El Sueño del Dragón Dorado

Capitulo 2

Sin saber qué hacer, miré por todos lados. No veía una salida de este lugar. Me dio miedo avanzar y perderme.

Me recosté a su lado. No dudé. Él no me alejó y siguió dormido, como si nada.

Con emoción, y el corazón latiendo a mil, me acomodé mejor. Puse mi espalda contra su cuerpo, cerca de sus patas, como si fueran brazos. Su respiración era leve, podía sentir el movimiento… pero cuando me recosté, ese subir y bajar se detuvo un instante.

¿Me quitará de aquí?

Uno… dos… tres…

Y su respiración volvió a la normalidad.

Para mí, eso fue suficiente. Me dejó estar ahí.

Al sentir su cálida compañía, también me quedé dormida.

No sé cuánto tiempo pasó, hasta que su voz me despertó.

—¿No me tienes miedo?

Me acomodé sobre su cuerpo, sentada en una posición rara. Pensé: es un sueño, no importa si me quedo así.

Abrí un ojo, fingiendo seguir dormida… y descubrí que me estaba mirando.

¿Sabe lo que pensé?

No escuché su voz de nuevo. Apartó la mirada hacia el cielo.

Ahora que lo noto, no hay nubes. Es un cielo completamente despejado.
Y parece que el tiempo no ha pasado.

Los pájaros cantaban en los árboles. Las ardillas brincaban de rama en rama.
Vi conejos pasar muy cerca, casi rozando su cola. Algunas aves se posaban en su cabeza.

Qué envidia, pensé.

Él me miró justo después de eso.

Me puse nerviosa.

Pero volvió a mirar el cielo, como si escuchara algo que yo no puedo oír… como si viera algo invisible para mí.

—Vamos.

Hizo el movimiento de levantarse. Me quité rápido y él se puso de pie.

Es aún más hermoso así.

Su cuerpo es fuerte. Poderoso, pero sin parecer agresivo.
Cuando extendió sus alas, una ráfaga de viento hizo que las ramas de los árboles se agitaran. Los animales se quedaron quietos… no huyeron. Solo observaban.

Pero… escuché que dijo “vamos”.

¿Se refiere a mí?

Siempre descubro su mirada cuando estoy pensando.

Empiezo a creer que sabe lo que pienso…
aunque eso sería muy loco.

No dijo nada más, pero con la mirada me indicó que subiera a su lomo.

¿Qué pasaría si me niego? ¿Se enoja? ¿Podría hacerme daño en este sueño?

Dudé.

Pero, temblando, me subí.

Es incómodo… es la primera vez que estoy sobre un dragón. Ahora entiendo a los de Cómo entrenar a tu dragón.

Ya en su lomo, sus alas se abrieron. Eran enormes… y hermosas.
Los rayos del sol chocaban contra ellas, haciéndolas brillar aún más.

Entonces, sin aviso, se impulsó.

Me sujeté como pude, pero en mi estómago sentí un vacío horrible. El miedo a caer era evidente. Quería llorar… y algunas lágrimas escaparon.

Lo abracé con fuerza, conteniendo las ganas de vomitar.

Imagínate vomitar en tu primer vuelo en un dragón… qué vergüenza.

Ya en el aire, con sus alas moviéndose suavemente, abrí los ojos.

La altura era impresionante.

Ahora entiendo por qué no veía nubes.

Estábamos en una isla… y debajo de ella estaban las nubes, ocultando todo.

Me sujeté el estómago con fuerza. Sentí mi rostro caliente por el miedo.

Si caigo… muero.

—¿Estás bien?

Escuché su voz de nuevo en mi mente.

—Sí… lo estoy —mentí.

—Seré cuidadoso.

Y comenzó a volar en una dirección.



#1813 en Otros
#354 en Relatos cortos
#1488 en Fantasía

En el texto hay: #sueno #dragon #emocional

Editado: 01.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.