan anomalía? Los sillones se movían con la mesa de luz y el cuadro de la pared. El sosiego de Cristo, incomodaba a la propia serenidad que podría perder la calma. Y luego mientras íbamos ingresando en esa puerta al estilo de la dimensión desconocida nos abalanzábamos nuevamente a ese cuarto de relojes y giros espira lados que giraban de un ladeo al otro y viceversa de puntos concéntricos similares a las estrellas que detectan los satélites espaciales. Era como estar en el espacio exterior.

Y muchas líneas de colores pasaban por nosotros, hasta que una puerta se abrió frente a Cristo. Todo me producía un pánico como si un limbo nos consumiera. Ya lo había visto, pero no podía acostumbrarme a ello. En cambio Laplace lo ha experimentado tantas veces. Infinidad de veces que para él, si quedase atrapado aquí, no sería un problema. ¿Qué clase de monstruo eres Laplace? ¿Por qué la Agencia esta tan interesada en ti? ¿Y la orden? ¿Poder? ¿Y para quien trabajas?

El movimiento circular y de lazers que se iban prolongando en todo el perímetro, comenzaba a disminuir de a poco hasta que una chispa hizo que desaparezca totalmente.

Sobrepasamos al otro lado y la puerta nos dejó en un espacio de una casa abandonada. Y luego se cerró totalmente.

  • ¡¡¡Pluffff!!! – Fue el último sonido de colores.
  • ¿Qué lugar es éste?
  • No importa. Salgamos de aquí. –

Nos dirigimos a la puerta y al abrirla podía ver algunos carros viejos y mujeres cortesanas con sus maridos que llevaban sombreros y bigotes.

  • Parece la historia de el Gran Gatzby – De ScotFitgerald
  • ¡Lo es! –
  • ¿En serio?
  • ¿Te gusta la generación perdida de los años 30?
  • Conozco algo de ello. Bueno. Estamos en Paris en los años 30.
  • ¡¿De verdad? - Y tenía razón - ¡Wow! – Bulevares por doquier y muchos artistas
  • Si sete acerca Dalí o Hemingway, no les prestes atención. Uno te hablará de locuras y figuras deformes, y el otro querrá llevarte a la cama con poemas
  • ¡¡Hey!! No soy una chica fácil ¡¡Gr!!
  • Solo sígueme a mí. Debemos hablar con un personaje que fue un escritor español que luego emigró a la Argentina.
  • ¿Que todos vienen a la Argentina?
  • Ya sabes que Latinoamérica es un continente generoso en lo que se refiere a ese aspecto.
  • Viva el continente del otro lado del Atlántico – Me dije con sarcasmo. ¿Y cuál es la misión?
  • Que reescriba un libro de amor. ¡Un romance!
  • ¿Un libro de amor? ¿Y que con ello? ¿Qué problema suele surgir con el amor?
  • ¡Es libro esta maldito! Tiene un pacto sellado que produce desgracias durante los años que pasan. Como el cuadro de los niños llorones. Cuya leyenda expresa que quien poseía un cuadro de tal autor, su casa se incendiaba acabando con todos los moradores.
  • ¡¡Espera!! ¡Un momento! Una cosa es viajar en el tiempo que ya resulta bastante descabellado! Y otra es que como tarea extra tengamos que convertirnos en cazantasmas.
  • ¡¡Yo diría más en exorcismo!!
  • ¿Te volviste loco?
  • ¡Para nada! Tengo un libro aquí que se titula los ritos romanos. Eso será suficiente.
  • Es una locura.
  • ¡Tranquila! Ya he pasado por ello.
  • Me preocupa mi existencia no la tuya
  • Te hubieras quedado en el presente.
  • ¡¡Grrr!! – Comencé a dar pisadas fuertes golpeando el suelo con el pie derecho en varias oportunidades. - ¡¡Gr!! ¡Trabajo estúpido! – Refunfuñaba, y Cristo no comprendía. - ¡¿Y cómo lo vamos a convencer?!
  • No es cuestión de convencerlo. Tenemos que evitar que realice el pacto. Lo hará hoy a las diecinueve horas del lunes de Mil novecientos treinta y uno. En un verano. Así que tenemos …. ¿Veamos… la hora de hoy? ¡¡Media hora!!
  • ¿¿¿¿¿Media hora??????
  • ¡Tranquila! Tengo todo bajo control.




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